Tecnología

Microsoft-Nuance: la apuesta por la voz como interfaz de futuro

La magnitud de la operación, casi 17.000 millones de euros, indica que para el gigante tecnológico el control de las tecnologías de voz es muy importante

Satya Nadella, consejero delegado de Microsoft.
Satya Nadella, consejero delegado de Microsoft.

Microsoft ha arrancado la semana a lo grande: con un acuerdo para comprar Nuance por 19.700 millones de dólares (16.500 millones de euros), incluida la deuda neta. Un recordatorio de la política agresiva de compras en la que ha entrado el gigante tecnológico de la mano de su CEO, Satya Nadella. Nuance, la segunda mayor adquisición de Microsoft en su historia, eleva a 67.000 millones de dólares lo que esta compañía ha gastado o se ha comprometido a gastar en compras desde 2016, cuando hizo su mayor adquisición: LinkedIn, por 26.200 millones.

El precio para hacerse con Nuance, una empresa especializada en reconocimiento de voz e inteligencia artificial, parece elevado (está pagando 14 veces los ingresos proyectados por la compañía para este año), pero al final las cosas valen lo que alguien está dispuesto a pagar por ellas, y la magnitud de la inversión anunciada indica que para Microsoft el control de las tecnologías de voz es muy importante.

“Por mucho que algunos analistas o la propia Microsoft digan que la finalidad de la compra es posicionarse en el sector salud, ninguna compañía en su sano juicio lleva a cabo una inversión de esa magnitud para seguir haciendo lo que ya hacía anteriormente. Para el posicionamiento en el sector salud, Microsoft solo tenía que seguir colaborando con Nuance como ya colaboraba”, apunta Enrique Dans, profesor del IE Business School.

Por eso, este experto coincide con otros muchos analistas que lo lógico es pensar que Microsoft, con la adquisición de Nuance, pretende incorporar la voz y su procesamiento a todas las herramientas de Office, en Teams, y en toda su nube, Azure, para diferenciar sus productos a través de interfaces de voz y añadir más valor a sus principales clientes, los entornos corporativos. “Es algo muy atractivo, dado que la pandemia nos ha llevado a hablar constantemente delante de un micrófono en videoconferencias, y la propuesta de valor de entornos en los que toda esa información pueda ser convenientemente registrada, indexada y localizada posteriormente es potencialmente muy interesante”, añade Dans.

La compra de Nuance parece encajar como un guante a Microsoft, a la que parece que reforzará en sus negocios de la nube e inteligencia artificial y le permitirá acelerar significativamente su posición en el sector salud, donde la compañía ya lanzó el pasado año Microsoft Cloud for Healthcare, y donde Nuance le aportará 10.000 clientes, incluidas algunas de las organizaciones de atención médica más grandes del mundo. Además, según Gartner, para 2022 el 75% de las entidades médicas tendrán una estrategia formal en la nube.

El beneficio de esta adquisición no se detiene en el sector salud, aunque Microsoft lo apunte como principal causa

Pero los analistas insisten en que el beneficio de esta adquisición no se detiene en el sector salud porque Nuance es el resultado de más de dos décadas de consolidación de mercado, de innumerables adquisiciones y de un trabajo enorme en multitud de industrias para desarrollar soluciones verticales de todo tipo.

“La llegada al mercado corporativo de Nuance es fantástica, y Microsoft podría, por supuesto, capitalizarla muy bien. En ese sentido, la adquisición y su dimensionamiento económico, aunque enorme, podría estar bien motivada”, remarca Dans, que advierte, sin embargo, que se debe tener en cuenta que Nuance es, en muchos sentidos, “la aproximación clásica al reconocimiento de voz mediante metodologías probabilísticas para el reconocimiento de patrones temporales basadas en técnicas matemáticas complejas como los modelos ocultos de Markov, mientras que en ese ámbito, los mayores desarrollos los han llevado a cabo otras compañías utilizando una aproximación diferente, la del machine learning”.

Ciertamente, en este terrreno se encuentran empresas como Google, con mucho trabajo desarrollado en torno a su asistente y a otros productos, y otras empresas como Otter.ai, utilizada por ejemplo por Zoom para hacer las transcripciones de sus videoconferencias. “Y todo parece indicar que el modelo de machine learning, basado en la educación de algoritmos mediante millones de muestras de voz etiquetadas, podría dar entrada a muchos otros competidores”, dice Dans.

Pese a ello, la de Nuance es una tecnología (en reconocimiento de voz, chatbots y procesamiento de lenguaje natural) valiosa para Microsoft, cuyo asistente de voz Cortana no logró ganar terreno. Y debería ayudarla a competir con Google o Amazon, que están muy avanzada en inteligencia artificial y reconocimiento de voz.

La operación muestra, por otro lado, la voracidad a la hora de plantear adquisiciones de Nadella. Desde el punto de vista de oportunidad, esa táctica de crecimiento agresivo parece particularmente interesante ahora que las otras cuatro big tech (Amazon, Apple, Google y Facebook) han moderado el uso de ese arma para evitar la furia de los reguladores, mientras Microsoft, al menos por el momento, ha evitado ese nivel de escrutino. Esta situación habría provocado que, aparte de Microsoft, solo Amazon haya invertido más de 5.000 millones en una adquisición en los últimos cinco años, comprando la cadena de supermercados Whole Foods por más de 13.000 millones de dólares en 2017. Microsoft ha hecho cuatro. Y tiene caja para hacer más, pues cerró 2020 con 132.000 millones de dólares en efectivo.

Microsoft tiene efectivo para hacer esta megaoperación y seguir repartiendo dividendo y hacer recompra de acciones

Microsoft ha negociado la compra de TikTok Internacional, la de Pinterest, según el Financial Times, y la plataforma de chat de voz Discord (se desconocen si siguen negociando esta última). Operaciones muy alejadas de la que finalmente ha ejecutado. “Nadella se mira en el espejo de Tim Cook y de Apple, y aunque afirme que la valoración de mercado no le obsesiona, estaría encantado, tras heredar una compañía a la que el nefasto Steve Ballmer llegó a poner en peligro, de poder plantearse situar a Microsoft como la empresa más valiosa del mundo. La diferencia ahora, 1.94 frente a 2.23 billones de dólares, es importante, pero no insalvable, y los entornos corporativos, sobre todo tras una pandemia, pueden posibilitar cifras de ventas cuantitativamente importantes”, señala el profesor del IE Bussines School, que cree que aprovechar la coyuntura que los reguladores parecen estar negando cada vez más a otras big tech podría ser una forma inteligente de plantear la competencia.

Más, viendo que los accionistas no parecen ponerse nerviosos, según muestra el precio de las acciones de Microsoft, que apenas si ha variado desde el viernes. Seguramente, a ello ayudará que la empresa de Nadella tiene efectivo para hacer estas megaoperaciones altamente complementarias y seguir repartiendo dividendo y financiando la recompra de acciones.

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