De los sectores ‘hype’ al auge de la inversión temática y los ETF

Destaca ARK y su gestora Cathie Wood, que ha multiplicado sus activos por diez en el último año, hasta 50.000 millones de dólares

Cathie Wood, fundadora de ARK Investment Management.
Cathie Wood, fundadora de ARK Investment Management.

Acabamos de despedir el primer trimestre del año y lo hacemos, además, con un resultado muy positivo en los mercados financieros. La Bolsa mundial ha subido cerca de un 6% en moneda local, esto es, sin contar el efecto divisa. Si eres un inversor en euros y no has cubierto la divisa –es decir, te has aprovechado, por ejemplo, de la fortaleza del dólar estadounidense– la rentabilidad se aproxima a un 9%, nada mal para tratarse de un solo trimestre.

Las mayores diferencias se ven a nivel sectorial. Después de un 2020 muy positivo para los sectores de mayor crecimiento y más favorecidos por las restricciones de movilidad, este 2021 arranca con fuerza para los más ligados a la vieja economía: bancos, energía y materias primas son los grandes ganadores del trimestre. La petrolera Exxon sube cerca de un 37% en tres meses, mientras que Apple, la mayor compañía del mundo, retrocede un 9%.

En el mundo de la renta fija, en cambio, el año está siendo complicado. Los tipos de interés a largo plazo están subiendo, probablemente por las buenas razones (más crecimiento e inflación), provocando caídas en el precio de buena parte de los activos de renta fija.

Que suban los tipos también tiene sus implicaciones en la renta variable, pues aumenta la tasa a la que se descuentan los beneficios futuros de las empresas cuando se realiza el cálculo de su valoración. Mayor tasa de descuento implica un menor valor presente de los flujos futuros, lo que está perjudicando especialmente a las empresas de mayor crecimiento, que son aquellas en las que mayores beneficios futuros hay que descontar.

Si nos centramos en el mercado estadounidense, vemos que el índice amplio, el S&P 500, se sitúa en máximos del año, con una ganancia que ronda el 5%. Sin embargo, el Nasdaq, con un gran componente tecnológico, está a punto de cerrar un trimestre plano después de perder un 7% desde mediados de febrero, mientras que el resto del mercado está al alza.

Desde hace un tiempo oigo mucho la palabra hype, una de esas expresiones que los mileniales están poniendo de moda. Hype es una reducción de hyperbole y alude a la condición de exagerado. El uso de esta palabra proviene del mundo de los videojuegos, y en lenguaje coloquial se utiliza para referirse a aquellos temas, personalidades o cosas que se convierten en tendencia mediática a partir de la sobrevaloración y la creación de expectativas desmesuradas.

Desde mediados de febrero hemos asistido a un cambio importante en la dinámica de los mercados. Hasta entonces, los sectores con mayor crecimiento, soportados en las temáticas más rentables de los últimos años (tecnología, cambio climático y aumento de las clases medias en Asia, por citar algunas) obtenían resultados espectaculares. De hecho, algunos de estos productos ofrecían rentabilidades cercanas al 20% en mes y medio y recibían un aluvión de flujos por parte de los inversores. Algo hype, probablemente. Desde entonces, la mayoría de estas temáticas se han dado la vuelta y, en algunos casos, están incluso con rentabilidades negativas en el año.

El crecimiento de la inversión temática ha sido espectacular durante los últimos dos años y las previsiones para los próximos ejercicios siguen siendo positivas. En una encuesta publicada hace unos días por Brown Brothers Harriman, y de la que se hacía eco Bloomberg, un 80% de los encuestados –asesores financieros, instituciones y gestores de fondos– comentaban que planeaban incrementar la inversión en ETF temáticos durante el próximo año. Añadían que las principales temáticas que les gustaría ver implementadas en más productos incluían internet, robótica, energías limpias, salud, criptomonedas y vehículos eléctricos.

Uno de los más claros exponentes del éxito de la inversión temática es el auge de los ETF de gestión activa que, a diferencia de los ETF clásicos, no replican un índice, pero sí permiten, como cualquier fondo cotizado, ser transaccionados en cualquier momento de la sesión.
Su crecimiento está siendo espectacular, han doblado activos en un año, y alcanzan ya los 200.000 millones de dólares. Hay que destacar aquí el caso de ARK Investment Management y su famosa gestora Cathie Wood, que ha multiplicado sus activos por diez en el último año, alcanzando los 50.000 millones bajo gestión.

Al propio marketing positivo de la inversión temática (invierta en los sectores del futuro) se une el perfil mediático de Wood y sus previsiones rompedoras, como la que acaba de realizar sobre Tesla: precio objetivo de 3.000 dólares en 2025.

La inversión temática, en general, ha sido un gran éxito durante los últimos años, tanto en términos de rentabilidad como de captación de activos. La pandemia ha sido, además, un propulsor evidente para muchas de sus dinámicas. La dificultad, como siempre, reside en intentar determinar cuánto de esos buenos fundamentos ya están en precio o, dicho de otra manera, cuándo la mesura deja paso a la exageración, algo que no es nada evidente en el mundo de las inversiones, y menos aún en un mundo de tipos de interés bajos… ¿o ya no tan bajos?

Ángel Olea es director de inversiones de Abante