Cómo elegir carrera profesional en mitad del caos

La pandemia ha aumentado la incertidumbre, pero los expertos abogan por la paciencia

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Si elegir carrera profesional ya solía ser un verdadero quebradero para los jóvenes, la pandemia –y la incertidumbre que ha instaurado– ha magnificado la sensación de salto al vacío. Con el objetivo de contribuir a paliar los miedos tras el fin de la educación secundaria y ayudar a los jóvenes a elegir qué carrera estudiar, ESIC organiza anualmente Generación ESIC. La jornada, que se celebra este sábado, está dirigida a preuniversitarios y busca orientar e inspirar a la audiencia sobre los posibles caminos en un mercado laboral que pasa por un momento especialmente complicado.

A pesar de lo complejo del contexto actual, los expertos coinciden en que el consejo que le darían a los jóvenes ahora es el mismo que enunciarían en cualquier otro momento histórico: mucha paciencia. “Creo que el ‘¿qué quieres ser de mayor?’ ha hecho un daño enorme. Lo que te define de pequeño no te tiene por qué definir de mayor”, asegura el cofundador y codirector ejecutivo de Playtomic, Pedro Clavería. El emprendedor, que también es uno de los ponentes de Generación ESIC, reconoce que es más partidario de dejarse llevar y aprovechar las oportunidades que van surgiendo en el camino que de ser demasiado tajante con el plan establecido.

Así lo ve también Hugo Rodríguez, cofundador de Grosso Napoletano, quien anima a perderle el miedo a las vueltas o posibles tropiezos que se encuentren en el trayecto. Habla desde la experiencia, ya que reconoce que pasó de ser un pésimo estudiante durante las primeras etapas de su vida a dirigir una empresa de éxito. “Yo repetí en el colegio y dejé una carrera a medias, pero luego me reconduje y me lo he pasado fenomenal estudiando. Por eso insisto en la paciencia, se acaba encontrando ese camino”, asegura Rodríguez.

Por su parte, el profesor de ESIC Juan Luis González recuerda que las decisiones que se toman en este momento condicionan mucho más que los conocimientos que se van a incorporar. “Cuando uno elige su carrera no está decidiendo solo qué estudiar, sino cuánto va a ganar, cómo y dónde va a vivir, dónde va a conocer a su pareja... Determina en cierta forma los próximos 40 años de su vida”, considera. A pesar de ello, insiste en que no hay vincular necesariamente la idea de éxito con una remuneración elevada:”No siempre hay que transmitir que triunfar es disfrutar de una posición muy reconocida y unos grandes ingresos, a veces es simplemente ser feliz con lo que haces”. Para Rodríguez, el verdadero reto está en encontrar el equilibrio entre cabeza y corazón, pero recupera un clásico que no ha perdido vigencia por ello: “Tienen que buscar cosas que les llenen, que les hagan felices porque la carrera profesional ocupa gran parte del día a día y, por tanto, de la vida”.

El ¿qué quieres ser de mayor?’ ha hecho un daño enorme. Lo que te define de pequeño no te tiene por qué definir de mayor

Pedro Clavería, cofundador de Playtomic

Ante la duda, Esther Morell, directora de marketing creativo y social de Samsung, recomienda optar por una formación lo más amplia posible: “Mucha gente sabe de cosas muy concretas, pero al final falta la figura del director de orquesta o del entrenador que sabe controlar todos los hilos”. La ejecutiva lanza un mensaje de tranquilidad e insiste en que es normal no tener claro qué camino seguir a los 18 años, pero que siempre se está a tiempo de especializarse mediante cursos u otro tipo de formación, sobre todo, una vez se ha entrado en el mundo de la empresa. Una idea que comparte el fundador de Tipitent, Luis Giménez: “Ahora puede parecer que todo es súper determinante, pero la carrera son solo cinco años. Hay vida más allá de la universidad”.

En general, los expertos describen la universidad como una etapa que trasciende la propia formación. “Yo recomendaría a los jóvenes que estudien una carrera porque me parece la base sobre la que empezar a construir”, comenta Fátima Mrimou, ejecutiva de cuentas en Pixel & Pixel. Lo cree también su compañera Agnes del Olmo, planner estratégico y directora de cuentas de la compañía: “El aprendizaje no es la carrera universitaria, son cursos, charlas... Esto no es un acierto o un error porque es la primera fase, pero la decisión que se toma ahora no es el principio o el final de nada”.

Aquí, una vez más, no hay que obstinarse si los comienzos no resultan como se esperaba. Ejemplo de ello es Ana Gómez, jefa de agencias de TikTok para España y Portugal, que, aunque tenía claro que la publicidad era su vocación, no llegó a la nota de corte y se decantó por la carrera de psicología. Su padre, profesional del gremio, le aconsejó que no se preocupara porque aprendería con la práctica y así lo constató más tarde. “Las compañías no buscan un estereotipo o un perfil, sino otro tipo de cualidades. Más que lo que hayas estudiado, importa cómo muestres inquietud y capacidad de hacer”, asegura. No haber cursado una carrera directamente ligada con el puesto deseado no va a impedir que se opte a él, concluye Gómez.

Elegir carrera no es un acierto o un error, es la primera fase, pero la decisión que se toma no es ni el principio ni el final de nada

Agnes del Olmo, planner estratégico y directora de cuentas de Pixel & Pixel

En esta línea, Del Olmo hace hincapié en darle la misma importancia a la adquisición de habilidades que a la formación reglada. La idea, insiste, es estar preparados y saber reaccionar ante el mundo real para ir descubriendo nuevos caminos. “Al principio, los alumnos están limitados a los trabajos que conocen, pero una vez se entra en el mundo laboral, conectan con empleos y sectores que desconocían”, comenta.

Para curtirse en este sentido, una de las recomendaciones de Gómez es viajar al extranjero, tanto para estudiar como para trabajar. “Refuerza sus capacidades. Se ve en la manera que tienen después estas personas de enfrentarse a los retos de la vida. Se nota en esa madurez y ese control”, apoya. Por su parte, Clavería cree que la pandemia y el auge del teletrabajo brinda una oportunidad a aquellos que querían trabajar fuera, pero partían de un contexto socioeconómico desfavorable que se lo impedía: “Hay mucha gente que no ha podido desplazarse antes por su situación familiar, pero, ahora, quien quiera buscar trabajo en multinacionales de otra ciudad, puede hacerlo desde su propia casa”, expone en referencia al auge del teletrabajo.

Emprendimiento

Otro de las opciones a considerar es lanzar un proyecto propio. En este caso, Clavería rechaza que se emprenda por moda si no va con el perfil de la persona. “Estamos tan acostumbrados a lo instantáneo que necesitamos estar creando cosas, pero también necesitamos doers [ejecutores]. Hay muy poco emprendedor de éxito, pero hay muchos gestores de éxito. Creo que, en el futuro, se va a necesitar mucha gente de operaciones”, avanza.

Así lo ve también Giménez, quien cree que si se tiene claro, el emprendimiento surgirá de manera natural. “No es una decisión que tomes de pronto, de un día para otro. Yo nunca lo había tenido claro, pero echando la vista atrás, me doy cuenta de que ya a los 16 años tenía una empresita para montar fiestas, a los 18 vendía animales... Es algo que llevaba dentro”, explica.

Encontrar la vocación

La mecha para encontrar la pasión por lo que se hace puede estar en todas partes, asegura Fátima Mrimou, ejecutiva de cuentas en Pixel & Pixel, quien encontró su vocación a través de una serie de televisión. “Tenemos millones de fuentes de las que beber: películas, libros... También creo que es fundamental estar en contacto con personas que te cuenten cosas”, insiste la experta.

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