Cómo conseguir que haya más mujeres en la ciencia

El objetivo es despertar vocaciones científicas y tecnológicas entre las niñas

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Para que haya más mujeres en la ciencia hay que despertar vocaciones incluso en la más tierna infancia. Y esto, de momento, no está sucediendo, aunque los datos mejoran, no es suficiente. A pesar de que existen muchas mujeres que lideran proyectos de investigación innovadores, todavía queda mucho camino por recorrer para llegar a la igualdad en el terreno científico liderado por hombres.

Desde edades muy tempranas, “las niñas se autoexcluyen porque piensan que la ciencia no va con ellas”, comenta la física Clara Cuesta, que acaba de ser premiada por el programa L’Oréal-UNESCO For Women In Science por haber colaborado en la primera observación de un tipo de interacción de los neutrinos con los núcleos. “Necesitamos ciencia que resuelva nuestros retos y, por lo tanto, necesitamos científicas”, expone la experta. Sin embargo, la falta de atractivo de las carreras denominadas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) desde la infancia acaba determinando la escasa presencia femenina en la formación científica superior. Las cifras hablan por sí solas. Por poner algunos ejemplos, las mujeres representan menos del 30% de los investigadores de todo el mundo. En España, ocupan el 25% de las plazas catedráticas de universidad y representan el 28% de los profesionales que desarrollan su carrera en sectores de alta y media-alta tecnología, según datos que aporta la Fundación La Caixa.

Precisamente, esta entidad financiera forma parte de las más de 40 empresas e instituciones, entre las que se encuentran Repsol, Telefónica, Accenture, Iberdrola, Samsung o Airbus, que se han unido a la iniciativa del Ministerio de Educación y Formación Profesional, que este jueves, Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, presenta la AlianzaSTEAM por el talento femenino.

El acto contará con la participación de Jane Goodall, etóloga inglesa, pionera en el estudio de los chimpancés salvajes, de Jen Herranz, estudiante de FP, creadora de videojuegos, además de emprendedora, y de Gitanjali Rao, inventora de 15 años, que, entre otras tecnologías, ha desarrollado un instrumento que puede identificar contenido de plomo en el agua potable, o una aplicación que utiliza inteligencia artificial para detectar casos de ciberacoso, y además ha sido elegida, entre más de 5.000 candidatos en Estados Unidos, niña del año por la revista Time. “Si yo puedo, tú puedes, todos podemos”, declaró Rao.

Ella es uno de los ejemplos que puede inspirar a otras niñas y mujeres a seguir por la senda de las carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. “Se necesitan referentes para que las niñas puedan inspirarse, para despertarles la curiosidad, y eso debe hacerse de una manera didáctica y humanística, con el fin de trabajar en la igualdad de oportunidades. Es importante que no existan barreras para poder hacer lo que se quiera”, opina Carmen González, presidenta de la Fundación Merck Salud, que cita como ejemplos algunas ideas que se pueden lanzar para generar ese interés, como que la nanotecnología cura enfermedades, o el estudio de la genética las previene o el valor de un algoritmo. También tiene claro, y esto se ha acentuado en esta pandemia, que “la ciencia es la esperanza de la humanidad y el papel de la mujer es clave en la sociedad, dado que el progreso de un país depende del talento y del impulso científico”.

Ese es, precisamente, uno de los enfoques que podría contribuir a que más mujeres eligieran este tipo de carreras profesionales, ya que ellas demandan más conocer la vertiente social de todo lo que hacen. “Es importante saber el propósito de lo que se está ejecutando. A nosotras no nos importa tanto el qué sino el para qué”, justifica la directora del proyecto Consejo Estratégico Mujer e Ingeniería de la Real Academia de Ingeniería, Sara Gómez.

Tratar de comunicar este impacto social es una de las ideas que subyace bajo el taller virtual El viaje de las vacunas: del desarrollo al suministro, que organiza este jueves GSK junto a la organización STEM Talent Girl. Para la impulsora de la institución y vicepresidenta de la Fundación ASTI, Emma Fernández, estas clases son una manera de que las jóvenes conozcan realmente todas las oportunidades que tienen a su alcance. “La elección de carreras profesionales se lleva a cabo en una edad muy temprana, en secundaria, y es importante que las niñas tengan toda la información antes de tomar una decisión”, defiende.

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