Por qué las empresas adoptan cada vez más el método ‘agile’

Los expertos subrayan la importancia de involucrar a los empleados

Por qué las empresas adoptan cada vez más el método ‘agile’
Getty Images

En un mundo cada vez más dinámico, las empresas necesitan metodologías de trabajo que permitan adaptarse al constante cambio. En este sentido, el método agile se va implantando poco a poco en numerosas compañías, permitiendo desarrollar proyectos con rapidez y flexibilidad. Para ello, es prioritario realizar un enfoque concreto de objetivos así como crear pequeños grupos de trabajo, en constante comunicación transversal.

Donde más se ha impulsado y expandido este modelo de trabajo ha sido en las entidades financieras, y concretamente en España, BBVA ha sido pionero. Así, la responsable de estrategia y desarrollo de soluciones en el área de talento y cultura de BBVA, Imma Catalá, ha comentado al respecto que "la pandemia ha demostrado que las formas de trabajar basadas en el presencialismo y en las jerarquías se han quedado obsoletas". Además, en cuanto a su compañía, ha añadido que iniciaron la transformación en 2014 "hacia el mundo agile y hacia modelos del liderazgo basados en la confianza y empoderamiento de nuestros empleados", que "han salido muy reforzados en la situación actual". Entre los resultados, destacan haber desarrollado una organización más flexible.

Durante la celebración de la primera jornada del Festival Agile Trend, que finalizará el próximo 28 de enero, varios expertos debatieron sobre las tendencias del modelo, sus experiencias y los logros conseguidos a partir de su implantación. En el grupo de organizaciones que han asumido el cambio se encuentra Endesa, que presentó su iniciativa De carabelas a kayaks. La operadora eléctrica inició este proyecto en 2018: en esa primera fase se dedicaban a explorar, observar, identificar y aprender del nuevo modelo. Al año siguiente comenzaron su itinerario y en 2020 lograron consolidarlo y comprobar el valor que habían aportado a la empresa.

Otra de las entidades que también ha apostado por este modelo ha sido Banco Santander. Según señaló Flavio Leomil Marietto, responsable de transformación agile a nivel global en la entidad, la puesta en marcha de sistemas flexibles como metodologías de trabajo son completamente necesarias en un mundo donde “la imprevisibilidad es la nueva normalidad”, por lo que su finalidad es “adaptarse para sobrevivir”. También aseguró que a menudo la clave es “convertir algo complejo en simple, además de combinar la consistencia y fuerza de una compañía tradicional con la flexibilidad y adaptabilidad de una startup”. En cuanto a los servicios ofrecidos, Leomil Marietto afirmó que se implantó un modelo de verticalización por productos, es decir, los equipos se organizaron buscando la especialización según el proceso a desarrollar. Para combinar dicha estructura organizativa se deben “trabajar las habilidades y los papeles de los equipos y sus miembros para establecer objetivos comunes”, aseguró. Aunque la parte estratégica es la que define todos los niveles de actuación, esta se sostiene por la labor de cada individuo, por lo que defendió que “lo primero es un objetivo estratégico y tener objetivos y resultados clave en cada una de sus etapas”, y que según la finalidad que se quiere establecer, se perfilen determinadas estructuras organizativas.

El también jefe de transformación agile de la entidad financiera, Chema García, aseguró que, en esencia, agile significa “seguir aprendiendo constantemente”, y coloca cuatro etapas en su desarrollo. La primera de ellas la define como la inconsciencia y la duda en cuanto al retorno del beneficio, a lo que le sigue la escalada y ansiedad, donde se incluye la medición de la madurez de la metodología. En tercer lugar, añade la medición del valor y la calidad para ver el progreso, tras lo que se mide la satisfacción de los miembros del equipo, aspecto que canaliza en la retención del talento y la mejora del lugar de trabajo.

Sobre algunas de las características que definen un correcto procedimiento ágil por parte de los equipos directivos, el director y fundador del Business Agility Institute, Evan Leybourn, subrayó la importancia de la delegación de trabajo para mejorar los resultados. El empresario comentó que no es tan importante delegar los puntos de salida como los de entrada, lo que implica también encomendar la razón de la necesidad de esa tarea, ya que “comunicar el punto de vista crea una visión común”.

Para poder medir el funcionamiento de estas dinámicas, el fundador de Knowledge21, Rafael Sabbagh, introdujo un diseño de análisis en cuatro campos. En un apartado se encontraría la eficacia, donde se incluiría el negocio, sus objetivos y el análisis de la generación directa del valor. Otra área corresponde al ecosistema, relacionado con el ambiente de trabajo, donde se analiza la felicidad y satisfacción de los trabajadores. El tercer apartado se refiere a la eficacia en relación con la estructura organizativa de los equipos. Y finalmente, las métricas de excelencia, que se centran en el aspecto técnico, en el cómo se trabaja, ofreciendo resultados de optimización, a menudo estudiándose a partir del número y tipo de incidencias que ocurren.

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