El bitcóin sufre su peor racha desde marzo en medio de una ofensiva regulatoria

Las advertencias del BCE, las procedentes del equivalente británico de la CNMV y el impulso normativo en Estados Unidos convergen con la peor racha del bitcóin desde marzo

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Los movimientos para regular el mercado de las criptomonedas se intensifican. Si ya en septiembre la Comisión Europea esbozó un primer borrador con el que pretende aumentar la vigilancia sobre los proveedores de servicios de este tipo de activo, ahora se abren nuevos frentes. Por un lado, el lunes, coincidiendo con la peor racha del bitcóin desde su desplome de marzo, la Financial Conduct Authority, el organismo que en Reino Unido se encarga de la supervisión de los mercados como hace la CNMV en España, lanzó un contundente comunicado sobre el riesgo de perder todo el dinero que corren los inversores de criptomonedas. El miércoles fue la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, la que se sumó a las advertencias sobre este tipo de activos y al otro lado del Atlántico, las autoridades estadounidenses preparan una normativa que, de salir adelante, limitará el anonimato de las criptodivisas. 

La preocupación entre las autoridades se hace más evidente a medida que las criptomonedas ganan más protagonismo al calor del rally del bitcóin. Así, el supervisor británico abrió la veda. "La FCA es consciente de que algunas firmas están ofreciendo servicios de inversión o de préstamo en criptoactivos prometiendo altas rentabilidades a cambio. Invertir en criptoactivos o realizar préstamos con ellos por norma general implica asumir un riesgo muy elevado. Si los consumidores deciden invertir en ese tipo de activos, deberían de estar preparados para asumir la pérdida de todo su dinero", advierte la FCA basándose en la alta volatilidad de las criptos, la escasa protección al consumidor en este campo, el cobro de comisiones y la complejidad del producto. 

Christine Lagarde recogió el testigo y en un encuentro online organizado por Reuters, también dedicó el miércoles unas palabras a las criptomonedas. "Aquellos que crean que quizás pueden llegar a convertirse en un tipo de divisa, lo siento mucho, pero esto es un activo y se trata de uno altamente especulativo que ha hecho posible negocios de naturaleza dudosa y un totalmente reprensible lavado de dinero", remarcó la presidenta de la máxima autoridad monetaria europea. 

No solo advertencias

En Estados Unidos han ido un paso más allá de los meros avisos. En la primera economía del mundo se está gestando una ley que pone el foco en el control de las transacciones. El objetivo es el de eliminar el anonimato en algunos casos para así poner más difícil el uso de las criptomonedas para el crimen. Con el periodo de consulta a la industria ya finalizado, queda por ver cuándo y en qué forma se aprueba si finalmente ve la luz.

La iniciativa reguladora emana del Tesoro estadounidense. En concreto, la prepara el Departamento del Tesoro de Estados Unidos dedicado a delitos financieros (FinCEN por sus siglas en inglés). Entre los motivos que impulsan a elaborar esta regulación, la autoridad estadounidense pone de relieve una serie de datos sobre el uso ilícito de las criptomonedas. El FinCEN reconoce que es difícil cuantificar este tipo de uso, pero recoge que en 2019, según una estimación procedente de la industria, supuso un 1% del volumen total del mercado, es decir, unos 10.000 millones de dólares. “A pesar de la significativa falta de información en parte del mercado de las criptomonedas, en 2019, FinCEN detectó indicios de que se produjeron transacciones ilícitas por valor de 119.000 millones de dólares, teniendo lugar en gran medida en Estados Unidos”, reza el documento del Departamento del Tesoro otorgando un volumen que equivaldría al 11,9% del total transaccionado ese año.

La lista de crímenes a los que se quiere poner coto con la medida es extensa. “Las autoridades estadounidenses han averiguado que los delincuentes han usado las criptomonedas para facilitar la financiación de redes internacionales de terrorismo, la proliferación de armas, la evasión de multas, el lavado de dinero a nivel transnacional y también como una forma de comprar y vender tanto drogas como documentos de identidad robados o fraudulentos”. El departamento resalta en un punto aparte cómo las criptomonedas se han usado para hacer pagos en casos de ciberataques, un problema que cada año va a más según el documento.

La solución que propone el FinCEN es que las plataformas de criptomonedas que operen en Estados Unidos identifiquen a las partes involucradas en las transacciones obteniendo nombre y dirección física de las mismas y las incorporen a un registro de transacciones que posteriormente se enviaría a esta autoridad si se cumplen una serie de circunstancias.

Se tendría la obligación del envío de los datos a la FinCEN en aquellos movimientos de criptomonedas en los que una de las contrapartes sea un unhost wallet (ver despiece en la parte inferior) y se superen los 10.000 dólares en la transacción. Así mismo, de salir adelante la normativa, siempre que una transacción superase los 3.000 dólares y se tenga a un unhost wallet como contraparte, los proveedores del servicio de criptomonedas deberán anotar en un registro las identidades. 

"Lo que están intentando es que se obligue a la gente a estar identificada", comienza explicando Herminio Fernández, CEO de EurocoinPay. "Esto es que cada wallet esté identificado con una titularidad, no como ahora que es un sistema descentralizado en el que no se obligaba a que los inversores estuvieran identificados dentro de las plataformas", profundiza. 

El experto sostiene que el sector ya contaba con este tipo de movimientos en pos de dotar de un cierto orden al mundo cripto. El proyecto estadounidense pone en jaque el anonimato, una de las características que, por el momento, caracterizan a las criptomonedas. Las intenciones de las autoridades parecen pasar por lograr un mayor control sobre el descentralizado mundo de las criptomonedas gracias a sus principales nodos: las plataformas de exchange. "La propuesta de Satoshi Nakamoto fue la de crear un dinero descentralizado, que el ciudadano tenga la soberanía y el control del dinero frente a los bancos centrales y esta idea se está poco a poco viniendo abajo", afirma Fernández.

Aunque el experto es consciente de que la preocupación entre las autoridades está aumentando, no cree que signifique el final de las criptomonedas. "Esto no implicará que el sistema se venga abajo, igual que internet, no se puede regular o controlar de manera tan sencilla. Sí, están poniendo un poco de orden, pero el ecosistema descentralizado va a seguir porque es muy difícil de regular. La gente va a poder abrir wallets no regulados y si la normativa es muy fuerte, algunos pueden buscar alternativas al margen de esta regulación", advierte.

"En China hay un estricto control sobre internet, pero siempre hay recursos para entrar por otros lados. Siempre habrá algún país amigable con el mundo cripto y estará esa posibilidad de abrir un wallet allí. Va a ser muy difícil controlar eso. No sé cómo por ejemplo el Gobierno de España va a poder controlar que todos los ciudadanos declaren todas las criptomonedas que tienen en el extranjero. La regulación no ha acabado con el dinero B en efectivo, en el mundo cripto es más complicado aún porque es muy difícil hacer un seguimiento de las transacciones", concluye Fernández.

¿Qué son los ‘unhost wallet’?

En el mundo de las criptomonedas, una pieza fundamental son los ‘wallet’, o en español, monederos. Su función consiste en almacenar las claves que dan derecho a la propiedad de las criptomonedas, por así decirlo y con amplias diferencias, son la “cuenta bancaria” en la que se almacena el dinero virtual.

Existen diversos tipos y características para clasificarlos. Una de ellas, es la de ‘host wallet’ y ‘unhost wallet’. En los primeros, la clave privada que da posesión de las criptomonedas está en manos de una plataforma que opera siguiendo las órdenes del inversor. En el segundo tipo, esa clave está solo en manos del propio inversor. Al no estar centralizadas las transacciones a través de una plataforma, controlar los ‘unhost wallets’ es casi imposible para las autoridades.

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