Navegación directiva en un mundo sin rumbo cierto

La metáfora de la brújula directiva es oportuna, ya que permite pensar la dirección estratégica con una misión que sirve para marcar el rumbo desde una posición determinada

Mientras el asedio al Capitolio llega a su fin, recién termino el libro “Brújula directiva. 25 horizontes”, escrito por Enrique Sueiro, directivo con una larga trayectoria en instituciones públicas y privadas. He conversado con él en multitud de ocasiones acerca de la relación entre la dirección general y la comunicación estratégica, función directiva que versa sobre la reputación, la confianza y la credibilidad. Este enfoque consiste en la creación de relaciones con terceros, bien sean organizaciones públicas o privadas, con el fin de establecer marcos comunes de trabajo, generar confianza y gestionar la reputación como sustento primordial de la influencia política y social. Este suelo pavimenta los resultados económicos. No se trata, pues, de una mera campaña de relaciones públicas, sino de sentar unas sólidas bases que permitan la labor directiva y el despliegue de la influencia. Su libro se emplea a fondo en la búsqueda de un sentido a la tarea directiva. En mi opinión, lo consigue con creces.

La metáfora de la brújula directiva es oportuna, ya que permite pensar la dirección estratégica con una misión que sirve para marcar el rumbo desde una posición determinada. La brújula no sirve para evitar los riesgos, sino para tener una idea de cuál es el camino que se ha de tomar. El directivo, solo en su decisión, necesita instrumentos que le permitan reducir las turbulencias y destinar los recursos para elegir entre opciones estratégicas dadas. Con esta finalidad, el libro de Sueiro es un manual de acompañamiento para el directivo, porque no aspira a ser una hoja de ruta, sino a provocar una transformación en el pensamiento estratégico.

Los 25 horizontes se corresponden con 29 autores de distinta trayectoria intelectual. Sí, hay autores previsibles en el estudio de la dirección general (Peter F. Drucker, Michael Porter o Daniel Goleman), pero lo más interesante es la aplicación de las enseñanzas de otros muchos a la misión directiva. Aparecen los clásicos (Aristóteles, Platón, Marco Aurelio o Cicerón), los inspiradores del humanismo religioso (Dalai Lama, Teresa de Calcuta o la misma Biblia), así como otros referentes políticos (Winston Churcill o Nelson Mandela). Es un libro ameno que sabe combinar las claves principales de cada referencia con su aplicación práctica a la luz de la experiencia de Sueiro. El hecho de que su trayectoria esté ligada la actividad médica y sanitaria permite extrapolar su experiencia a este mundo post-covid.

Tras la lectura, me quedo con algunas notas sobre la función directiva y el pensamiento estratégico. Comparto las principales, que he convertido en decálogo inspirado por algunos de los autores o textos que más interés me han suscitado. No son citas directas, sino reformulaciones de las ideas escritas por otros y que procura resumir en una oración, una idea fuerza que complete este otro directorio esencial.

1. Ser directivo consiste en desarrollar las capacidades de diagnóstico, crear las capacidades sistémicas y crear capacidades adaptativas (Lynda Gratton).

2. Contextualizar permite conocer las medidas y las proporciones de un hecho cierto, que no suele corresponderse con la verdad estadística (Daniel Kahneman).

3. Si tu concepción del mundo es errónea, harás sistemáticamente suposiciones erróneas. El instinto de la línea recta es una tentación para los directivos. Sin embargo, la realidad suele ser más compleja que un resumen (Hans Rosling).

4. Solo quien escucha en silencio percibe el susurro (Pablo D’Ors).

5. La comunicación efectiva consiste en la acción, la performance, el comportamiento. El directivo que solo informa y no actúa carece de legitimidad (Peter F. Drucker).

6. Tú no eres el jefe cuando te limitas a informar sobre resultados y decisiones de gestión, pero no del rumbo o del proyecto (Michael Porter).

7. El control de las relaciones emocionales consiste en conocer las motivaciones propias y las ajenas. La empatía lo abarca todo (Daniel Goleman).

8. Decidir es priorizar (Baltasar Gracián).

9. La comunicación directiva es elocuente: qué decir, en qué orden y cómo (Cicerón).

10. Sin filtros, el ruido desorienta la toma de decisiones. El pensamiento requiere algo de silencio (Aaron Sorkin en El Ala Oeste de la Casa Blanca).

Estas diez ideas, en este orden u otro parecido, nos da una idea del objetivo del autor. Ser directivo es una tarea compleja, que requiere horas de aislamiento y pensamiento. Reducir la misión directiva a tomar decisiones basadas en big data es un error conceptual, que ignora las otras habilidades directivas que son necesarias para que los proyectos lleguen a buen puerto. ¡Suerte en la lectura!

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@Juanmanfredi