Transporte

Renfe relanza el plan de traspaso de activos a Mercancías para abrirla a un socio

Se debate entre el acceso directo de un accionista o una empresa conjunta

Convoy de mercancías de Renfe.
Convoy de mercancías de Renfe.

La revolución estratégica y societaria de Renfe Mercancías, para convertirse en un jugador clave en el mercado de la logística, vuelve a ponerse en marcha. Al menos este es uno de los grandes objetivos del grupo ferroviario en el arranque del año.

El presidente de Renfe, Isaías Táboas, pretende tener definido en el primer trimestre el modelo para la integración de un socio que multiplique el potencial de la filial que domina el transporte de carga por ferrocarril en España.

La decisión de abrir el capital a un accionista, preferiblemente de perfil industrial, viene de años atrás, al igual que la intención de que ese compañero de viaje aporte experiencia e incluso activos del mercado logístico. La pandemia ha afectado al proyecto de desarrollo de Renfe Mercancías, pero la emergencia climática, el cambio de enfoque del Ministerio de Transportes hacia una movilidad y transporte más sostenible, y la explosión del mercado electrónico, urgen un mayor peso del tren en el tráfico de contenedores por el país, y hacia y desde Europa.

La filial de carga será potenciada con naves y suelo en desuso de Renfe Mantenimiento

Una de las dudas que pretende despejar Renfe durante estos primeros meses del año, según fuentes internas, es si da acceso directo al futuro socio o crea una nueva empresa conjunta. El entrante aportaría activos, fondos o ambas cosas para potenciar la cadena de valor del operador ferroviario y acelerar su saneamiento y modernización una vez que se entró en esa vía con el Plan de Gestión 2017-2019.

El camino para elevar el valor de Renfe Mercancías ante la esperada alianza con un operador ferroviario con peso en Europa, como es la germana Deutsche Bahn, o con un gigante internacional de la logística, es el traspaso de activos en desuso desde Renfe Mantenimiento a su hermana de grupo. En este caso, se revalorizaría Renfe Mercancías con naves y suelos reutilizables para la actividad de la gestión y transporte de carga.

Año clave

“La operación de Renfe Mercancías debería quedar cerrada en este 2021”, señaló el presidente Táboas en un reciente encuentro con Cinco Días, “la idea es que pasemos de tractoristas a un operador logístico integral”.

Isaías Táboas: “La operación de Renfe Mercancías debería quedar cerrada en 2021”

Esta iniciativa se mantiene como uno de los pilares del plan estratégico, revisado por la compañía pública por el impacto de la pandemia y la mayor visibilidad sobre la entrada de nuevos competidores en el transporte de viajeros.

La difícil rivalidad con la carretera; el histórico déficit de conexión entre la red ferroviaria y los puertos; una liberalización del transporte de carga nada efectiva en términos de cuota de mercado para el tren frente al camión, o la continuada apuesta de los sucesivos Gobiernos por el desarrollo de la red de alta velocidad en detrimento de la convencional, han sido algunas barreras para la explosión del tren de mercancías. Tampoco han ayudado los pobres resultados de la empresa a la hora de buscar una fusión entre iguales.

Entre las soluciones puestas en marcha, los puertos invierten en los últimos años, en colaboración con Adif, en la mejora de las conexiones ferroportuarias. El gestor de la infraestructura también tiene comprometida la puesta en marcha de un plan específico para incentivar el tráfico de mercancías, en el que juegan un papel determinante los centros logísticos adaptados a trenes de longitud especial o la activación de las autopistas ferroviarias. Y están en el centro de la atención inversora dos importantes corredores como son el Mediterráneo y el Atlántico.

La decisión sobre Avlo

La intención de Renfe de hacer crecer su subsidiaria e introducirla en nuevos campos de negocio relacionados con la carga coincide con otros desafío sobre la mesa, como la irrupción de nuevos jugadores en el transporte de viajeros. Y esto en un contexto de demanda severamente lastrada por la pandemia.

El equipo directivo de Isaías Táboas también tratará de decidir entre este enero y el próximo mes de febrero sobre el momento en que será lanzado el nuevo servicio de alta velocidad y bajo coste Avlo, enfocado a subir nuevos ususarios al tren.

Están a punto el material rodante para la fase inicial y el estudio de mercado. Falta la experiencia en un segmento distinto al AVE y el estreno de esta oferta, según la dirección de Renfe, ha de coincidir con un momento de recuperación de la movilidad.

La llegada de la vacuna contra la Covid-19 y la presión de Ouigo, con su esperado estreno en mayo en el corredor Madrid-Barcelona, invitan a pensar que los trenes Avlo de Renfe estarán rodando este verano.

La explosión de una tercera ola de contagios por el coronavirus, sin embargo, sigue abonando el marco de fuerte incertidumbre para fijar una fecha de estreno con ciertas garantías de éxito.

El escaso peso del modo más sostenible

Renfe relanza el plan de traspaso de activos a Mercancías para abrirla a un socio

Cuota. El ferrocarril transportó en 2019 sólo un 4% de la carga que se movió en España, frente al 18% de media en el resto de la UE. El Libro Blanco del Transporte, editado en 2011 por la CE, ya citaba como imprescindible la transferencia modal hacia el tren para evitar que un mayor tráfico de mercancías supusiera un incremento en las emisiones de CO2.

Impulso eléctrico. Renfe Mercancías, con una nómina de 300 clientes, movió 17 millones de toneladas en 2019, bajando desde los 18,4 millones de 2018. Pese a ese descenso, la empresa logró el hito de impulsar su flota de locomotoras eléctricas, que cubrieron el 76% de los tráficos ese año, exclusivamente con energía de fuentes de origen renovable certificado. Solo un año antes, en 2018, el nivel era del 39% sobre el total del consumo eléctrico.

Más limpio. El uso intensivo de energía verde hizo que las emisiones de carbono pasaran de 18,11 gramos por tonelada transportada y kilómetro recorrido en 2018 a 8,51 gramos en 2019, un 53% menos. Renfe estima que evitó la emisión de 1 millón de toneladas de CO2.

Huella de carbono. La empresa dependiente del Ministerio de Transporte se atribuye una huella de carbono hasta diez veces menor que la del transporte por carretera. En 2019 cubrió 20 millones de kilómetros recorridos y movió un total de 600.000 contenedores.

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