Disrupciones

Las empresas están innovando en sus acciones de RSC ante retos como la pandemia y el cambio climático

Molinos en un parque eólico.
Molinos en un parque eólico.

Cuestiones críticas, como la pandemia, el calentamiento global o la discriminación laboral, exigen nuevas ideas en responsabilidad empresarial, disrupciones. Hay muchas en marcha como las que siguen.

Con 226.000 millones de dólares, el Fondo de Pensiones de Nueva York es referente mundial. Ha resuelto vender en cinco años sus inversiones en energías sucias. Ha iniciado un proceso de desinversión del carbón, el petróleo y el gas que están replicando fondos similares. Proyecta usar los recursos retirados en inversiones proclima.

British Petroleum bajara reducir en la próxima década en un 40% su inversión en petróleo y gas y apostar por energías limpias. Lo mismo prevén hacer Royal Dutch-Shell, Eni, Total, Repsol y Equinor (Noruega). BP y Equinor se han asociado para producir energía eólica para los estados de Nueva York y Massachusetts. Por iniciativas empresariales, las energías solar, eólica e hidroeléctrica eclipsarán en 2025 al carbón como principal proveedor de energía eléctrica. BP se ha asociado con Orsted (Dinamarca), el mayor productor del orbe de energías de viento marinas, para crear una gran planta para producir hidrógeno.

Frente al racismo, 36 empresas líderes americanas, encabezadas por Merck e IBM, se proponen contratar un millón de trabajadores de color en la próxima década, en trabajos cualificados y con posibilidades de ascenso a los altos niveles.

Unilever está empezando en Nueva Zelanda un proyecto para que todo su personal trabaje cuatro días a la semana. Dice su CEO local: “Queremos medir el rendimiento por los resultados, no por el tiempo. Las viejas maneras de trabajar están obsoletas”.

La Fundación Gates, la mayor del mundo, ha donado 55.000 millones de dólares priorizando la salud de los pobres. Entre ellas, financió a BioNTech, la empresa que desarrolló la exitosa vacuna con Pfizer. Melinda Gates resalta: “Las empresas que producen esta y otras vacunas durante la pandemia no deben tener más que un beneficio muy reducido, levemente por encima del coste marginal de la vacuna”. Destaca que “trabajan con los Gobiernos porque ellos deben escalar los proyectos para que lleguen a más gente”, y procuran “establecer ecosistemas saludables entre los Gobiernos, ONG, la empresa privada y la sociedad civil”.

Disrupciones como estas, y otras similares, son el modo efectivo de crear valor social en las crisis en curso. Deben ser estimuladas, y respaldadas por toda la sociedad.

Bernardo Kliksberg es asesor en diversos organismos internacionales. Premio mayor de Corresponsables 2020.

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