La OPV de Airbnb no requiere esconder la cabeza bajo la arena

Se ha recuperado relativamente desde los confinamientos, porque la gente desconfía de los espacios compartidos en hoteles

Sede de Airbnb en San Francisco (California, EE UU).
Sede de Airbnb en San Francisco (California, EE UU). REUTERS

Es posible que la de Airbnb sea una OPV de tecnológica que no requiera que los inversores escondan la cabeza en la arena? Sus ingresos cayeron más del 30% en los primeros nueve meses del año. No es lo ideal, pero tampoco malo relativamente hablando. Y la obligó a frenar gastos innecesarios, mientras sus rivales suben. Una valoración por encima de 31.000 millones de dólares (su último registro privado en 2017) no es una exageración.

Como la mayoría de las firmas del sector hotelero y de viajes, los confinamientos la perjudicaron. Despidió a 1.900 empleados y recaudó 2.000 millones en deuda en un acuerdo que valoró la empresa en 18.000 millones: casi la mitad de su valor en 2017, debido a una caída de ingresos en el segundo trimestre del 72%, según el borrador de folleto presentado a la SEC el lunes.

Pero se ha recuperado relativamente desde entonces, porque la gente desconfía de los espacios compartidos en hoteles y busca alquileres a largo plazo en zonas remotas. Los ingresos de Hilton Worldwide se redujeron más de un 50% en el tercer trimestre, mientras que Airbnb incluso registró ingresos netos de 219 millones.

Ahora está en una encrucijada. En 2019, se lanzó a nuevas iniciativas en China y gastó en tecnología para mejorar el escrutinio de sus usuarios después de algunos percances de alto perfil. Eso la desangró, pero también la ayudó a centrarse. Desde entonces, ha renunciado a sus planes de ofrecer reservas de vuelos y lanzar una revista.

Las acciones de sus rivales suben, además. Booking Holdings, dueño de Priceline.com y Kayak, ha crecido casi un 15% en el último año a pesar de tener una caída de ingresos más pronunciada en los primeros nueve meses que Airbnb, y tiene un múltiplo de 13 veces. Con él, Airbnb valdría unos 40.000 millones, incluso asumiendo que sus ingresos bajen un 30%.

Como otras tecnológicas, tiene una estructura de acciones que pone el control en manos del fundador, Brian Chesky. Eso podría convertirse en un problema. Pero es posible que los inversores se hayan acostumbrado más a eso que a las tecnológicas con pretensiones de valoraciones poco realistas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías