Banca

Botín pide un mercado único europeo y ayudar a las pymes para sobrevivir

BlackRock pide a Europa prestar atención a la jubilación para evitar una crisis

Ana Botín, presidenta de Banco Santander
Ana Botín, presidenta de Banco Santander

La presidenta de Banco Santander, Ana Botín, reclamó ayer un mercado único en Europa, semejante al que existe en Estados Unidos, donde todos los actores operan bajo las mismas normas. “Tenemos que enfrentarnos a una regulación distinta en cada país”, lo que entorpece la puesta en marcha de nuevos negocios. “Necesitamos una única regulación, más justa, tanto para los que estamos como para los nuevos operadores”, pedía la banquera ante la ministra de Economía, Nadia Calviño, en la conferencia Santander International Banking 2020 en la que también participó Larry Fink, consejero delegado de BlackRock.

Criticó que las diferencias son “cada vez mayores entre Estados Unidos, Asia y Europa”, en parte también por la pandemia. La primera ejecutiva de Banco Santander también aprovechó para reconocer que tampoco ayudan a la banca la regulación, el veto al dividendo, los bajos tipos de interés o la entrada de nuevos competidores digitales que no están sujetos a las mismas reglas que los bancos. La directiva reconoció que el entorno de tipos bajos “no es nada fácil” para el sector bancario, a la vez que reclamó una política fiscal que tenga el claro objetivo de ayudar a los ahorradores.

Ante la amenaza de un nuevo confinamiento como ocurre en varios países europeos, Botín apeló a la supervivencia de las empresas, sobre todo de las pymes. “Es crucial mantener con vida a las empresas. Cuantas más empresas sobrevivan, más empleo sobrevivirá, porque cuando una empresa quiebra es muy difícil que vuelva a recuperarse”, explicó, para añadir que se debe “garantizar que las personas vuelvan a sentirse seguras desde el punto de vista sanitario es esencial”.

Remarcó la necesidad de una cooperación internacional, compartiendo recursos y buenas prácticas, algo que considera “crucial” para afrontar la crisis del coronavirus. “Cuanto mejor gestionemos la situación en los próximos 6, 8 o 10 meses, más fácil será recuperarnos. Necesitamos coordinarnos ahora y tiene que ser a nivel global o, por lo menos, regionalmente en Europa”, subrayó.

La ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, también apostó por las pymes. Aseguró en el mismo acto que no solo hay que garantizar su liquidez, sino también su solvencia, pues serán una pieza “esencial” de la transformación económica del país que garantizará el crecimiento futuro. Hay que identificar cuáles (pymes) eran solventes antes de la crisis para seguir ayudándolas a capitalizarse”, explicó. “Si superamos estos meses venideros, las pymes van a ser esenciales para la transformación de la economía”, añadió.

El consejero delegado de BlackRock aseguró que en el escenario de crisis del coronavirus las empresas están estableciendo relaciones mucho más profundas con clientes y empleados.

"Yo creo que cada empresa tiene que demostrar sus objetivos y su misión ante los clientes y las sociedades en las que están presentes y creo que están respondiendo bien. Cada vez hay más empresas dispuestas a ser transparentes y exponer los problemas que tienen en cuanto a diversidad, diferencias de salarios o huella de carbono y creo que esta transformación la vamos a ver cada vez más clara", ha apuntado el consejero delegado.

Ha advertido también de los riesgos de la "crisis silenciosa" a la que se enfrenta Europa, cuya población cada vez vive más tiempo pero está "mal preparada para su jubilación", circunstancia que podría hacer que la economía se ralentizara "todavía más".

"Cada vez queremos vivir más tiempo, pero no nos planteamos cómo vamos a mantenernos económicamente en nuestra vejez", ha indicado Fink. El ejecutivo ha instado a abordar este problema para evitar un miedo generalizado a la jubilación que afectaría negativamente al consumo y reduciría la esperanza en el futuro.

El CEO de la mayor gestora de fondos del mundo ha llamado a potenciar los estímulos fiscales frente a una política monetaria que, aunque en la última década ha sido una "herramienta muy, muy importante", crea "una desigualdad enorme entre quienes poseen activos financieros y quienes no".

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