Elecciones en EE UU: primeras consecuencias para la economía americana

El nuevo inquilino de la Casa Blanca deberá lidiar con un Congreso dividido, lo que dificultará la aprobación de estímulos a corto plazo

Elecciones en EE UU: primeras
consecuencias para la economía americana

Antes de las elecciones se había llegado a un consenso en el sentido de que un barrido demócrata allanaría el camino para el estímulo fiscal, una perspectiva de crecimiento cíclico más fuerte, una curva de rendimiento más pronunciada y una rotación hacia las acciones cíclicas y de valor a expensas del crecimiento y la megatecnología en el mercado de valores. Después de que, en el momento de escribir estas líneas, este consenso quede en duda, estas son las consideraciones que los inversores deberían tener en cuenta.

¿Cuáles serán las perspectivas de una política fiscal, decisiva, una vez que se asiente el revuelto político? Puede pasar algún tiempo y no puede haber ninguna convicción sobre el tamaño o el momento de un estímulo fiscal a menos que haya un giro de última hora hacia el escenario de ola azul. Por el momento, se han retirado del tablero la expectativa de rendimientos significativamente más altos de los bonos del Tesoro de EE UU y la de una curva de tipos más pronunciada.

¿Cómo va a lidiar EE UU con la pandemia de Covid-19 a partir de ahora? Las tasas de casos han estado subiendo, podrían estar alcanzando su punto máximo ahora mismo, pero manteniéndose a un nivel alto. La preferencia del presidente Trump por la apertura de las economías y la reducción del impacto del virus podría provocar una mayor aceleración y un sentimiento económico negativo como resultado. Esto podría contribuir a que se produzcan periodos de riesgo en los mercados. También sugiere que los valores relacionados con la idea de seguir en casa continuarán superando a los de las empresas en sectores como los viajes y el ocio, la venta al por menor y la hostelería, que cotizan baratas, pero aún siguen bajo limitaciones.

Si no hay una presidencia de Biden o se da un estancamiento en Washington, entonces la perspectiva de grandes aumentos del impuesto de sociedades y de ofensivas regulatorias a las empresas de biotecnología y otras grandes compañías de servicios al consumidor puede ser menos problemática para los inversores en renta variable estadounidense. Una vez más, esto puede favorecer los valores tipo growth, por encima del value y la perpetuación de las tendencias observadas hasta 2020.

La Reserva Federal va a respaldar al mercado de bonos. El crédito debe estar bien apoyado por el deseo de rendimiento. Los tipos de riesgo de los rendimientos del crédito serán menos pronunciados de lo que hubieran sido de otro modo. El high yield se presenta ahora como atractivo.

Surgen incertidumbres en torno a la inversión ecológica y la energía. Una eventual segunda Administración Trump no tendrá el mismo enfoque en el medioambiente y la transición energética que tendría un Gobierno de Biden. Esto puede impactar en algunas inversiones y tecnologías verdes.

En definitiva, las perspectivas económicas iniciales se rigen por la creciente probabilidad de que quien sea elegido definitivamente como presidente se enfrentará a un Congreso dividido. Es probable que eso detenga la aplicación de gran parte del manifiesto del demócrata Joe Biden, pero también es factible que impida al presidente Trump promulgar un segundo programa de reducción importante de impuestos. El primero seguramente habría resultado más estimulante para la economía de Estados Unidos a medida que se recupera de la conmoción de la pandemia.

También vemos que esta situación puede pesar sobre cualquier paquete de estímulo a corto plazo, que todavía esperamos que se anuncie a principios del próximo año, pero de tamaño reducido en comparación con lo que hubiera sido en un escenario electoral distinto. Es probable que el resultado de este apoyo fiscal reducido sea doble. En primer lugar, las perspectivas generales de crecimiento económico tenderán a ser más moderadas que en otros escenarios, sobre todo en lo que respecta al anticipado con un barrido demócrata.

En segundo lugar, como la política fiscal proporcionará eventualmente menos apoyo a la economía, es probable que la Reserva Federal tenga que elevar su respaldo económico a través de la política monetaria. Esto no significa que esperemos que la Reserva Federal acelere las compras de activos o extienda los vencimientos de esas compras, pero sí implica que es probable que las compras de activos permanezcan en marcha y que los tipos de interés continúen sin cambios por más tiempo que si las circunstancias hubieran sido diferentes.

Por último, en esta etapa no está claro si el resultado electoral surgirá en los próximos días o si se convertirá en un importante desafío legal. La reacción del mercado a corto plazo seguirá a esto, pero en una situación extrema la Fed seguramente estaría dispuesta a prestar apoyo al mercado a corto plazo en caso de que se produzca un riesgo importante. Aprenderemos más en términos del resultado electoral en los próximos días. Y más de la Reserva Federal después de su reunión de este jueves.

En conclusión, un Congreso dividido hará que la perspectiva de aprobar cualquier política sea más difícil. El menor apoyo fiscal a la economía americana y la perspectiva de menor crecimiento que esto sugiere indica un enfoque mayor en el estímulo de política monetaria que pueda proporcionar la Fed.

David Page / Chris Iggo son Jefe de investigación macro / CIO ‘core investments’ de Axa Investment Managers