Las mejores estrategias para el medioambiente y el cliente

Las más ventajosas ofrecen ganancias tanto a corto como a medio plazo

Fondos climáticos pulsa en la foto

En lo que llevamos de año se han lanzado 63 nuevos fondos climáticos a escala mundial, con 77.600 millones de euros de activos bajo gestión invertidos en el clima a finales de julio. Nuevos productos que tratan de replicar el éxito logrado por algunos veteranos que ofrecen rentabilidades interesantes.

Encabeza la clasificación por rentabilidad a tres años, con un 47,7%, uno de los vehículos que popularizó esta temática. El Schroder ISF Global Climate Change Equity, un fondo global de gestión activa, que también gana un 23,4% a un año y casi el 90% a cinco años. Invierte en acciones de empresas que lideran la transición hacia una economía baja en carbono.

Solo en este año se han lanzado 63 nuevos fondos climáticos

“Invertir en cambio climático no es algo que hayamos empezado a hacer recientemente. Este fondo lleva cosechando éxitos desde 2007 y ha sido uno de los pioneros en su campo. Durante este tiempo, nuestra filosofía y nuestro método no han cambiado”, explica Leonardo Fernández, director del canal intermediario de Schroders para España.

Además de equipos especializados en los sectores que más se verán afectados por el calentamiento global, “también contamos con uno dedicado a las cuestiones de sostenibilidad que entiende cómo funciona el cambio climático y cómo se vincula con las tendencias económicas, y con científicos de datos que nos proporcionan una visión única sobre aspectos que quizá otros pasen por alto”, añade Fernández.

Schroder ISF Global Climate Change Equity renta casi un 50% a tres años

El segundo clasificado, HSBC GIF Global Equity Climate Change, que gana casi un 40% en tres años, se lanzó en 2012, “aunque se reposicionó hace más de tres años para aplicar un enfoque puramente temático. Esto ha permitido centrar sus inversiones en aquellas empresas que pueden contribuir y beneficiarse de los subtemas necesarios de transición energética y descarbonización, fundamentales para abordar con éxito el cambio climático”, comenta Angus Parker, responsable de acciones de mercados desarrollados de HSBC Global Asset Management, quien asegura que el éxito logrado les ha hecho lanzar otros productos, como el HSBC GIF Global Lower Carbon Bond en 2017, el fondo HSBC GIF Global Lower Carbon Equity y una serie de ETF sostenibles en 2020, convencidos de que este fenómeno merece una atención particular, ya que representa una amenaza existencial para la supervivencia de nuestra especie.

Por su parte, el Nordea 1-Global Climate and Environment Fund es otro de los vehículos centrados en este tema con más años de recorrido. Lanzado en 2008, se centra en tres ámbitos: las empresas que operan en el segmento de la eficiencia de los recursos, la protección medioambiental y las energías alternativas.

En las carteras destacan empresas eficientes y bonos verdes

“La mayoría de los participantes del mercado subestima y estudia de forma insuficiente el efecto de la temática climática y medioambiental como catalizador de los flujos de caja de las empresas. Pese a la gravedad de la crisis que estamos presenciando actualmente, tenemos la firme convicción de que la pandemia del Covid-19 no pondrá en peligro la megatendencia del cambio climático y el medioambiente”, asegura Thomas Sørensen, gestor de carteras de la estrategia Global Climate and Environment de Nordea.

Ya fuera del pódium, pero aún ofreciendo una rentabilidad cercana al 30%, encontramos el BNP Paribas Climate Impact Classic, también de renta variable, como el resto de los mencionados hasta ahora. Lanzado hace casi once años, este fondo tiene como referencia el índice MSCI World Small Cap y trata de incrementar el valor de sus activos a medio plazo invirtiendo en acciones emitidas por empresas que operen centradas en permitir la adaptación al calentamiento global o la mitigación de sus efectos.

Las mejores estrategias para el medioambiente y el cliente

Los inversores en el NN (L) Climate & Environment tratan de beneficiarse de las tendencias ambientales globales a largo plazo, tales como la mitigación del cambio climático, la gestión de la escasez de recursos o la reducción de la contaminación (CO2, agua y residuos), invirtiendo en empresas que ofrecen soluciones para reducir el estrés en nuestro ecosistema global. “Creemos que muchas de estas empresas no solo contribuyen activamente a la sociedad, sino que también están listos para obtener atractivos rendimientos financieros para sus inversores”, señalan desde NN Investment Partners.

En esta entidad creen que, con la pandemia, la emergencia climática se ha hecho más tangible, “e incluso se ha visto como que podría tratarse del próximo gran disruptor. La crisis del Covid también ha demostrado que aquellas empresas con mayor puntuación ASG (criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo) estaban mejor preparadas para hacer frente a este shock”.

Objetivos

Éxito. La mayoría de los 600 inversores institucionales de todo el mundo encuestados por UBS AM el año pasado afirmó que pensaba que en los próximos cinco años los factores ambientales serían más importantes que los financieros a la hora de analizar las empresas. “Por eso, no es sorprendente que en los últimos años se haya producido un rápido aumento en el número de fondos con esa temática”, analiza Michael Baldinger, director de inversión sostenible y de impacto de UBS AM.

Bonos. Lombard Odier IM coloca dos clases de su Global Climate Bond, que usa emisiones cuyos ingresos se utilicen para financiar proyectos que tengan un impacto positivo en el medioambiente. El Lord Abbett Climate Focused Bond, por su parte, opta por deuda de grado de inversión, mientras que el Templeton Global Climate Change se basa en empresas que se ocupan de forma activa de dar respuesta al problema del cambio climático.

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