Seguridad Social

El Gobierno promoverá planes de pensiones en las empresas y estudia la participación estatal

El Ejecutivo incluirá en el anteproyecto de Presupuestos una mención a la creación de un plan colectivo para trabajadores, incluidos los de pymes y autónomos, sin más detalles

Ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá.
Ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá.

El Gobierno quiere revolucionar el ahorro complementario para la jubilación. Su objetivo es priorizar los planes privados dentro de las empresas, frente a los planes de pensiones individuales. Lo haría mejorando las desgravaciones de los primeros, pero también extendiendo los denominados planes de empleo para que lleguen a todos los trabajadores (lo que incluye pymes y autónomos). Para lograrlo, se está estudiando la posibilidad de obligar a todas las empresas a tener que adscribirse a estos modelos, crear un plan con control público que se pudiera contratar por defecto e incluso hacer que el Gobierno haga aportaciones directas a los planes privados de los trabajadores.

El anteproyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado incluirá una “mención” a la creación por parte de la Administración de un fondo de pensiones de empleo de carácter abierto que se suscribirá en el seno de las empresas con sus plantillas y que estará destinado, especialmente, a conseguir expandir esta forma de ahorro complementario para la jubilación a los empleados de pequeñas y medianas empresas (pymes) y trabajadores autónomos.

Así lo confirmaron fuentes conocedoras del anteproyecto presupuestario que, sin embargo, no recogerá el detalle de este futuro fondo de pensiones de empleo ni emplazará a su puesta en marcha inmediata. De momento, el Gobierno solo hará en cuentas públicas “una mención” de su intención de crear este gran fondo colectivo, en respuesta de la recomendación número 16 del Pacto de Toledo.

En dicha recomendación, se “subraya la necesidad de impulsar, de forma preferente, los sistemas sustentados en el marco de la negociación colectiva, de empleo, que integran el segundo pilar del modelo de pensiones, y que prioritariamente habrán de ser sin ánimo de lucro”.

El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones fichó hace unos meses como asesor a Manuel Álvarez Rodríguez, un conocido profesional en el ámbito de los planes de empleo. Hasta enero era secretario general de Ocopen (la organización de los consultores de pensiones). De acuerdo con fuentes sectoriales, Álvarez está siendo el ideólogo de la reorientación de las pensiones privadas desde las planes individuales hacia los planes de empresas. En un reciente artículo publicado por este asesor, junto con el presidente de Ocopen, Mariano Jiménez, se abogaba por fijar un modelo de planes de empleo “cuasi obligatorios” en el que las empresas “estarían obligadas a promover entre sus trabajadores un instrumento de este tipo y los trabajadores tendrían una adscripción automática, aunque podrían renunciar y salir del sistema”.

Para hacer más atractivo el modelo, Álvarez propone que el Estado haga aportaciones directas. “Se podría comenzar con una aportación del trabajador del 1% de su sueldo, un 1% por parte de la empresa y un 1% de beneficio fiscal aportado directamente al plan”. Se trataría de replicar el modelo británico, que ha permitido incorporar al sistema complementario 800.000 empresas y 9,1 millones de trabajadores.

La otra gran baza para impulsar los planes dentro de las empresas es cambiar las deducciones fiscales. De acuerdo con una información adelantada por El País, el Gobierno baraja reducir el límite máximo de desgravación en el IRPF en los planes individuales de 8.000 a 2.0000 euros al año. En cambio, en los planes de empleo pasaría de los 8.000 actuales hasta 10.000 euros.

Los planes de pensiones en empresas han tenido escaso desarrollo en España, con solo 35.000 millones de euros de ahorro acumulado. En los planes individuales hay 75.000 millones, unas cifras muy alejadas de los estándares europeos.

El ejemplo del modelo inglés

  • Inscripción automática. Es la piedra angular del modelo inglés. Todas las empresas tienen la obligación de ofrecer a sus empleados un plan de pensiones. Primero se exigió a las grandes compañías, luego a las medianas y, por último, a las pymes y a los autónomos. El trabajador es inscrito automáticamente (lo que implica que una parte de sus sueldo va para la pensión privada), y solo sale si lo solicita expresamente. Eso ha hecho que el 90% de los empleados decida quedarse en el sistema.
  • NEST. La otra pieza fundamental para explicar el éxito del modelo británico es la creación del National Employment Savings Trust (NEST). Se trata de una agencia pública, aunque independiente, a la que pueden recurrir todas las empresas para ofrecer una pensión a sus trabajadores. Las compañías más grandes pueden contratar a aseguradoras o a especialistas para que gestionen los planes de los empleados. Pero para las pequeñas es muy cómodo recurrir a sus servicios.
  • Gobernanza. NEST funciona como una agencia independiente, pero sometida al control del Parlamento a través del departamento de Trabajo y Pensiones, que fija los criterios de inversión y evalúa el desempeño.
  • Comisiones. NEST cobra un 1,8% de las aportaciones realizadas, pero la comisión de gestión anual es solo del 0,5%.
  • Patrimonio. Gestiona 11.700 millones de libras (casi 13.000 millones de euros). La gestión de las inversiones está subcontratada con varios bancos (UBS, JPMorgan.... ) cada uno, para un tipo de activo.
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