“Espero cobrar, pero Argentina siempre va un paso por delante”

Invirtió hace 30 años en bonos argentinos pero se vio afectado por el corralito

Walter Scheuermann.
Walter Scheuermann.

Walter Scheuermann (Viena, 1941) no debería aparecer en las páginas de un periódico económico. Este físico jubilado, especializado en espectroscopía, profesor universitario en Sudáfrica, miembro de la Fundación Alexander Humboldt, invirtió a principios de los noventa en bonos de Argentina (y de otros países emergentes). Sin embargo, el colapso financiero del país y la posterior bancarrota, en 2001, hizo que el país no devolviera todo el dinero a los bonistas. Aunque la inmensa mayoría de los grandes inversores aceptó una quita, Scheuermann decidió emprender una batalla judicial que aún continúa para recuperar su dinero. El año pasado, el Tribunal Supremo de España falló a su favor, reconociendo que se pueden embargar las cuentas y bienes de Argentina siempre que no estén adscritos a su actividad diplomática. Así, se le reconocía el derecho a Scheurmann de lograr el embargo de bienes argentinos en España por valor de 184.000 euros (entre los bonos, los intereses de demora y las costas judiciales). Pero la ejecución de esta sentencia histórica se está complicando en los juzgados.

¿Cuándo compró exactamente los bonos argentinos?

No lo sé exactamente. Tengo registros de tres títulos que tenía en 1997, pero los había adquirido unos años antes. En los noventa invertí en deuda de varios países. Por ejemplo, tuve bonos de Turquía, pero los vendí porque pensé que podía haber un impago. Sin embargo, decidí mantener los de Argentina. Incluso llegué a comprar un bono argentino denominado en euros después de la quiebra. Ahora no vale absolutamente nada. Mi error de principiante en este tipo de activos fue no fijar órdenes de venta a partir de un cierto nivel de pérdidas. Y eso que llevaba varias décadas invirtiendo. Así aprender una regla básica: ‘Quien comete un error debe pagar por él’.

¿Le asesoraba algún banco?

No. Por aquel entonces había dejado de escuchar los consejos de los banqueros. Había sufrido unas pequeñas pérdidas por escuchar a mi banco local, así que empecé a invertir por mi cuenta fiándome de la información de la prensa e de internet.

¿Cuánto dinero invirtió?

Alrededor de 126.000 euros. Para la mitad de esta suma, acepté una quita del 66%, cambiando los antiguos bonos por los nuevos que emitió Argentina. La otra mitad es la que está en los tribunales.

Han pasado más de 30 años desde entonces, ¿no se ha planteado llegar a algún acuerdo con Argentina como otros inversores?

No. Al menos, mientras mi compañía de seguros, D.A.S., siga cumpliendo con su compromiso de costear los gastos legales. Aún no se ha llegado al tope de gasto fijado. Ahora ha sido absorbida por otra aseguradora. Veremos qué ocurre. Podría llegar a plantearme un acuerdo, pero es que realmente no ha habido una propuesta formal. Solo han negociado con los grandes inversores.

Las primeras sentencias a su favor las emitió un Tribunal de Fráncfort en 2011, ¿se imaginó que la batalla legal se alargaría tanto?

Sí, era consciente, porque tenía claro que la ejecución de la sentencia iba a costar. No pensaba que pudiéramos llegar a un acuerdo tras ese primer fallo. De hecho, Argentina empezó a sacar bienes embargables de Alemania y de otros países. Trabajan con mucha profesionalidad por todo el mundo para proteger su dinero.

¿Por qué decidió trasladar la batalla legal a España?

Mis abogados me explicaron que la ejecución de la sentencia en Alemania o Austria no era posible porque Argentina había retirado todas las propiedades que no estaban directamente ligadas a las embajadas. Me recomendaron entonces intentarlo en España, donde Argentina es propietaria, por ejemplo de un banco comercial, en Madrid.

¿Entiende la postura de Argentina, de que las cuentas de su embajada no son embargables?

Entiendo que las propiedades adscritas a la embajada sean inembargables. En el caso de las cuentas no lo tengo tan claro. Pero si Argentina tiene un banco en Madrid, o un edificio que no es la embajada, ¿por qué no se va a embargar?

¿Cree que algún día recuperará su dinero?

No es cuestión de creencia, sino de esperanza. Yo estoy luchando por los derechos de mis herederos. Entiendo que 30 años es un plazo suficiente para ejecutar una sentencia. En cualquier caso, yo no necesito el dinero para vivir. Desgraciadamente, creo que Argentina siempre va un paso por delante en sus actividades corruptas.

¿La reciente vuelta del kirchnerismo al poder en Argentina perjudica sus posibilidades?

Eso creo. Lo único bueno que hizo el presidente Kirchner por Argentina fue dejar de lado al Fondo Monetario Internacional. Creo que su mujer y sucesora, Cristina Fernández de Kirchner, es también una persona corrupta. Más de 60.000 millones de dólares han ido saliendo de las reservas de Argentina para ser depositadas en el Banco Internacional de Pagos de Basilea para que sean intocables.

Ahora, un juzgado de Madrid se ha negado a aplicar la sentencia del Supremo...

Sí. No tengo muchas novedades al respecto. Creo que tendrían que ejecutarla. Espero que mis abogados sigan batallando en defensa de mis intereses.

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