La banca pide no recortar sino aumentar los incentivos a pensiones privadas

Las asociaciones de aseguradoras y la de gestoras se defienden de las críticas de la Airef

Una mujer pasa delante de una sucursal donde se anuncian planes de pensiones.
Una mujer pasa delante de una sucursal donde se anuncian planes de pensiones.

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) abrió el debate en julio: ¿son justas y eficientes las desgravaciones a los planes de pensiones? Para este organismo no. Suponen una carga excesiva para el Estado (1.643 millones de euros), benefician sobre todo a personas con rentas altas y habría que replantearse su existencia.

Los bancos y las aseguradoras, que controlan el mercado de planes de pensiones, ven la cuestión desde una óptica radicalmente opuesta, y ayer salieron en tromba a defender las bondades de los beneficios fiscales de los planes, durante la presentación de un informe sobre la materia elaborado por el Instituto de Estudios Económicos (IEE, una institución vinculada al mundo empresarial).

Para Gregorio Izquierdo, director general del IEE y encargado de presentar el estudio, los cálculos realizados por la Airef están incompletos porque no tienen en cuenta que las desgravaciones en planes de pensiones son simplemente "un diferimiento fiscal". El ahorrador paga menos impuestos al aportar a un plan, pero tienen que tributar cuando lo rescata. "En el largo plazo, el impacto fiscal es neutro", apunta Izquierdo.

Según los cálculos del estudio, cuando se tienen en cuenta lo que ingresa Hacienda cada año al tasar el rescate de los planes, se puede comprobar que el coste fiscal para el Estado es de tan solo 450 millones de euros (y no los 1.643 millones mencionados). Además, esta cantidad se va reduciendo cada año.

La propuesta de Airef contemplaba ir reduciendo las ventajas de los planes individuales de pensiones para incentivar más los planes de pensiones de empleo (que se promueven dentro de una empresa, para toda la plantilla, y se negocian entre el empresario y los sindicatos).

Bancos y aseguradoras defienden el reforzamiento de los planes de empleo, pero no a costa de reducir las ventajas de planes de pensiones individuales. Inverco, la asociación de las gestoras de fondos y planes de pensiones (y con una presencia mayoritaria de bancos entre sus socios) lleva años abogando para que la tributación de las pensiones privadas mejore.

Su presidente, Ángel Martínez Aldama, que ha estado presente en la presentación del estudio, defendió que "no se puede trasladar beneficios de un tercer pilar que funciona [como se conoce a las pensiones indiviudales], a un segundo pilar [los planes de pensiones empresariales]".

Las gestoras defienden que se comience a aplicar un sistema semiobligatorio en los planes de empleo, como el de Reino Unido, que empuje a todas las empresas a tener que ofrecer a sus trabajadores este formato de ahorro. También creen que debería revisarse la forma en que tributan los planes individuales. Ahora, todo el dinero que se va rescatando computa como una renta del trabajo, y se aplica el tipo marginal del IRPF, que puede superar el 40%. Bancos y aseguradoras defienden que, el dinero que son rendimientos del propio plan, no debería considerarse salario, sino que tendría que tributar como una renta del capital (con marginales de entre el 19% y el 21%).

La presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, ha pedido no confundir el debate sobre la existencia de los incentivos fiscales al ahorro para la jubilación con el de su eficacia, no teniendo cabida el primero y requiriendo el segundo incrementar las medidas si no están funcionando como se esperaba, en lugar de eliminarlas.

Tanto De Frutos como Aldama han recordado que en todos los países de la OCDE hay algún tipo de incentivo fiscal para fomentar el ahorro a largo plazo, y quería contraproducente retirar los incentivos en España.

Según el director general del IEE, de los 37 países de la OCDE, España está entre los seis con peor tratamiento fiscal para los planes de pensiones y otros productos de ahorro previsión.

"Si nos hemos quedado cortos con los incentivos a planes de pensiones, entonces lo que tenemos que hacer es ser más ambiciosos, no menos. Un médico, cuando ve que su enfermo no responde al tratamiento debidamente, le aumenta la dosis, no le da el alta. Si ve que el tratamiento ha mejorado una función corporal pero no otras, buscará la manera de atacar lo que todavía está enfermo, pero no renunciará al tratamiento que se ha demostrado eficaz", ha apostillado De Frutos para rebatir el argumento de aquellos que defienden la eliminación de los beneficios fiscales al ahorro por ser ineficaces.

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