Las chinches no deberían frenar una fusión hotelera Accor-IHG

Puede ser compleja, pero los efectos de la pandemia pueden durar años

Sede de Accor, en Issy-les-Moulineaux, cerca de París.
Sede de Accor, en Issy-les-Moulineaux, cerca de París. REUTERS

Los viajes económicos pueden ser la mejor manera de sobrellevar la pandemia. Eso parece estar pensando el consejero delegado de Accor, Sébastien Bazin, que se plantea una fusión de 17.000 millones de dólares con IHG, su par y propietario de Holiday Inn, según el periódico francés Le Figaro. Aunque la unión puede enfrentarse a varios obstáculos, las consecuencias de Covid-19 la hacen más probable.

Es fácil ver por qué puede estar mirando alrededor Bazin. La pandemia ha tenido un efecto nefasto en los propietarios de marcas de lujo como el Savoy en Londres. Está fuertemente expuesto al turismo internacional y a los viajes de ejecutivos, que han sufrido con las cuarentenas.

Los ingresos por habitación de Accor, una métrica clave en el sector hotelero, disminuyeron un 88% interanual en el segundo trimestre y está quemando hasta 80 millones de euros de efectivo al mes. Mientras, IHG, valorada en 10.000 millones de dólares, tiene una mayor presencia en mercados más resistentes como el de Estados Unidos y el de los viajes económicos.

Una unión traería beneficios para ambos. El grupo combinado sería uno de los mayores operadores hoteleros del mundo, dando a los clientes una mayor variedad de lugares para alojarse. La adquisición de Starwood Hotels and Resorts por parte de Marriott International por 13.000 millones de dólares en 2016 aspiraba a sinergias de costes equivalentes a alrededor del 20% de los gastos generales y administrativos combinados.

Una cifra similar para Accor e IHG (Intercontinental Hotels Group) implicaría un ahorro de 293 millones de dólares. Estos podrían tener un valor actual de más de 2.000 millones, una vez gravados al 26%, el promedio de las tasas de las dos compañías, y capitalizados en un múltiplo de 10.

La gobernanza podría ser complicada. Ambos grupos tienen una capitalización de mercado similar, y un acuerdo en efectivo podría ser difícil de financiar, dada la reticencia de los bancos a prestar al cuestionado sector. Eso deja una fusión de iguales como el escenario más probable.

Pero tanto Bazin como Keith Barr, de IHG, ambos experimentados negociadores, tendrían que renunciar al puesto más alto. Los accionistas de Accor, como el operador hotelero chino Shanghai Jin Jiang International Hotels y la Autoridad de Inversiones de Qatar, podrían no querer ver diluidas sus participaciones.

Las fusiones de hoteleras no son fáciles. La integración puede ser compleja, y las marcas de éxito pueden perder su brillo en organizaciones más grandes. Sin embargo, las consecuencias de la pandemia pueden durar años, y el sector sigue estando muy fragmentado, con muchas cadenas de menor tamaño luchando por sobrevivir. Eso debería implicar muchos viajes para los banqueros de fusiones y adquisiciones.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías