El turismo necesita reducir el daño este año y después, una promoción integral

Debe ir acompañada de una transformación del sector hacia la calidad, sin despreciar la demanda más barata

La economía española no descendió casi un 20% por casualidad en el segundo trimestre del año en tasa intertrimestral, con tasas muy superiores en las regiones con más intensidad turística. Fue precisamente el peso de las actividades de ocio y del turismo en la producción nacional (el 15% entre ambas) las que llevaron a la economía a una contracción que duplica la encajada por Alemania o EE UU. No hay ninguna otra con un peso específico tan elevado en España, aunque puede tener un valor añadido comparativamente menor a las industriales; pero precisamente por eso es muy intensivo en empleo y debe ser considerado estratégico en España. Las autoridades políticas han tardado en reaccionar para poner remedio a la catástrofe, aunque en las últimas semanas han expresado su intención de destinar una cantidad importante de los recursos europeos para reflotarlo. El turismo, con tres millones de empleos y miles de empresas en el aire, precisa de medidas muy urgentes que limiten los daños inmediatos, y un plan integral de recomposición y promoción después, para devolverlo al lugar que tenía, y que supone, entre otras cosas, recibir a más de 80 millones de visitantes cada año, como segundo país de destino.

Los avales del ICO dan cobertura ya en estos meses a crédito por valor de 14.000 millones de euros en las empresas de actividades turísticas, y los mecanismos de protección de rentas de los trabajadores y sostenimiento del tejido productivo, con los expedientes de regulación de empleo en lugar preferente, sostendrán al sector hasta el 30 de septiembre, y seguramente hasta el 31 de diciembre tal como ha admitido este fin de semana la ministra del ramo, Reyes Maroto. Pero sigue siendo cicatero teniendo en cuenta que el número de visitantes se ha desplomado un 77% en tasa interanual hasta ahora y que irá en aumento hasta fin de año. Por la naturaleza coyuntural del sector, todo indica que se tratará de una actividad durmiente hasta la próxima primavera, hasta cuando es aconsejable prolongar los ERTE.

Pero tal decisión, que volverá al debate económico nacional a la vuelta de verano, debe ser cumplimentada con un plan integral de promoción del turismo, y con una política agresiva de precios como la que están llevando a cabo las hoteleras; una campaña como si hubiese que empezar de cero, puesto que el daño encajado por España ha sido muy elevado. La gestión deficiente de la crisis sanitaria a juzgar por los resultados ha pasado una carísima factura en forma de desconfianza en los países emisores de turismo, y recomponerlo precisa de un descomunal esfuerzo. Y debe ir también acompañado de una transformación del sector hacia la calidad, sin despreciar la demanda más barata que proporciona empleo a centenares de miles de personas en la costa.