Los fondos mixtos ante la crisis

Aquellos que aplican una inversión muy flexible o con límites de volatilidad y pérdida máxima son los más vulnerables

Los fondos mixtos ante la crisis

En la corrección de los mercados este año, se han producido menos reembolsos que en previas, lo que ha permitido a los partícipes españoles recuperar parte del valor acumulado hasta 2019.

En los últimos meses, hemos sufrido una volatilidad de mercados que muchos españoles no habían vivido o tenían olvidada. Las bolsas mundiales llegaron a caer más de un 30% desde los máximos del 19 de febrero hasta los mínimos del 23 de marzo. El desplome se produjo en pocas semanas con una brusquedad sin muchos precedentes. Los inversores en esta ocasión, probablemente más preocupados por su salud, no tuvieron tiempo de reaccionar ante el pánico de mercado y, afortunadamente para ellos, se produjeron pocas ventas.

En este siglo no se había experimentado un hundimiento de los mercados con esta aceleración. La ruptura de la burbuja tecnológica en el 2000 y la crisis financiera del 2008, siendo de mayor magnitud, no acumularon pérdidas superiores al 25% en pocas semanas. Hay que remontarse a 1987 para que el mercado pinte una raya vertical hacia abajo como la de este año.

Pero de nuevo, como en crisis anteriores, a mayor velocidad de caída mayor prontitud en la recuperación. La última semana de marzo empezaba una fuerte subida que ha continuado en abril mayo y junio haciendo mala la predicción de los que creían que los mercados volverían a tocar mínimos (no se fíe de los pronósticos a corto plazo). En vez de eso, se alcanzaban niveles de precios que hacían las pérdidas latentes más llevaderas y, en algunos sectores como el tecnológico, se superaban los máximos de febrero. Lo que de momento no ha vuelto es un menor nivel de volatilidad.

Durante todo este periodo extremadamente complicado ¿cómo se han comportado los fondos de inversión? En los siguientes párrafos voy a intentar aportar luz sobre las posibles ventajas de mantener fondos de inversión, centrándome en los mixtos, que son los más vendidos en nuestro país. Hablaremos de los beneficios que proporcionan a los españoles y, también del tipo de mixtos con los que habría que tener cuidado porque en vez de ayudar, pueden causar un perjuicio mayor.

Antes de continuar me gustaría llamar la atención sobre el hecho de que en nuestro país los fondos con mayor patrimonio son los mixtos. Sin embargo, en Estados Unidos, que es el mayor mercado del mundo, los mixtos apenas tienen relevancia.

Este hecho se debe a varias causas, pero a mi parecer la más importante es que en Estados Unidos se distingue claramente entre gestión y asesoramiento. Hay gestores especializados en cada tipo de activo (acciones, bonos, materias primas, etc.) y asesores que ayudan a los inversores a decidir su distribución en función de sus objetivos, su tolerancia al riesgo y su horizonte temporal.

Los inversores americanos, en general, tienen una larga experiencia invirtiendo en sus mercados tanto de renta variable y como de renta fija. Los asesores están especializados no solo en mercados sino, sobre todo, en establecer la estrategia de inversión con cada cliente para ir equilibrando entre activos de riesgo y refugio en función de sus necesidades y características particulares.

En Europa y en España, muchos asesores financieros han preferido delegar en gestoras la distribución de activos de sus clientes. Al menos esta es mi conclusión a juzgar por el gusto por los mixtos flexibles. Pero también es posible que esta preferencia sea porque lo demanden los propios inversores. Las posibles razones que subyacen a esta predilección me puede dar para una próximas tribuna, así que me van a permitir que me limite a decirles que no deberían confiar una parte importante de su patrimonio a mixtos muy flexibles.

Otros fondos a evitar dentro de esta categoría son los mixtos con límites de volatilidad o de pérdida máxima, aunque teóricamente suena muy bien que un fondo nos suavice los vaivenes de mercado o limite la pérdida máxima que podamos tener en un año. En la práctica, y especialmente en las crisis como ésta, suelen funcionar muy mal. El límite autoimpuesto obliga a vender activos de riesgo en mal momento (a veces en el peor) y luego deben esperan a comprar hasta el año siguiente o a que disminuya la volatilidad. Así, en la práctica, impiden al partícipe recuperar las pérdidas porque la recuperación mayor suele producirse justo después de abruptas caídas.

Ya hemos visto fondos mixtos que, a mi parecer habría que limitar o evitar: los mixtos muy flexibles y los que tienen límites de pérdidas o volatilidad. ¿Qué ventajas tiene entonces invertir en mixtos o qué tipo de mixtos sería bueno que algunos españoles mantuvieran en sus carteras y por qué?

Los fondos mixtos que se mantienen entre un rango definido de exposición a activos para mantener el nivel de renta variable, cuando el mercado cayó un 25% o más, tuvieron que comprar. Eso implica que aumentaron el riesgo en un momento ideal. En media, los inversores en momentos de pánico, no se atreven a comprar, por lo que todos los partícipes que mantengan mixtos con el mandato de balancear entre acciones y bonos han recibido un valor difícil de estimar, pero normalmente mejor que si hubiera sido cada particular el que hubiera tenido que decidir cuándo equilibrar.

Marta Díaz-Bajo es directora de análisis de fondos de Atl Capital