Los datos de afiliación, ERTEs y consumo eléctrico incidirán en el avance de fases de la desescalada

Sanidad recogerá datos de Red Eléctrica para medir la actividad. La tasa de contagio por persona será clave para permitir pasar de estadio

Un hombre camina junto a un local cerrado.
Un hombre camina junto a un local cerrado.

“Iniciamos un trayecto hacia esa nueva normalidad que discurrirá en cada zona a la velocidad que permita la situación sanitaria de esa zona, medida de acuerdo con criterios absolutamente objetivos”, avanzó el martes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al anunciar su plan de desescalada de las medidas de prevención ante la pandemia del coronavirus Covid-19. Aunque los criterios que regirán qué provincia avanza o no dentro de las cuatro fases del plan son fundamentalmente de corte sanitario (capacidad hospitalaria, evolución de los contagios en la zona y medidas de prevención en transportes y comercios), el presidente avanzó que la balanza incluirá también parámetros de “movilidad y datos socioeconómicos”. Entre estos últimos, según figura en la documentación elaborada por el Ministerio de Sanidad, se incluye un seguimiento de la afiliación, el número de ERTES o el consumo eléctrico en cada provincia, por ejemplo.

En concreto, la documentación indica que Sanidad pedirá a la Seguridad Social los datos de afiliación de trabajadores y autónomos por provincias, ramas de actividad y tipos de contrato; solicitará al Ministerio de Trabajo la información sobre los expedientes de regulación de empleo temporal (ERTE) de cada sector por provincias; y reclamará a Red Eléctrica los registros de consumo de energía eléctrica de cada comunidad autónoma segregados por tipo de actividad económica. Sanidad también prevé manejar marcadores de impacto de género y “otros indicadores socioeconómicos de especial relevancia en cada territorio” a la hora de medir la evolución de la desescalada.

El Ministerio aún tiene pendiente aclarar en una orden ministerial cuáles serán los hitos concretos que tendrá en cuenta a la hora de autorizar que una provincia pase de una fase a la siguiente, para exigir que se mantenga en la misma o incluso que retroceda. Está por ver el peso de los datos económicos en esta evaluación, si bien fuentes oficiales asumen que serán los indicadores sanitarios los que marquen la diferencia.

En este sentido, Fernando Simón, coordinador de la emergencia sanitaria, dejó claro ayer que el factor diferencial será la tasa que mide cuántos contagios provoca cada persona. “Si el número de casos secundarios que reproduce cada caso no es menor que 1, como promedio, no podemos plantear el paso a ninguna fase ni la apertura de las medidas de movilidad”, advirtió, aseverando que a día de hoy “prácticamente todos los territorios de España tienen una transmisión por debajo de 1”.

Aunque no se difunde el dato provincial, la información recopilada por la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica indicaba ayer que solo Melilla superaba una tasa del 1 en el conjunto de comunidades y ciudades autónomas.

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