La crisis incentiva la innovación con valores

La pandemia global acentúa el nivel de incertidumbre habitual en el ecosistema emprendedor

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El Covid-19 ha llevado al extremo un concepto que ya se estaba asentando en el mundo de los negocios: la incertidumbre. “Hablábamos mucho de cómo innovar en un contexto de cambio constante, pero esto va a acelerar mucho todas las transformaciones”, explica el profesor de ISDI Balvinder Powar, convencido de que, a pesar de los momentos duros que dejará el Covid-19, también se generarán grandes oportunidades.

Aunque, en un primer momento, parecía que el confinamiento iba a ser el momento para trabajar en esos proyectos para los que nunca se tenía tiempo, Powar reconoce que, debido a la preocupación, la gestión se ha vuelto más complicada que nunca. “Estamos desbordados y abrumados, todo cambia tan rápido que es complicado mantenerse al día”, comenta Powar. Una visión que también comparte el director de emprendimiento e innovación en España de la incubadora de startups Bridge for Billions, Adolfo Berraquero, para quien ante la sobreestimulación es recomendable pararse y reflexionar. “Hay muchos mensajes destinados al hacer por hacer, pero lo primero debería ser tratar de comprender”, reivindica.

Los primeros movimientos han tardado en verse porque ha costado que se procesara el nuevo contexto. “Pensábamos que iba a durar poco porque el sistema no iba a permitir que se cayera todo; pero nos hemos dado cuenta de que hay cosas que tienen que estar por encima del sistema”, comenta Berraquero. Tras unos días de negación, las personas han empezado a moverse y a pensar en cómo sacarle partido a esta nueva situación para sobrevivir. Poco a poco, las iniciativas, ofertas de entretenimiento en su mayoría, nacidas con el confinamiento irán monetizándose, transformándose o muriendo. Por ejemplo, en lugar de que haya 100 profesores yoga dando clases gratuitas en Instagram, podrían aunarse todos en una misma plataforma, sugiere el portavoz de Bridge for Billions.

El propósito se postula como uno de los principales faros para guiar a los emprendedores en un contexto como este. “Hay que entender el desarrollo de nuestro trabajo pensando en el bien común, no solo con el objetivo de obtener rendimiento económico, aunque sin renunciar a ello”, apunta Berraquero. Una perspectiva en la que la llamada innovación social tiene mucho que decir. Así lo cree la directora de Ashoka en España, Alexandra Mitjans, quien defiende que no hay nada como una crisis para que surjan las mejores ideas. Por primera vez, celebra la directiva, existe una agenda social común a nivel mundial. “Nunca antes habían convergido lo urgente y lo importante. Llevábamos años hablando de incorporar criterios sociales, del problema de la desinformación y de la importancia de la digitalización, pero eso no era prioritario”, desarrolla.

En tiempos de incertidumbre, los valores ayudan a no perder el rumbo. “Son la base de la innovación; si se actúa teniéndolos en mente, no habrá dudas nunca”, explica Powar. Al fin y al cabo, tal y como recuerda Berraquero, la sociedad que venga después del Covid-19 será la que se construya entre todos. “Son los proyectos, iniciativas y empresas que están surgiendo durante el confinamiento las que marquen el rumbo. Están apuntando hacia una nueva realidad”, asegura.

Teniendo esto en mente, el profesor de ISDI recuerda que la disrupción no tiene por qué partir necesariamente de una idea compleja: “A veces, una innovación disruptiva ofrece menos prestaciones de a las que estamos acostumbrados, pero florece en un mercado diferente”. La crisis ocasionada por la pandemia hará que emerjan nuevos mercados y nuevos nichos, como pueden ser la salud y la seguridad. “Hay que pensar en el no consumidor”, resume el docente.

La falta de capital disponible hará agudizar el ingenio para llevar a cabo proyectos verdaderamente innovadores. “Ahora que todo se está rompiendo, van a surgir cosas nuevas, tenemos la oportunidad de ser más creativos”, expone Powar. El experto insiste en que se puede aprender mucho de lo acontecido durante la crisis de 2007, cuando aparecieron pequeñas empresas que hoy en día son gigantes. Es el caso de Spotify, Dropbox o Airbnb. Sin embargo, a pesar de la naturaleza digital de estos ejemplos, el experto recuerda que “innovar no es una cuestión de tecnología, sino de mirar las cosas desde una óptica diferente”.

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