Política monetaria

Lagarde deja la puerta abierta a encender el helicóptero monetario

Rechaza monetizar la deuda de los Estados de la Eurozona

Lagarde deja la puerta abierta a encender el helicóptero monetario
Getty Images

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, está dispuesta a hacer lo que sea necesario para paliar la debacle económica por la expansión del coronavirus. La medida más extrema en la cartera de un banco central es activar el llamado helicóptero monetario. Entre otras medidas esto supone que la institución dé directamente dinero contante y sonante a los ciudadanos para resucitar la economía.

Un eurodiputado belga del grupo de Los Verdes ha preguntado a Lagarde por la posibilidad de que el BCE recurra a este mecanismo de emergencia por la pandemia. Y la presidenta ha utilizado en su respuesta un lenguaje estudiadamente ambiguo. "El Consejo de Gobierno nunca ha debatido el uso del helicóptero monetario. Por tanto, el BCE no ha adoptado una posición común sobre la materia", ha indicado Lagarde. También ha matizado, eso sí, que algunas de las políticas monetarias involucradas en el denominado helicóptero monetario no compensan "las complejidades operacionales, contables y legales" y no cuentan con un análisis exhaustivo de todo su impacto económico y monetario.

Lagarde se ha referido también a otro de los asuntos que centran las especulaciones del mercado sobre los próximos pasos que puede dar la institución. Es la posibilidad de que, como ha decidido recientemente el Banco de Inglaterra, monetice la deuda de los estados. Es decir, que financie directamente la deuda que necesiten emitir. En una carta dirigida al eurodiputado de la Liga Marco Zanni, Lagarde ha recordado que los tratados de la Unión Europea prohíben expresamente al BCE que adquiera directamente deuda emitida tanto por los propios organismos de la Unión como por los gobiernos centrales, regionales o locales que la conforman. Una restricción que no existe, tal y como explica la presidenta del BCE, para la deuda corporativa.

Lagarde asegura que el propósito de estas restricciones impuestas por la UE es "instar a que los estados miembros adopten políticas fiscales consistentes, no permitiendo la financiación monetaria o unos déficits públicos que provoquen unos niveles de deuda pública de los Estados demasiado altos". Así, la compra de deuda pública directamente a los estados los disuadiría de adoptar medidas de disciplina presupuestaria.

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