Canarias

Sergio Arencibia: “El turismo volverá a Canarias en octubre”

El presidente del grupo Emicela, que reconoce que la crisis del coronavirus está suponiendo un tsunami para la economía de las islas, confía en la recuperación del destino en la temporada de invierno

Sergio Arencibia
Sergio Arencibia
Santa Cruz de Tenerife

El presidente del grupo de origen familiar y de capital 100% canario Emicela, Sergio Arencibia, considera que, ante la gran dependencia del sector turístico, Canarias deberá contar con un plan de recuperación tras el coronavirus diferenciado del resto del territorio español.

De la marcha del turismo depende también la de Emicela, que fabrica y distribuye productos de alimentación, bebidas o amenities para hoteles y restauración. Arencibia es presidente de Emicela desde 2007, empresa bajo cuya gestión ha sido reconocida con galardones como los premios a la Excelencia Empresarial del Gobierno de Canarias en los años 2013 y 2019.

Se han incorporado recientemente al Círculo de Empresarios de Gran Canaria, ¿por qué?

El Círculo siempre ha sido una organización sin ánimo de lucro donde se piensa, se medita y sopesa sobre la realidad de Gran Canaria en lo positivo y lo negativo en inversiones, en temas sociales y políticos. Mario Romero Mur, su presidente, me llamó hace cuatro o cinco semanas, y pensé que había llegado el momento de empezar a remar, de aunar esfuerzos y de poner el conocimiento que uno tiene de estar viajando 40 años por el mundo a disposición de todos.

Justo además en un momento clave para actuar unidos.

Las islas, con un 70% del PIB dependiente directa o indirectamente del turismo, necesitan un foro de apoyo y de ideas. El coronavirus, que ha cerrado el 100% de la actividad hotelera, extrahotelera y de restauración, ha sido un tsunami de una gran magnitud. En Canarias, con unos 16 millones de turistas al año, mantenemos unos 300.000 turistas cada semana que generan unos consumos que de la noche a la mañana se quedan en un limbo.

¿Cómo está afectando esta crisis al grupo Emicela?

Hace 30 años estábamos dedicados exclusivamente a la producción de productos como café o frutos secos, y en este tiempo hemos ido cambiando a un modelo de suministro hotelero que representa más del 90% de nuestra actividad. En los últimos 25 años hemos desarrollado una labor de diversificar fuera de España, con presencia física en ocho países, lo que hace que la mitad de nuestra producción esté en el exterior. Pero al cerrarse todos los destinos turísticos en el mundo, hemos quedado en situación de indefensión que nos ha abocado a realizar un ERTE para más del 80% de la plantilla en España. Cuando llegue el mes de julio, esperamos que una parte de la plantilla se reincorpore paulatinamente, y si la restauración local abre en junio, hacerlo también desde ese mes, aunque se trata en muchos casos de pequeños negocios de un solo dueño a los que va a costar otra vez abrir.

En 2019 facturamos 125 millones de euros, cerramos una compañía que crecía tanto a nivel nacional como internacional de entre un 8% y un 10% anual. Pero en 2020 nuestra facturación va a caer bastante, hasta un 60%. Cuando se cerró el hotel de Tenerife ya sabíamos la que se nos iba a venir.

¿Qué perspectivas augura para el sector turístico, del que Emicela depende en gran medida?

No vamos a ver que puedan abrir antes de julio porque la cuestión de las compañías aéreas está bastante enconada, hay una gran incertidumbre. Las aerolíneas necesitan una gran bolsa de reservas que les permite tener oxígeno, pero cuando se pone a cero esa bolsa hace falta retomar la confianza, que el ciudadano de a pie visualice que tiene la necesidad de salir, de cogerse unas vacaciones. Además, habrá que ver qué dicen los gobiernos de España y resto de Europa sobre la apertura de fronteras. Somos conscientes de que el primer destino que se va a recuperar va a ser España, y más específicamente, Canarias y Baleares.

Primero por la cercanía, y segundo, por haberse interrumpido a mitad del invierno la temporada turística. El ciudadano europeo tiene más tendencia a viajar, y el que se quedó a medio camino sin salir en marzo cuando se derrumbó el castillo de naipes tiene ese mono. Confío mucho en eso. Por eso creo que el invierno va a ser bueno. La mayoría de los años lo ha sido, y de mayo a octubre es un periodo de tiempo lo suficientemente importante para olvidar lo ocurrido, como se olvidaron los atentados de Túnez, de Egipto, el ébola… Yo, que ya he vivido algunas —claro que no de este nivel—, he constatado que la gente se anima.

La crisis también ha desmontado el entramado que hacía que todo funcionase en el sector turístico.

La cuestión es cómo reestablecemos el nuevo marco entre turoperador y el cliente, porque los hoteles no tienen quién les traiga los turistas. Hay que reactivar el bucle en el que el turoperador ponga el avión que viene lleno con 280 pasajeros desde Düsseldorf, los trae cada semana y se los lleva, y así con todos los destinos. Y ese es el principal hándicap de los hoteleros, por eso no va a ser tan fácil que arranque. De modo que confiamos en la solidaridad de los españoles y de los canarios. El canario, cuando vienen estas crisis, se queda en su destino y veranea más por las islas, por lo que puede dar algo más de oxígeno a la hostelería y la restauración.

¿Qué ha supuesto la crisis en cuestiones operativas, con encargos ya realizados y en camino?

Nada de esto es fácil. Cuando los hoteles van a estar 8 o 10 meses cerrados en Emicela tenemos que hablar con dueños de compañías para cancelar más de 500 contenedores que teníamos pedidos, devolver mercancías a los proveedores, aplazar los pagos… Y aunque tengas 20 o 30 años de trayectoria de trabajo con un proveedor, nadie ve este problema como un problema suyo. Llevo dos semanas hablando con nuestros 80 proveedores en China, y cuando se te cierra el mundo, cancelar es duro, es una labor de desgaste con cada cliente con el que tienes que fajarte para que entienda que esto se paró. También con nuestros proveedores del resto del mundo ya que compramos en más de 60 países y con los fabricantes españoles y canarios. Porque de verdad, esto se paró.

¿Qué papel deben jugar las diferentes administraciones públicas en esta crisis para minimizar el impacto económico del coronavirus?

Si el sector empresarial tiene ingresos cero, lo primero que hay que hacer es parar los impuestos locales, autonómicos y nacionales. Esta situación no da para pagar los impuestos, la Seguridad Social y el empleo. Con un flan no da para comer tres. Para mantener el empleo no basta con flexibilizar los impuestos, lo que vale es una reducción del 100 % durante un periodo transitoriode 6 a 12 meses. No todos podrán abrir los hoteles en verano o Navidad y hay gente que va a tener sus hoteles cerrados un año, lo que implica costes de mantenimiento. Yo espero además dinero barato para que las empresas pueda sobrevivir y mantener el empleo. Dinero a fondo perdido para los pequeños empresarios de la restauración que les permita pasar la travesía.

¿Cómo afronta el futuro a medio plazo Emicela?

Nosotros siempre hemos tenido la idea de ser una empresa global. En los próximos años queremos abrir en Senegal, porque a futuro, los destinos exóticos como África irán ganando peso como lugar de vacaciones. Tenemos claro que donde vayan las compañías hoteleras españolas intentaremos poner un pie para aumentar nuestra consolidación y diversificación. Es verdad que Emicela, en su historia de 55 años, ha sido un no parar, sin embargo, no se llega tan deprisa. Hay que buscar nuevos nichos, como las franquicias y productos ecológicos o veganos, y ser conscientes de que en el sector hotelero también va a haber cambios. No sabemos si todo va a ser igual, pero por nuestra parte ya llevamos cinco años con amenities biodegradables y compostables,y en alimentación productos con menos sal y menos grasas y siempre hemos llevado la bandera de la ecología en muchos nichos donde estamos.


La compañía

La empresa. Emicela es una empresa fundada en 1963 dedicada a la fabricación de frutos secos, aperitivos, bebidas, amenities, menaje o uniformidad laboral, entre otros productos, para su distribución en el canal Horeca.

Internacionalización. El grupo compra a proveedores en los cinco continentes y vende sus productos en más de medio centenar de países. Además de Canarias y la península, posee delegaciones en América, África, Asia y Europa.

Volumen de negocio y empleados. La empresa ingresó 125 millones de euros en 2019. Cuenta con más de 450 empleados: 320 en España y 140 en el exterior. El 70 % del personal es fijo.

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