Ana Bujaldón: “Necesitamos un pacto para la igualdad”

Empresaria, se queja de que las fotos del poder siguen siendo masculinas

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Emprendedora comprometida con la visibilización del talento femenino. Ana Bujaldón (Giesen, Alemania,1964) dirige la compañía Azul Comunicación, que fundó en 1990, y desde 2009 preside la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (Fedepe), organización desde la que, entre otros objetivos, persigue la igualdad en el entorno económico, social y empresario, así como una mayor presencia de mujeres en los poderes de decisión. En 2019 fue reelegida para este cargo.

¿Qué cree que se puede aportar desde esta organización?

Conecté con Fedepe, que aglutina a 24.000 mujeres plurales, de diferentes ideologías y posiciones, por la sensibilidad y labor que siempre han hecho para visibilizar a la mujer. Yo, además, soy la única chica de cuatro hermanos, y esto también influye. Puedo aportar cierta generosidad porque además cuando eres empresaria asumes responsabilidades, y te ves metida en una rueda de la que es difícil salir. Y tenemos que luchar para que nos tomen en serio.

¿Por qué no nos han tenido en cuenta?

La realidad, al margen de que no hay víctimas, es que hasta ahora vivimos de estereotipos y prejuicios. Desde hace tiempo se está reinventando la masculinidad y la feminidad. Las mujeres nos hemos incorporado al trabajo y esto lo ha cambiado todo. Hemos visto a Ana Botín, por ejemplo, que ha dado el paso de hablar de feminismo, y esa palabra significa igualdad, pero no debemos perdernos en temas secundarios o superficiales y avanzar para que no sigan existiendo brechas.

¿Qué brechas destacaría?

La salarial, la de las pensiones, que llega al 31%, la de los puestos de responsabilidad… El techo de cristal sigue existiendo. Las fotos del poder siguen siendo masculinas. Por ejemplo, llama la atención que en las misiones comerciales en las que está España nosotras no estamos presentes. Somos proveedoras de servicios, pero siempre van hombres a representar a colectivos. Es necesario repensar cómo podemos estar. En Fedepe también nos planteamos problemas a nivel social, ya que tenemos que trabajar en educación, como herramienta para que los niños y las niñas entiendan la igualdad. Debemos fomentar que crezca el tejido empresarial y se valore el papel que jugamos. Las empresarias también somos invisibles.

¿Lo sabe por experiencia?

Soy empresaria y mantengo una actitud emprendedora. Si queremos que haya más vocaciones empresariales, hay que prestigiar lo que es el empresario, el motor de la economía, y aquí nos falta que esté incluida también la mujer. Por ejemplo, el Círculo de Empresarios, con el que tenemos un convenio, es un lobby muy conocido y muy masculino, que toma conciencia de ello, y decide que tiene impulsar el liderazgo femenino. Hay que desarrollar este tipo de acciones que inviten a la reflexión.

Sin embargo, tampoco se ha cumplido la recomendación de la CNMV para que las empresas cotizadas llegaran a 2020 con un 30% de mujeres en los consejos de administración.

Con esta exigencia se ha querido acelerar que haya más mujeres en estos puestos, pero hace falta otro empujón, porque lo que es cierto es que las mujeres aportan valor a las organizaciones. Y lo que hay que vencer es esa resistencia, porque la inercia siempre es mantener lo que hay y dar continuidad. Pero las mujeres somos constructivas, rentables, y que tenemos otra manera de trabajar es evidente. Aportamos un cambio en la cultura del trabajo, en las que hay horario o tiempo de comidas de negocios extensos. Todos estos cambios hay que impulsarlos, como ayudar a las mujeres a que crezcan profesionalmente. Hay menos mortandad de empresas creadas por mujeres que por hombres, son más longevas, pero, por el contrario, les cuesta más crecer. El 30% de las empresas creadas por mujeres cerraron en 2017, cifra inferior al 58% de los negocios impulsados por hombres que fracasaron, según el Mapa del emprendimiento South Summit 2017. Las barreras son las mismas, pero a nosotras nos ven como cuidadoras, como potenciales madres. Y existe el prejuicio de pensar que nuestro compromiso es inferior al del hombre, aunque las mujeres sabemos mejor que nadie lo que es el compromiso.

La brecha salarial sigue siendo una de las mayores desigualdades.

Tardaremos 10 años más en alcanzar el mismo salario que el hombre. Además, las diferencias salariales aumentan si el contrato es indefinido. La pensión media masculina es de 1.155 euros frente a los 732 euros que cobra una mujer. Además, nosotras somos mejores administradoras. La respuesta la tenemos en las crisis, ya que donde comen cuatro comen ocho.

¿Es optimista?

Veo el vaso medio lleno porque los datos no son halagüeños, pero hay una carga de energía importante. Nuestro interés es fomentar y potenciar un Pacto de Estado para que la igualdad sea vinculante y se aceleren los cambios, contribuyendo así a terminar con todos los tipos de brechas existentes. Pedimos igualdad de oportunidades.

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