Tomás Pascual: “Hemos sido pioneros con el bienestar animal”

Ha reducido deuda y su objetivo hasta 2023 es seguir siendo rentable y sostenible

Tomás Pascual: “Hemos sido pioneros con el bienestar animal”

Tomó las riendas del negocio familiar, al que se incorporó en 1991, al fallecer su padre en 2006, el carismático Tomás Pascual, fundador de Leche Pascual, empresa que el año pasado cumplió medio siglo de vida. Tomás Pascual Gómez-Cuétara (Santander, 1962), ingeniero industrial, con un máster en Administración de Empresas por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y experiencia laboral en la firma alimentaria neoyorquina White Rock y en el Bank of America, celebró el 50º aniversario con el diseño de un plan estratégico de crecimiento de Calidad Pascual para los próximos años. El grupo facturó 695 millones en 2018, un 3% más que el año anterior, con una reducción de la deuda financiera del 11%, hasta los 170 millones. El beneficio antes de impuestos fue de 26,9 millones en 2018, un 4,6% más respecto al anterior. Según sus cálculos, la marca llega a más de 30 millones de consumidores, cuenta con una gama de más de 200 productos, entre yogures y otros derivados de lácteos, zumos, agua mineral, café, bebidas a base de soja, huevo líquido pasteurizado o tortillas, y tiene 9 plantas, 22 delegaciones y 2.500 empleados.

¿Qué desafíos tiene la industria alimentaria por delante?

Es un sector que es motor de la economía, que genera empleo, que necesita tener empresas competitivas y sobre todo con visión internacional. En alimentación lo fundamental son las propuestas de valor, innovar para ofrecer al consumidor aquello que demanda, y a la vez hay que saber adaptarse a sus necesidades.

¿Cómo se reinventan para atender a las campañas de salud, que promueven, por ejemplo, la reducción de azúcar?

Hay una preocupación por la nutrición y por la salud, y atendemos esa demanda de reducir azúcares y sales. Los consumidores son ahora más exigentes, son los que marcan el camino, y sobre todo lo que desean es que haya todo tipo de productos que cubran todas sus necesidades. Un cliente consume diferentes tipos de productos a lo largo del día, y para atenderle hay que estar constantemente innovando. El consumidor, al que antes le marcabas la pauta, ahora tiene una mayor capacidad de decisión, reclama calidad y valor de producto a precios ajustados.

Los consumidores también son exigentes con el bienestar animal.

Nos adaptamos a todo lo que demanda el consumidor, y la preocupación por el bienestar animal es un hecho. Nosotros siempre nos hemos anticipado a esto desde siempre. Eso es algo que mi padre tuvo claro, que para tener una buena leche era necesario que las estructuras productivas fueran sostenibles y rentables, al mismo tiempo que respetuosas con el bienestar animal y el medio ambiente. Fue pionero y seguimos en esa línea. Por eso, todas nuestras granjas tienen el certificado de bienestar animal de Aenor, que acredita que todos los proveedores de leche cumplen con todos los requisitos exigidos. En el plan que hemos puesto en marcha, Pascual Aporta, de gestión responsable se integran todos los programas que desarrollamos en materia de bienestar, desarrollo y medio ambiente.

¿Cómo se consigue ser un referente en el sector de la alimentación?

Esto comenzó con mi padre, que fue un visionario. Cuando hay un emprendedor siempre hay una oportunidad. Mi padre fue un gran vendedor y sabía lo que quería el cliente, y cómo ofrecérselo. Lo que hace es desarrollar el producto y el siguiente paso para hacerlo llegar a todos los puntos es innovar para alargar la vida de ese producto, pero manteniendo el sabor de la leche. Para poder envasar es necesaria la calidad de la materia prima en origen, formando a los ganaderos para que cuiden todo el proceso y el tratamiento. También la diversificación ha sido clave, no somos únicamente una empresa láctea, sino de alimentación y bebidas, pero por encima de todo, lo que vendemos es calidad. Nuestro objetivo es dar continuidad a los buenos resultados del último ejercicio y seguir avanzando en una gestión sostenible y rentable.

¿Puede ser la Bolsa una opción para capitalizar una compañía como la suya?

Cuando diriges una compañía tienes que asegurar su futuro, pero es algo que no nos hemos planteado. Una empresa familiar que quiera seguir siéndolo tiene que tener a la siguiente generación preparada para atender el negocio. Yo he aprendido y he mantenido el legado que dejó mi padre. También era más fácil, porque con las siguientes generaciones se complica todo más, entre otras cosas, porque somos más. Mi padre creó un protocolo familiar, por el que todos teníamos que estudiar y trabajar fuera antes de incorporarnos, pero es necesario que la familia se involucre y sienta que puede aportar valor. Se creó un consejo de familia y la empresa está profesionalizada.

Su padre gestionó en solitario, ¿cómo lo hace usted con varios hermanos trabajando en ella y otra generación en marcha?

No es fácil. En la tercera generación hay 14 personas, y todos pueden acceder a la empresa familiar a través de un plan de inserción, que les permite conocer la organización a través de todos los departamentos, y puedan tener un conocimiento integral de su funcionamiento y de los valores que se han ido transmitiendo. Porque una empresa la hacen las personas. Ese es el principal valor de una compañía.

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