Solo el capital puede cerrar la brecha de valoración de Santander

Los resultados del año parecen peores de lo que son por los gastos de reestructuración

Sucursal de Santander.
Sucursal de Santander. Getty Images

No es fácil ser Ana Botín. La presidenta ejecutiva de Banco Santander está impulsando un intenso plan de reestructuración, y está obteniendo sólidos resultados, especialmente en América Latina. Sin embargo, hasta que el banco refuerce un coe­ficiente de capital que languidece muy por debajo del promedio de sus pares, tendrá dificultades para revivir su baja valoración.

Los resultados de Santander para todo el año, publicados ayer, parecen peores de lo que realmente son. El banco de 60.000 millones de euros obtuvo un 9,3% de rentabilidad sobre fondos propios, lo que supone un descenso con respecto al 11,7% del año pasado.

Pero los gastos de reestructuración –principalmente en Europa– representaron la mayor parte de los 1.700 millones de euros de gastos extraordinarios, en comparación con los 250 millones de 2018.

Si se eliminan estos impactos, el beneficio antes de impuestos del Santander crece un 1% interanual, hasta los 14.900 millones de euros. Con la excepción del negocio de Reino Unido, que se está viendo afectado por la salida del país de la Unión Europea, el beneficio subyacente aumentó en todos los mercados principales, impulsado por el crecimiento de dos dígitos en Brasil y México, sus dos mayores filiales latinoamericanas. El rendimiento sobre el capital tangible subyacente fue un impresionante 12%. Botín espera elevarlo hasta entre el 13% y el 15% a medio plazo.

Sin embargo, los accionistas no parecen convencidos. Asumiendo un coste de capital del 10%, el ROTE subyacente, del 12%, implica que sus acciones deberían negociarse con una prima sobre el valor contable tangible, en lugar de un 15% de descuento.

La razón del escepticismo de los inversores es probablemente el capital. Es cierto que Santander se está fortaleciendo cada vez más. Su ratio de capital común Tier 1 subió al 11,65% el año pasado, acercándose al objetivo de Botín del 12%. Asumiendo que el banco produzca otros 35 puntos básicos netos de capital, como hizo en 2019, debería alcanzar ese objetivo este año.

Aun así, el ratio de capital del Santander parecería de poca monta en comparación con el ratio de capital CET1 europeo medio, del 14,6%. Eso deja poco margen de maniobra si la economía mundial sufriera una fuerte caída.

Además, el impacto de capital de 62 puntos básicos el año pasado debido a los “vientos en contra” regulatorios podría no ser el último, dado el inminente endurecimiento de los requisitos, como el aumento de la ponderación de riesgo de los activos de trading de algunos bancos.

La subida del 4,41% del precio de las acciones ayer sugiere que Botín va al menos en la dirección correcta. Aun así, al ritmo actual, cerrar la brecha de capital con sus pares europeos podría llevar años. Si Botín consigue calmar la ansiedad de los inversores más rápidamente, el descuento en la valoración del banco se corregirá.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías