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Balance bursátil del mandato de Trump: Máximos entre el impulso fiscal y la guerra comercial

Wall Street logra un alza del 70% desde la victoria electoral del actual presidente, atento a que no se deteriore el elevado ahorro bursátil del ciudadano estadounidense

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La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca era vista con inquietud por los inversores. En un momento en el que el populismo ya había dado como resultado el triunfo del sí en el referéndum del Brexit, la victoria del candidato republicano despertaba el recelo. Sin embargo, el temor duró poco. La promesa electoral de rebajas de impuestos a las empresas fue clave para apuntalar la continuidad del crecimiento económico y alejar los miedos. Los inversores prolongaron así la tendencia alcista en la que estaba inmersas las Bolsas desde marzo de 2009 y lo han hecho con una intensidad inesperada.

Al Dow Jones le bastaron 10 sesiones tras la victoria de Trump para coronar los 19.000 puntos. A partir de entonces la superación de nuevas metas fue una constante. Un año después de las elecciones, el índice que engloba a las 30 mayores cotizadas de EE UU estaba ya en los 24.000 puntos y esta semana se hizo con los 29.000. Es decir, en los últimos tres años, no ha parado de revalidar sus máximos históricos, una tendencia que comparte con el S&P 500 y el Nasdaq.

La legislatura de Donald Trump ha estado marcada por la polémica y los enfrentamientos, lo que no resta brillo al resultado de Wall Street. Desde que se conociera su victoria el 9 de noviembre de 2016, el Dow Jones y el S&P 500 acumulan unas revalorizaciones superiores al 70%, ascensos que en el Nasdaq están próximos al 100%.

El primer año de la era Trump estuvo marcado por las expectativas generadas por la reforma fiscal. Aunque sus líneas maestras se anunciaron a finales de abril de 2017 no fue hasta el 1 enero de 2018 cuando la rebaja de impuestos a empresas y familias –la mayor desde la efectuada por Ronald Reagan en 1981– entró en vigor. La euforia que supuso la medida estrella de su campaña presidencial se tradujo de entrada ya en 2017 en ascensos de entre el 20% y el 28% para la Bolsa americana.

La rebaja de impuestos y las rebajas de tipos han prolongado el rally en Wall Street

Mantener ese buen tono era complicado. Aunque 2018 comenzó con buen pie, pronto aparecieron los primeros fantasmas. El lema del presidente de EE UU de América primero le embarcó en una guerra comercial con las principales potencias. Si bien Europa concentró los primeros ataques, su objetivo estaba en frenar a China en su ascenso económico. Las primeras amenazas arancelarias de EE UU al gigante asiático llegaron en marzo de 2018, cuando Trump anunció la imposición de tarifas a China por valor de 60.000 millones de dólares a un gran número de productos. La respuesta de China no se hizo esperar y un día después contraatacó con aranceles a las importaciones de EE UU por el mismo valor.

Este primer encontronazo fue solo la punta del iceberg. A partir de entonces Washington y Pekín se enzarzaron en una guerra arancelaria a la que se ha puesto freno en la recta final de 2019, cuando ambos países pactaron un alto el fuego que se tradujo el pasado miércoles en la firma de la primera fase del acuerdo comercial, una ceremonia que se celebró en la Casa Blanca.

Un desenlace positivo que no estuvo exento de meses de fuerte incertidumbre y que hizo temer incluso por la llegada precipitada de la recesión. A la vista del creciente deterioro de la actividad manufacturera global y ante la política restrictiva de la Reserva Federal, los inversores se dejaron llevar por el pánico y en el cuarto trimestre de 2018 comenzaron a descontar una nueva crisis. Ese año la Fed realizó cuatro alzas del precio del dinero hasta situarlo en la horquilla del 2,25%-2,5%. El resultado fue que 2018 cerró como un año pésimo para el conjunto de la inversión y el pero ejercicio para el S&P desde 2008.

La economía de EE UU disfruta del período más largo de crecimiento de su historia

La debilidad mostrada por los indicadores macroeconómicos fue ingrediente suficiente para que el presidente de la Fed, Jerome Powell, se replanteara la política monetaria y optara por dejar a un lado sus pretensiones de normalización monetaria. La moderación del lenguaje a comienzos de 2019 dio paso en julio a la primera rebaja de tipos en EE UU, un movimiento que repitió en septiembre y octubre. El firme apoyo de la Fed y el pacto comercial permitieron a Wall Street firmar su mejor año en 2019 desde 2013. Ante la elevada exposición de los hogares de EE UU a la inversión bursátil, contribuir a la continuidad de la buena marcha de Wall Street será sin duda un propósito de Trump en este año electoral.

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