La inversión, palanca para el cambio

31 bancos sellan el Compromiso Colectivo de la Acción para el Clima

Finanzas

Todos los sectores económicos tienen un papel importante en la lucha contra el cambio climático, sin embargo, quizás es el financiero el que tiene por delante uno de los mayores retos. “Ninguna decisión financiera es neutra, cada euro con el que se financian empresas e iniciativas tiene un impacto en nuestra sociedad”, cree Mikel García-Prieto, director general de Triodos Bank España, de ahí que “un modelo de desarrollo descarbonizado implica repensar el del sistema financiero para que contribuya a resolver los desafíos de la sociedad a través de un uso responsable y socialmente efectivo de una de las herramientas más transformadoras que tenemos: el dinero”.

Y parece que los bancos se han puesto manos a la obra. Una de las iniciativas más reseñables es el Compromiso Colectivo de la Acción para el Clima, lanzado en septiembre por 31 entidades financieras internacionales en el marco de la cumbre climática de Naciones Unidas en Nueva York y en la que participan españolas como Santander, BBVA, Bankia y Abanca. Este compromiso establece acciones concretas sujetas a plazos de tiempo para los bancos involucrados, con el fin de aumentar su contribución a la lucha contra el cambio climático y alinear sus carteras a los objetivos del Acuerdo de París.

“Ninguna decisión financiera es neutra”, recuerdan desde Triodos Bank

“Los 31 bancos que han firmado el acuerdo representan 13 billones de dólares en préstamos, lo que equivale aproximadamente al PIB de Alemania, Reino Unido, Francia, Australia y Canadá juntos”, resaltan desde ING, banco signatario también de los Principios de Banca Responsable, creados por la Iniciativa para Instituciones Financieras del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP-FI), cuyo objetivo “es crear un marco para lograr un sistema bancario sostenible y ayudar al sector a demostrar la forma en la que contribuye de manera positiva a la sociedad”, puntualizan.

Cabe mencionar también que en la cumbre de Katowice de 2018, BBVA se unió a ING, BNP Paribas, Société Générale y Standard Chartered en un compromiso conjunto para ajustar sus carteras de préstamos a los objetivos marcados en el Acuerdo de París. En concreto, trabajan para analizar los datos que los clientes usan para la producción de energía, así como sus futuras inversiones, para determinar qué cambios tecnológicos son necesarios y cómo reducirán sus emisiones. “Es un enfoque que va más allá de no financiar a ciertos clientes y que tiene más que ver con ayudarles a trabajar en la transición a otros modelos más sostenibles”, dice Antoni Ballabriga, director global de negocio responsable de BBVA.

Las entidades intentan demostrar cómo contribuyen de manera positiva a la sociedad

CaixaBank, por su parte, hizo el pasado mes de febrero una Declaración sobre Cambio Climático, con cinco líneas de actuación y compromisos de actuación directamente relacionados con la descarbonización: “Financiar las soluciones al cambio climático; gestionar los riesgos derivados; minimizar y compensar la huella de carbono; colaborar con otras organizaciones para el avance conjunto, e informar de sus progresos de forma transparente”, explican desde la entidad, que también cuenta con políticas para evitar financiar operaciones en sectores con potenciales impactos negativos en el medio ambiente y que cifra su exposición a sectores intensivos en carbono en el 0,94% de sus activos.

En cuanto a Santander, su presidenta, Ana Botín, es uno de los 30 líderes de la alianza mundial entre ejecutivos de grandes compañías y la ONU, una iniciativa del secretario general, António Guterres, para tratar de sumar fondos privados a la gran estrategia mundial para proteger el planeta.

“Es imprescindible la implicación del sector privado para movilizar la inversión necesaria para una transición a economías bajas en carbono y resilientes al clima, así como las iniciativas que pueda aportar para lograr resultados”, opina José Luis Curbelo, presidente de Cofides, única entidad española acreditada por el Fondo Verde para el Clima para gestionar y estructurar proyectos de financiación climática en países en desarrollo o emergentes.

Los efectos de una transformación

Fondos. Una de las medidas más drásticas conocidas recientemente es la encabezada por el Banco Europeo de Inversiones (BEI), que dejará de financiar nuevos proyectos vinculados a los combustibles fósiles, incluyendo centrales de gas convencionales, a finales de 2021.

Riesgo. Los expertos de Nordea enfatizan la importancia de iniciativas de la industria de la inversión como Climate Action 100+, “el grupo de trabajo sobre divulgaciones financieras relacionadas con el clima y los Principios de las Naciones Unidas para inversiones responsables, que permiten a las instituciones financieras colaborar en la mitigación del riesgo de sus activos y otros riesgos de transición”.

Huella. Desde DPAM (Degroof Petercam AM) creen que, “aunque el método de descarbonizar una cartera todavía es imperfecto, uno de sus beneficios es que la medición de la huella de carbono permite una estimación global del riesgo. Por otro lado, el objetivo de reducir esta huella muestra un fuerte deseo de progreso y una verdadera conciencia medioambiental”.

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