Enrique Losantos (JLL): “Estamos en un laberinto burocrático en urbanismo que nos matará”

Afirma que España se ha convertido en uno de los polos mundiales favoritos para la inversión inmobiliaria

Avisa de que se está llegando a máximos en precios de vivienda en algunas zonas y en costa las ventas sufren

Enrique Losantos.
Enrique Losantos.

Está al frente de la consultora estadounidense JLL desde hace cuatro años. Entonces, Enrique Losantos (Madrid, 1971) se puso al frente, como consejero delegado, de la transformación hacia una firma tecnológica en el campo inmobiliario. Licenciado en Empresariales y posgraduado en IESE, anteriormente fue director de mercado de capitales para inmobiliario de Santander y en Banesto. Inició su carrera en Riofisa y Société Générale.

¿Cómo está la salud del sector inmobiliario? ¿Vienen nubarrones?

Tiene muy buena salud. Va a haber un año récord en volumen de inversión, un poquito mejor que el año pasado. Esperamos llegar a 7.900 millones de euros en transacciones sin contar ningún tipo de operación corporativa. Aunque hay tantos segmentos inmobiliarios como tipo de activos. El que más está sufriendo es el mundo retail, que está siendo injustamente perjudicado por tendencias que aquí no han llegado de manera tan fuerte como el ecommerce.

¿Por qué otro año en niveles récord?

Está ocurriendo un fenómeno muy interesante, que es el fenómeno país. Los españoles siempre tendemos a ver las cosas de forma más pesimista y más oscura de como nos ven en el exterior. Desde fuera se nos ve como uno de los países más atractivos para invertir. Somos un país barato, estable a pesar de toda la inestabilidad política, tenemos infraestructuras construidas para los próximos 25 años y con unos niveles de calidad de vida altísimos. Nos hemos convertido en uno de los polos de atracción más interesantes a nivel mundial.

Las imágenes de protestas y violencia que llegan de Barcelona no ayudan a captar inversiones.

Uno de los efectos colaterales, si dura mucho, podría ser ese, es una obviedad. El interés de la inversión internacional por Barcelona estaba en máximos en los días previos a la sentencia del procés. Todo esto pasará y volverá a la normalidad. Barcelona sigue siendo una de las ciudades más atractivas del sur de Europa para invertir, es una ciudad moderna, vanguardista, innovadora, deliciosa para vivir y eso el inversor extranjero lo valora.

¿Las elecciones del domingo pueden afectar al inmobiliario de alguna forma?

No. El único riesgo es que haya cambios en las reglas de juego. En Portugal ha habido cuatro años de Gobierno socialista apoyado por el lado más izquierdista del espectro político, el equivalente a Podemos, y la economía ha tirado, pero básicamente porque no han roto las reglas de mercado, las han matizado. No han hecho cambios sustanciales, que es lo que podría provocar la huida de la inversión en España.

¿Qué le pediría al futuro Gobierno?

Virgencita que me quede como estoy. Si no tocan nada está perfecto, ya que funciona. Siempre se pueden pedir más cosas, como una mejor ley del suelo, que liberalice y que haga de verdad que haya disponibilidad de terrenos. Los procesos administrativos a son hiperfarragosos. Donde antes se veía como bueno el hecho de construir ciudad, ahora nadie se atreve a poner su firma y esto ralentiza enormemente los trámites, hasta el punto que toda la inversión que viene de fuera no asume este tipo de riesgos de ninguna manera. Dicen que estamos locos, porque en urbanismo nos hemos metido en un laberinto burocrático que algún día nos matará.

El sector esperaba fusiones entre socimis y no se han producido. Muchas son simplemente empresas familiares que se convierten en socimis por las ventajas fiscales.

Sí, es cierto que en esas empresas familiares esperamos pocos movimientos, pero hay otras que empiezan a estar más mezcladas, algunas en manos de entidades financieras y grandes fondos de inversión. Cierto proceso de concentración debería ocurrir por un tema de eficiencia de mercado. El vehículo de la socimi es una las reglas de mercado que no deberían tocarse, ya que es igual de competitivo al de otras geografías como Francia y Reino Unido. Lo único que pedimos es que se compita en igualdad de condiciones, para que siga siendo un vehículo ideal para atraer inversión extranjera.

¿Qué va a ocurrir con la crisis de WeWork?

El mundo de espacios flexibles de oficinas ha llegado para quedarse y WeWork ha sido uno de los grandes motores. De la compañía, no creo que la sangre llegue al río, me cuesta pensar que dejen caer a un animal tan grande, sobre todo cuando SoftBank tiene metido allí más de 10.000 millones de dólares. Lo que ocurrirá es que se convertirá en una empresa japonesa antes de final de año. Pero no es un riesgo sistémico para el sector.

¿Seguirá subiendo el precio de la vivienda?

Las elevadas subidas de precios no son buenas ni siquiera para los promotores, porque les pilla con una capacidad instalada y de repente se les frena el mercado y pueden dejar de vender. Vamos a observar una ralentización en la subida de precios e incluso una paralización. Y aun así se seguirán vendiendo viviendas porque la demanda está ahí y está contenida.

¿Hay paralización en la ventas de casas?

Hay un punto de inflexión en el que cada nicho de mercado, cada parte de la demanda tiene un techo en su capacidad para aportar una entrada o depósito. Se está llegando al punto, es lo que está ocurriendo en la primera vivienda, que se está perdiendo la demanda porque no se llega a esos mínimos. Esa demanda se está desviando hacia el mercado de alquiler. La predicción es que se desarrolle muy rápidamente el mercado de vivienda en alquiler por parte de inversores institucionales, ya que no existe en España.

¿Qué está ocurriendo en vivienda de costa?

En obra nueva hay cierta ralentización en algunas zonas, en la costa está sufriendo muchísimo, ha habido cierto parón. Es verdad que el público inglés ha desaparecido por el efecto Brexit, pero por el contrario el comprador francés y belga está incrementando su exposición a la costa.

¿Cómo puede afectar al inmobiliario la ralentización del crecimiento del PIB?

Uno de mis grandes maestros, Emilio Ontiveros, me decía ya el año pasado que crecer al 2% no está nada mal, sigue siendo una de las economías que más crece en el entorno europeo. No está tan mal. Sigue siendo un buen ritmo, al que se crea empleo, el consumo sigue aumentando aunque menos, la inversión industrial crece y también el inmobiliario. Vamos un poquito más despacio, pero yo no veo más nubarrones que los que artificialmente, por factores exógenos, se impongan.

¿Cuáles son sus objetivos para JLL?

En 2018 facturamos 115 millones de euros en España. Esperamos estar por encima en 2019. Este año debería ser otro año récord. Empezamos con un proyecto de transformación hace cuatro años, para que se nos viera como una empresa digital que presta servicios inmobiliarios más que una tradicional consultora. Estamos en ese proceso. Hemos hecho de los datos y la tecnología nuestro principal driver. Por ejemplo, en lo que tiene que ver con QRM (quantitative and risk managment) lo que tiene que ver con las carteras o el mundo de lo granular en vivienda de alquiler ya lo habíamos exportado a Europa, y ahora hemos puesto una patita en China e incluso tenemos el encargo de ir a EE UU el año que viene con un hub 100% español, gestionado desde España.

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