El futuro de los bufetes pasa por cuidar mejor a abogados y clientes

La revolución digital no reduce el valor de las personas en el sector legal

De izquierda a derecha: Carlos García-León, socio director de Legal Reputation y moderador; Jorge Badía, consejero delegado de Cuatrecasas; Carlos Rueda, socio director de Gómez-Acebo & Pombo; Salvador Sánchez-Terán, socio director de Uría Menéndez; y Fernando Vives, presidente ejecutivo de Garrigues.
De izquierda a derecha: Carlos García-León, socio director de Legal Reputation y moderador; Jorge Badía, consejero delegado de Cuatrecasas; Carlos Rueda, socio director de Gómez-Acebo & Pombo; Salvador Sánchez-Terán, socio director de Uría Menéndez; y Fernando Vives, presidente ejecutivo de Garrigues.

Después de algunos años en los que la tecnología ha monopolizado los foros y artículos del sector jurídico, el Legal Management Forum 2019 mostró que, si bien la revolución digital es una circunstancia que transformará por completo los servicios legales, la abogacía, en esencia, seguirá siendo un negocio de personas. Y también que, si los bufetes no revisan sus procesos, poco podrán hacer las máquinas para mejorar su eficiencia.

La sexta edición del evento, organizado por Wolters Kluwer e Inkietos, congregó, entre el miércoles y el jueves de la semana pasada, a más de mil personas en Madrid, cifra a la que hay que sumar los centenares de estudiantes y profesionales que lo siguieron en streaming.

Al igual que en su primera edición, los líderes de las cuatro firmas nacionales más grandes por facturación y número de abogados (Jorge Badía, de Cuatrecasas; Carlos Rueda, de Gómez-Acebo & Pombo; Salvador Sánchez-Terán, de Uría Menéndez; y Fernando Vives, de Garrigues) debatieron sobre los retos a los que se enfrentan sus organizaciones. De entre sus reflexiones, destacó la preocupación por la gestión de sus profesionales: cómo atraer el talento joven; la necesidad de acercarse al objetivo de la igualdad real entre hombres y mujeres en su seno; y saber aprovechar la experiencia y conocimiento de los letrados que se acercan al final de su vida laboral.

Aterrizando en la realidad de firmas de tamaño mediano o pequeño, también se abordó, en otra mesa, la importancia de gestionar el relevo generacional. Un proceso nada sencillo, en muchas ocasiones, porque los socios fundadores no son capaces de delegar poder en las nuevas generaciones del despacho.

También como muestra de la importancia del componente personal en el ejercicio de la abogacía, la profesora de Harvard Law School, Heidi K. Gardner, instó a los profesionales del mundo del Derecho a mejorar su colaboración con otros letrados y expertos. “Cuando lo hacen, su rendimiento crece de forma exponencial; 1+1+1 pasa de dar como resultado 3 a 5,4”, afirmó. En la misma línea, el analista del mercado legal, Jordan Furlong, advirtió de la necesidad de rediseñar los servicios jurídicos colocando al cliente en el centro de los mismos. “El cambio ofrece muchas oportunidades a quienes sepan aprovecharlas”.

De hecho, en la mesa en la que se discutió sobre futuro de la abogacía, Marc Molins, socio de Molins & Parens, reivindicó que, por encima de las innovaciones tecnológicas, lo más relevante es estar cerca del cliente. Natalia Martos, consejera delegada de Legal Army, por su parte, pidió un ejercicio profesional más humano, en el que “los abogados tengan derecho a vivir y conciliar”. Un objetivo, concluyó Pedro Rueda, socio director de Araoz & Rueda, al que pueden y deben ayudar las herramientas informáticas

“La abogacia debe luchar contra la discriminación por edad”

Envejecimiento

El envejecimiento es uno de los grandes retos globales al que hay que poner tratamiento. La abogacía, afirmó Fernando Ariza, subdirector general de la Mutualidad de la Abogacía, debe impulsar las reformas legales “que reconozcan la dignidad y calidad de vida de los mayores”.

“El traspaso generacional es un problema de despachos pequeños y medianos”, señaló la abogada Coloma Armero, los fundadores deben organizar la sucesión del despacho para que éste “no muera con él”. Para Alberto Terol, vicepresidente de Indra y consejero coordinador en IAG, la clave está en la institucionalización, “el despacho debe ser más fuerte que las personas que la fundaron”. El recambio generacional es uno de los retos más importantes de los bufetes. Según sostuvo Coloma, el sénior no puede competir con el joven en tecnología, “pero hay otros muchos aspectos en los que puede ser muy útil para el despacho”. Terol, por su parte, puso el acento en la resistencia humana para ceder el testigo, que se soluciona, apuntó, con “generosidad”.

Trabajo multidisciplinar para resolver los nuevos problemas

Colaboración inteligente

Hoy en día, los problemas a los que se enfrentan los bufetes son complejos y ambiguos y requieren, por tanto, de soluciones más especializadas y holísticas. En este sentido, Heidi K. Gardner, profesora del Center of the Legal Profession de Harvard Law School, insistió en la importancia de la colaboración inteligente. Es decir, la integración real de expertos en diferentes campos dentro del equipo para así poder prestar un servicio mucho más adaptado a las necesidades específicas del cliente y, en definitiva, de mayor calidad.

Esta modalidad supone además un valor añadido al servicio jurídico: “cuando el trabajo es multidisciplinar, se aportan nuevas perspectivas”, resumió Gardner. Además, mencionó que, según un estudio elaborado en Reino Unido, el 38% de los directores de los departamentos jurídicos tenían intención de convertirse en CEOs de empresas. Por lo tanto, y como apunto la experta, los clientes “también buscan un servicio que les haga verse bien a ojos de la dirección de la empresa”, factor que el trabajo colaborativo proporciona.

“La misión del abogado es facilitar la vida de los clientes”

Negocio legal

El entorno en el que nacieron los despachos está tocando fin y otro está surgiendo: los clientes son más exigentes y hay más actores en el mercado. Este cambio de paradigma implica un giro en el negocio legal. Para sobrevivir, “las firmas deben poner al cliente en el centro”, afirmó el analista del mercado legal Jordan Furlong. Los abogados han perdido el foco cuando su misión “es facilitar la vida de los clientes”.

En este contexto, enumeró cinco aspectos clave de un despacho “centrado en los clientes”, que permitirán a las firmas seguir siendo demandadas. La primera, apuntó, tiene que ver con el propósito. “Cuando nos centramos en el cliente, la organización cambia”, afirmó. En segundo lugar, conocer al cliente. El analista animó a explotar la base de datos y recabar toda la información posible para ver el mundo como lo hacen ellos. “Demuéstrenle que le importa lo suficiente para saber más de su negocio que cualquier otro”, dijo. Además, se debe medir la experiencia del cliente y los resultados, así como construir con ellos relaciones a través del valor.

“Todavía hay todo un horizonte que explorar para los despachos”

El secreto para diferenciarse

Los despachos aún tienen muchos campos que explorar. Este es el mensaje que la profesora de derecho de la Universidad de Miami y fundadora de LawWithoutWalls, Michele DeStefano, lanza con seguridad a sus alumnos. Los clientes reclaman otras formas de relacionarse y de abordar sus problemas. ¿La clave? Dejar atrás el miedo a colaborar entre sí para conseguir lo que la experta llama “co-colaboración proactiva”, su receta para que los abogados entren de lleno en las necesidades del cliente y diferencien sus servicios jurídicos. “Ahora lo importante no es solo qué hacemos, sino cómo lo hacemos”, explicó.

Además, los usuarios piden habilidades como la “empatía, humildad y creatividad”, que entran en juego en el ejercicio y éxito de la abogacía, pero que a menudo no se les asocian. De no hacerlo, asegura, hace que el letrado no se enfoque como un “solucionadores de problemas, sino de síntomas, y no podrá ir a la raíz del asunto”. “Los despachos y la empresa jurídica solo están ocupando una porción del mercado que se les podría abrir”, advirtió DeStefano.

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