Los grandes despachos se fijan como objetivo mejorar la gestión de las personas

Jorge Badía, de Cuatrecasas, se muestra partidario de introducir medidas de discriminación positiva en las firmas

De izquierda a derecha: el moderador, Carlos García-León (Legal Reputation), Jorge Badía (Cuatrecasas), Carlos Rueda (Gómez-Acebo & Pombo), Salvador Sánchez-Terán (Uría Menéndez) y Fernando Vives (Garrigues).
De izquierda a derecha: el moderador, Carlos García-León (Legal Reputation), Jorge Badía (Cuatrecasas), Carlos Rueda (Gómez-Acebo & Pombo), Salvador Sánchez-Terán (Uría Menéndez) y Fernando Vives (Garrigues).

Por mucho que evolucione la sociedad, la tecnología o las relaciones económicas, la abogacía seguirá siendo, en esencia, un negocio de personas. Los líderes de los cuatro mayores bufetes españoles, por facturación y número de profesionales, coincidieron en señalar los retos relacionados a la gestión humana como los más relevantes para lograr unas organizaciones eficientes y que respondan a las nuevas exigencias de los clientes. Así lo pusieron de manifiesto durante la ponencia Nuevas perspectivas de liderazgo y gestión, del Legal Management Forum 2019 celebrado ayer, evento organizado por Wolters Kluwer e Inkietos.

Este ámbito incluye materias tan relevantes y complejas como crear una firma que sepa seducir al talento joven, que ofrezca igualdad de oportunidades a hombres y mujeres, y, además, que sepa aprovechar la experiencia y el conocimiento de los letrados más veteranos.

Jorge Badía, consejero delegado de Cuatrecasas, resaltó que, en su opinión, lo más importante es contar con un buen equipo "y eso empieza por la captación de talento". Pero no basta con fichar a los mejores, también hay que permitir que desarrollen todo su potencial. "Tenemos un modelo que premia la eficiencia y aniquila la creatividad. Corremos el riesgo de convertirnos, exclusivamente, en ejecutores de procesos", reflexionó.

En la misma línea, Carlos Rueda, socio director de Gómez-Acebo & Pombo subrayó que crear un entorno atractivo para los jóvenes es una materia a la que las firmas dedican mucho tiempo y energía. Y para ello, expuso, es necesario crear un ecosistema en el que "primen las ideas en lugar del éxito fácil y rápido".

"En Garrigues, el 41% de los abogados son mileniales", desveló su presidente ejecutivo Fernando Vives, que defendió que no puede acusarse a los despachos de no adaptarse a las características de las nuevas generaciones porque es imposible gestionar un despacho de espaldas a un porcentaje tan grande de las personas que lo integran.

Por su parte, Salvador Sánchez-Terán, socio director de Uría Menéndez, rechazó las críticas que con frecuencia suelen hacerse contra la generación milenial: "No es cierto que sean más flojos, al revés, enriquecen mucho".

Presencia de la mujer

Los cuatro directivos también asumieron la crítica de que los grandes despachos aún tienen mucho que hacer para hablar de igualdad real entre abogados y abogadas. Jorge Badía, a este respecto, aseveró que son conscientes de que se les demandan respuestas "inmediatas", que vayan más rápido que la propia evolución natural de la sociedad y las organizaciones. De hecho, se mostró partidario de introducir medidas de discriminación positiva en los despachos. "La promoción de la mujer es una inversión; tenemos que acelerar los tiempos naturales", propuso.

Sánchez-Terán, en este ámbito, subrayó las medidas de conciliación como un elemento esencial, tanto para captar talento como para facilitar la igualdad. "Hay grandes medidas, como las vinculadas a la tecnología y la posibilidad de teletrabajar, y otras más pequeñas que pueden ayudar mucho". Algunas de las que tiene implantadas Uría son contar con un servicio de tintorería dentro del despacho o una sala de lactancia a disposición de todo el personal. "¿Todo esto funciona? Sí. ¿Estamos satisfechos? No", se respondió.

Por último, durante la mesa se abordó cómo gestionar los últimos años de vida laboral de los abogados. Vives señaló que es algo en lo que Garrigues "ha trabajado mucho". De hecho, la firma ha retrasado la edad de salida de la firma de los 56 años a los 60. "Hay que ser flexible y, a la vez, tener unas normas y unos parámetros claros".

Toda esta gestión humana, tal y como concluyó Sánchez-Terán, debe hacerse preservando algo a lo que las grandes firmas dan una gran importancia: la cohesión y la cultura internas. "Tener a los abogados y a socios alineados, compartiendo estrategia y remando en la misma dirección es fundamental", zanjó el letrado.

¿Han bajado las firmas sus precios?

Adaptarse al cliente. Desde el público se trasladó a los cuatro socios directores la pregunta de si se habían visto obligados a bajar sus precios en los últimos años. Fernando Vives (Garrigues) dio a entender que sí. "Todos los despachos adaptamos nuestra oferta a la demanda hasta donde pensamos que tenemos que ir, y nadie puede decir que no lo ha hecho", respondió con el asentimiento del resto de los ponentes.

Más firmas extranjeras. Carlos Rueda (Gómez-Acebo & Pombo), por su parte, se atrevió a vaticinar el aterrizaje de nuevas firmas extranjeras, en concreto, anglosajonas. "Hace cinco años pensaba que era imposible, que no cabían más, y me equivoqué. Así que.. ¿por qué no? Eso es que España sigue siendo una jurisdicción atractiva".

Rotación. Por último, Jorge Badía (Cuatrecasas) defendió que, cuando una firma pierde a un abogado porque este ficha por otra, hay dos maneras de enfocarlo. Por un lado, puede verse como el fracaso del líder o de la organización, pero, por otro, subrayó que no siempre coinciden los intereses del profesional y el bufete, la rotación es sinónimo de "salud" dentro del sector legal.

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