EEUU va hacia el pleno empleo (literalmente)

Hispanos, mujeres y afroamericanos viven el nivel más bajo de paro en 50 años

Cartel ofreciendo empleo en una cafetería de Cambridge (Massachusetts, EE UU).
Cartel ofreciendo empleo en una cafetería de Cambridge (Massachusetts, EE UU).

En septiembre, el mercado laboral norteamericano ofreció un millón de puestos de trabajo más que parados tiene EE UU. Grosso modo, las empresas necesitaban contratar 7,2 millones de trabajadores; el país, de 330 millones de habitantes, tiene 6,2 millones de desempleados; y, por diversos motivos, 1 millón de empleos quedaron sin cubrir.

¿Qué significa la expresión pleno empleo? ¿Ha conseguido EE UU el pleno empleo? ¿Hasta cuándo y cuánto más puede crear empleo la economía americana? En 2007 (antes de la Gran Recesión), la Reserva Federal (Fed) estimaba el pleno empleo –situación en la que todo americano que quiera trabajar encuentra un empleo– en el 5%. En julio pasado, cuando bajó los tipos por primera vez este año, bajó el porcentaje al 4,2%, nivel alcanzado en 2016 con Obama. La tasa de desempleo bajó del 3,7% en agosto al 3,5% de septiembre, con la creación de 136.000 empleos. EE UU seguirá creando empleo y un tipo de empleo alentador para los trabajadores.

La economía americana vive la racha de crecimiento más larga desde que Kennedy fue presidente (1961-1963). Igualmente, los mercados de valores disfrutan el más extenso bull run en décadas, a pesar de la volatilidad de agosto. Las Bolsas subieron tras conocerse el buen dato de paro (Dow Jones, S&P 500, Nasdaq: los dos primeros el 1,4% y el tercero el 0,3%).

Una tasa de paro del 3,5% no se veía en América desde diciembre de 1969. Había expectación en el mercado (inversores, analistas, empresarios) por saber el dato de paro de septiembre, tras la contracción de la producción industrial y de la actividad del sector servicios. Aunque ambos datos hacen sonar la voz de alarma, históricamente se han visto positivamente compensados por un robusto mercado laboral, como ahora ha sido el caso. La rentabilidad de los bonos del Tesoro, a largo y a corto plazo, subió.

Jerome Powell, presidente de la Fed, dijo el viernes pasado que “la economía norteamericana se encuentra bien” (como si fuera un paciente al que hay que cuidar) y reiteró que la Reserva Federal tiene los instrumentos necesarios para anticiparse a una crisis –sugiriendo que, si es menester, bajará los tipos de interés, hoy en el intervalo 1.75-2%– y que el Congreso le ha dado “los poderes suficientes para superar los obstáculos políticos”, en indirecta alusión a las criticas del presidente Trump, que quiere una fuerte e inmediata bajada de tipos. La Fed no lo hace por dos motivos: no lo ve necesario, como atestigua la buena marcha del mercado de trabajo y, dejarlos en cero ahora no dejaría margen de maniobra en caso que las cosas vinieran mal dadas. Es posible que la Fed, en su reunión de finales de este mes, baje los tipos. Muchos lo esperan y uno (Trump), lo desea.

Si las empresas contratan –y lo han hecho en todos los sectores– es porque venden y, si venden, producen. Es el circulo virtuoso que toda economía ansía. Se contrató especialmente en sanidad, transporte y servicios profesionales y TIC. También en industria, a pesar del poco lustre de sus datos recientes.

Atendiendo a variables sociodemográficas, todos los colectivos se han visto favorecidos por la creación de empleo en septiembre: la tasa de participación laboral (los que trabajan y los que quieren trabajar) está en el 62%. Entre individuos de 25 a 54 año, es del 82,6%. Los hispanos tienen una tasa de paro del 3%, la más baja desde 2003. Y, si entendemos la tasa de paro en un sentido amplio, que incluye a los que trabajan a tiempo parcia pero quieren un trabajo a tiempo completo, los que tienen trabajos temporales pero los quieren indefinidos y los que, viendo que el mercado laboral es una esponja que todo lo absorbe, salen de la oscuridad y aparecen en el censo buscando trabajo, la resultante es un 6,9%, menor que el 7,2% de agosto.

Hispanos, mujeres, afroamericanos, mayores de 55 años y los que solo tienen estudios básicos viven el nivel más bajo de desempleo en 50 años. Es buena noticia, porque esos segmentos de población suelen ser los más desfavorecidos. Y los salarios siguen creciendo: 2,9% en septiembre, 1% superior a la inflación, lo que explica el mayor poder adquisitivo de las familias y que el consumo siga boyante y sosteniendo el crecimiento económico.

Guerra comercial con China aparte (ha perdido 7,4 millones de empleos desde que Trump es presidente), el déficit comercial americano aumentó el 1,6% (54.000 millones de dólares), buena noticia porque los americanos compraron bienes y servicios del exterior, al tiempo que las exportaciones crecieron el 1,5%. En grandes líneas, América importó 262.000 millones de dólares y exportó 207.000 millones.

Otro dato positivo es que los americanos con estudios básicos –solo el graduado escolar, ni instituto ni universidad– han sido los más favorecidos por los datos de empleo de septiembre. Desde que Obama empezó la recuperación en junio de 2009 se ponía énfasis en que, fundamentalmente, “se colocaban” aquellos/as con estudios superiores, dejando atrás a los demás. Se compensa la tendencia.

En 2018 se crearon 223.000 empleos mensuales de media. En 2019, 161.000. El peor escenario para 2020 es crear 120.000 empleos al mes. Si así fuera, en breve se demostraría la capacidad de crear puestos de trabajo de la economía americana hasta el punto de alcanzar un literal pleno empleo, donde cualquiera que busque un empleo, lo encuentra.

Con independencia del color político en la Casa Blanca, porque lo que Barack empezó, Donald lo continuó.

Jorge Díaz-Cardiel es socio director de Advice Strategic Consultants. Autor de ‘Trump año de trueno y complacencia’