Barreras y problemas que debe conocer el autónomo antes de su alta

Deducciones que no son lo que parecen o ineficiencias del sistema fiscal que generan problemas de liquidez. Son sólo algunos ejemplos de cosas que no se suelen tener en cuenta, pero que ocurren comunmente tras el alta en autónomos.

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Al iniciar un negocio, lo más probable es que el autónomo haya realizado un plan de viabilidad y desarrollo de su idea de negocio. Para ello, habrá realizado cuentas, para conocer qué ingresos necesitará generar para superar a los gastos y convertir su actividad en algo rentable.

Pero, existen una serie de cuestiones que no se enfrentan hasta que no se está en marcha. Y, sin embargo, afectan de forma muy relevante al negocio, por lo que es necesario que también se valoren, incluso, antes de darnos de alta. Al menos, para tener claro a qué nos enfrentaremos y en qué condiciones.

Adelantar el IVA a Hacienda

Abogados y Economistas Verae ha realizado una interesante recopilación de algunos de estos factores. Por ejemplo, la necesidad de contar con liquidez suficiente como para realizar adelantos de IVA en facturas no cobradas. El sistema actual no penaliza la morosidad. Y son los pequeños empresarios y autónomos, en último término, los que más la sufren. Son los que más tardan en cobrar, según diversos estudios. Pero, a su vez, son los que mejor pagan. Esta descompensación, que ya es de por sí un problema, se agrava como bien indican desde Verae, cuando el autónomo tiene, además, que adelantar el IVA de facturas que no ha cobrado aún.

Es decir, va a tener que adelantar un importe extra, de unas cantidades netas que todavía no ha percibido. En concreto, un 21% de la factura antes de impuestos que tienen sin cobrar. Es por eso que los expertos recomiendan, siempre dentro de la legalidad, intentar cerrar trabajos y emitir facturas en periodos que no estén cercanos al cierre del trimestre. Porque, de hacerlo así, estaremos obligados a abonar por adelantado los impuestos correspondientes de facturas que todavía tardaremos en percibir.

Deducciones. Cuidado con ellas.

Otro de los problemas fiscales a los que se enfrenta el colectivo tiene que ver con las deducciones. Muchos autónomos no tienen oficina, por lo que trabajan desde casa y utilizan también su vehículo personal como medio de transporte a nivel profesional. El problema viene a la hora de presentar los gastos para deducírselos. Pueden parecer gastos profesionales con derecho a ser deducibles. Muchos han tenido que verse con trabas por parte de Hacienda para que estas deducciones sean efectivas.

El último caso, denunciado por la asociación UPTA, es el de los gastos de manutención. Deben realizarse en establecimientos hosteleros, sólo mediante pago electrónico, y con unos altos índices de justificación. Valorando incluso la distancia al lugar de trabajo para determinar si es o no deducible.

Además de esos, existe el inconveniente de que en España hay una cuota fija para todos los trabajadores autónomos, independientemente de que ganen más o menos. Según detallan desde Verae, el 47% de los trabajadores autónomos considera la existencia de una cuota fija como una barrera de entrada al gremio de profesionales que trabajan por cuenta propia.

Obligaciones fiscales

Aparte, para evitar problemas con Hacienda, el trabajador deberá darse de alta primero en Hacienda a través del modelo que regula el Impuesto de Actividades Económicas, posteriormente tramitar el alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) o la licencia de apertura, en caso de abrir un negocio físicamente, a fin de evitar sanciones por parte de Hacienda.

Por último, recuerdan desde Verae, el autónomo tendrá que cumplir con sus obligaciones fiscales concernientes al pago del IVA y a la presentación del modelo del IRPF. Lo primero a tener en cuenta aquí es que el IVA que recibe, del pago de facturas de sus clientes, no es su dinero. En realidad, el autónomo actúa como mero recaudador, por lo que no deberia contar con ese dinero, aunque esté en su cuenta bancaria. En cuanto al IRPF es un impuesto cuya cuantía total dependerá de los ingresos. Se responde de él trimestralmente, pero se regulariza en la Declaración de la Renta. En estos casos, resulta interesante contar con una asesoría o experto que nos ayude a anticipar si nos tocará pagar o no en la mencionada Declaración.

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