El Banco de España constata un alza del 50% en el precio de los alquileres en un lustro

El supervisor subraya que la precariedad laboral empuja los jóvenes a un arrendamiento de vivienda cuyo encarecimiento también les provoca ya una sobrecarga financiera

El Banco de España constata un alza del 50% en el precio de los alquileres en un lustro

El precio del alquiler de vivienda en España se ha disparado más de un 50% desde que tocara mínimos a finales de 2013 hasta el máximo observado en mayo de 2019, siete vece más que el aumento del 6,8% que han experimentado las ofertas de venta de inmuebles residenciales en el mismo periodo, según constató este jueves el Banco de España.

El supervisor expone además que el encarecimiento del alquiler de vivienda está incrementando la “sobrecarga financiera” de los arrendatarios. Estos destinan cada vez un porcentaje mayor de su sueldo a abonar la renta después de haberse visto empujados a esta opción en muchos casos dado que la “precariedad laboral” que sufren algunos colectivos, especialmente los jóvenes, les impide acceder a una hipoteca.

Estas son algunas de las principales conclusiones del informe Evolución reciente del mercado del alquiler de vivienda en España, que el Banco de España publicó este jueves y en el que denuncia que “la ausencia de un índice de precios oficial” le ha obligado a elaborar parte de su estimación con datos del mayor portal inmobiliario de Internet, Idealista.

La crisis fomenta el alquiler

El documento destaca la escasa tradición de arrendamiento en España, con solo un 22,9% de población viviendo de alquiler frente al 30,7% de media de la UE, el 48,6% de Alemania, el 35,6% de Francia o el 35% de Reino Unido.

La tendencia, sin embargo, ha ganado peso desde el estallido de la crisis económica, con un aumento de 3,6 puntos desde 2007, intensificada especialmente desde el inicio de la recuperación económica, en 2013.

El colectivo más ligado al alquiler son los jóvenes, aunque en edades de 30 a 44 años la tasa de arrendamiento ha pasado del 19,1% de 2010 al 29,9% de 2018, revela el Banco de España, que apunta que los efectos de la crisis en el retraso de la emancipación y el envejecimiento de la población va ampliando el espectro de arrendatarios.

También es especialmente significativo el peso de los extranjeros, con un 58,9% de europeos y un 77,3% de otras nacionalidades viviendo en casas de terceros, aunque también se ha elevado entre españoles, que optan por alquilar en un 13,1% de casos, frente al 8,8% de 2007. A su vez, el 27,8% de parados y el 37,3% de trabajadores temporales alquilan.

La tasa de población en alquiler varía con fuerza por regiones, en todo caso, con un 28,3% de residentes de Baleares en alquiler, un 26,3% de los de Cataluña, un 23,6% de los de Madrid o un 19,5% de los canarios.

Incremento dispar por regiones

Las diferencias geográficas también son especialmente destacadas en la evolución de los precios, con incrementos superiores al 40% en grandes ciudades como Barcelona, Madrid o Valencia, y zonas turísticas costeras como Málaga, Palma, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, frente a los moderados avances en las zonas del interior peninsular.

En las ciudades de Barcelona y Madrid, los aumentos de precio acumulados desde mínimos superan el 45%, especialmente en el centro, si bien también inciden al alza en los barrios periféricos y las ciudades colindantes como Hospitalet de Llobregat o Navalcarnero, siendo menores paradójicamente, los incrementos de poblaciones con mayor renta como Majadahonda.

El aumento de los precios del alquiler desde finales de 2013, agrega el supervisor, ha convertido esta figura en un “atractivo instrumento de inversión” en comparación con la compraventa de inmuebles. Parte del efecto, apunta el Banco de España, podría deberse a la pérdida de atractivo fiscal de la adquisición dada la anulación de la deducción por compra de vivienda, las subidas de IVA y Transmisiones Patrimoniales o el incremento del IBI frente a los nuevos incentivos tributarios de los que gozan inversores profesionales en el alquiler como las Socimis

La mayor rentabilidad, en cualquier caso, ha atraído a nuevos operadores al sector del arrendamiento, sociedades profesionales que, si bien solo controlan el 10% del mercado nacional, alcanzan el 25% en ciudades como Barcelona. 

Precariedad laboral

Pese a ello, la reducción de los parques públicos de vivienda social y la rigidez del stock existente ha impedido que la oferta de residencia de alquiler absorba el fuerte aumento de la demanda producido en los últimos años, en buena medida por la mayor "precariedad laboral".

“La combinación de bajos ingresos laborales y de riesgo de pérdida de empleo dificultaría a un porcentaje significativo de hogares (especialmente, jóvenes) con niveles de renta y patrimonio reducidos el acceso a un préstamo para la adquisición de vivienda”, que además se concede hoy por un menor porcentaje del valor de los inmuebles. La dificultad para ahorrar de estos colectivos, en un entorno de elevado desempleo, contratos de escasa duración y más jornadas reducidas, ha multiplicado la demanda de viviendas de alquiler.

A la vez, sin embargo, el encarecimiento de los alquileres hace que el gasto del arrendamiento suponga ya un 27,8% de los ingresos netos de los hogares, llegando al 46,9% en los colectivos de menores rentas.

Sobrecarga financiera

Esta sobrecarga financiera supera con mucho a la de la media de países de la OCDE, con una cuarta parte de los españoles que alquilan abonando más del 40% de su sueldo frente a un 13% de casos en la media de los estados desarrollados.

Los precios del alquiler, admite el Banco de España, podrían haberse visto empujados al alza también por el auge del arrendamiento vacacional de la mano de firmas como el portal Airbnb, si bien el supervisor asegura que no hay evidencia concluyente al respecto.

El organismo que gobierna Pablo Hernández de Cos hace hincapié, en todo caso, en la necesidad de incrementar el flujo y la calidad de información oficial sobre el mercado del alquiler para poder estudiar a fondo la tendencia.

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