Así es el trabajo de ‘youtuber’

Youtube, plataforma online que nació con propósitos de entretenimiento, se convierte en un trabajo 24 horas. Los ‘youtubers’ Javier Ruescas, Rocío Romero (Roenlared) y Georgia Elliot Grundy (Gominuke) nos cuentan su experiencia

Página inicial de Youtube
Página inicial de Youtube Bloomberg

 Hoy en día, cualquiera con una cámara y un dispositivo con conexión a internet puede ser youtuber. Desde vídeos de personas susurrándole a un micrófono hasta otras jugando a videojuegos, no hay ninguna temática que no tenga cabida en la plataforma online. Progresivamente, Youtube se ha convertido en un negocio para los creadores de contenido, aunque solo para unos pocos, ya que, según algunos estudios, menos de 20% puede considerarlo como primera fuente de ingreso.

Para muchos, abrir un canal en la plataforma no nace de la idea de convertirlo en un trabajo, eso va después. “Nace de lo mismo que cualquier otro medio, que es la necesidad de comunicar algo” opina Georgia Elliot Grundy, en sus redes sociales bajo el nombre de Gominuke. Y es que en internet, plataformas como estas y otras redes sociales se caracterizan por ser ventanas de opinión, aunque también de conexión. Javier Ruescas, escritor con casi 100.000 seguidores en Instagram y 286.075 en youtube así lo afirmaba, ya que su motivación partía, tanto de acercarse a otras personas a través de internet y formar una comunidad de lectores, como compartir sus gustos con los demás “Lo que me motivó a hacer contenido en internet fue, por un lado: generar una comunidad de lectores, de gente creativa que a lo mejor en su entorno no encuentran ese perfil y se sienten desamparados y en internet descubren a gente que les gusta lo mismo que a ellos y pueden desarrollar esas capacidades. Por el otro lado compartir mi pasión por los libros, la creación de historias y el cine.”

Pese a ser un trabajo que parte de una pasión, según comenta Rocío Romero, más conocida como Roenlared en sus redes sociales con más de un millón de seguidores en Youtube, también supone una serie de beneficios que se pueden resumir en varias categorías, como la monetización de los vídeos, la captación de socios y distintos tipos de colaboraciones.

Monetizar un vídeo consiste en permitir que los anunciantes se promocionen en él. Para que esto suceda los creadores han de cumplir previamente los requisitos establecidos por la plataforma y recogidos en sus directrices de contenidos aptos para anunciantes, que abordan temas como la violencia, el contenido de incitación al odio y el lenguaje profano (entre otros). Al subir el vídeo, los sistemas automatizados de Youtube confirmarán si es apto para anunciantes y en el caso de no serlo, aparecerá un signo de dólar amarillo junto al vídeo y, por lo tanto, es posible que se publiquen menos anuncios o que no se publique ninguno.

Otro beneficio a través de la misma plataforma es tener ‘miembros del canal’. Se basa en ofrecerles a los seguidores algo a cambio de mantener una suscripción mensual pagada, por ejemplo, mencionar el nombre y redes sociales del asociado al final de cada vídeo.

La mayor parte de los usuarios que deciden convertir Youtube en una fuente de ingreso recurren como segunda o incluso primera opción a las colaboraciones con marcas ya que les permite tener más libertad a la hora de crear “las marcas van aprendiendo al mismo tiempo de nosotros y ya nos dan libertad porque somos quienes mejores conocemos a nuestro público” afirma Javier Ruescas.

Cada vez más empresas deciden invertir en publicidad en redes sociales bajo el cargo de youtubers e influencers. Según los estudios I2p realizados por Arce Media recogían que empresas y marcas invirtieron en el año 2018 alrededor de 64,6 millones de euros en estas cooperaciones. No existe un precio medio por colaboración. La cantidad a pagar depende de factores muy diversos, desde la fama y las visitas que tenga el creador de contenido hasta la extensión temporal. Rocío Romero especifica,“hay marcas que te contratan para un solo vídeo o un solo story y otras que están más interesadas en un trato anual y que seas, por ejemplo, embajador de la marca”. La posición de embajador de una firma parte de un acuerdo entre empresas e influencers para que estos últimos patrocinen su contenido una serie de veces durante una extensión de tiempo determinada. De esa forma la labor de los youtubers es dividir esos vídeos a lo largo del tiempo.

También existen otro tipo de colaboraciones “no pagadas”. “Más que trabajar gratis diría que se consiguen sinergias y colaboraciones” especifica Georgia Elliot. En este caso, las marcas ofrecen beneficios no necesariamente monetarios. Desde un viaje con gastos pagados a los estudios de Pixar o Disney, a algún producto de la compañía que le pueda interesar al influencer o incluso colaboraciones sin ánimo de lucro junto a asociaciones u ONGs. “No siempre hay un bien económico sino que hay un intercambio de algo, ya sea credibilidad o una experiencia única” prosigue Elliot.

Pros y contras de ser youtuber

No obstante, la labor del creador de contenido mantiene una serie de dificultades tan especiales como su condición. La primera que comenta Romero, es la pérdida de privacidad. “La gente puede criticar, no solo por el contenido que subas sino por tu vida personal”. Video blogs diarios, historias de Instagram, son factores que contribuyen a exponer datos privados y a anclarlos a la web.

Se añaden a su vez problemas externos que no tienen que ver con el youtuber sino que trascienden a la funcionalidad de la plataforma “hay que aprender a compaginar la idea con lo que quieres crear y que el vídeo funcione. Puede ser que Youtube no comparta tu video o no guste” dice Rocío Romero.

La feroz competición que se da en el mundo audiovisual supone otra dificultad. Netflix, la empresa de entretenimiento estadounidense, entra en la lucha por la captación de espectadores, no solo de la televisión, sino también de los consumidores de Youtube. “El tiempo que las personas dedican a Youtube ya no es el mismo, porque hay otras opciones como Netflix y quieras o no compites contra ellas.” argumenta Javier Ruescas.

Además del trabajo online, la plataforma ha ayudado a muchos a conseguir trabajo en otros empleos que podrían considerarse más convencionales. Pasar de ser profesora de lingüística a presentar una sección de Fama a bailar como Romero; o tener la oportunidad de participar en el mundo del cine como el escritor Ruescas; e incluso formar parte de una productora y de proyectos como Operación Triunfo o manejar el contenido transmedia de la serie Skam España como Georgia Elliot.

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