La salida de Deutsche de la renta variable dará un respiro a sus rivales

La decisión de abandonar el negocio global de compraventa de acciones es la parte más llamativa de la reestructuración del banco

La salida de Deutsche de la renta variable dará un respiro a sus rivales

Christian Sewing puede estar insuflando una vida anormalmente larga a los estancados negocios de acciones de otros bancos. La decisión del CEO del Deutsche Bank de reducir el comercio y la venta de acciones de la entidad es lógica, dados los estrechos márgenes del sector y la congelación de los ingresos. Pero reducirá la presión sobre sus compañeros para hacer lo mismo.

La decisión de Deutsche de abandonar por completo su área global de negociación de acciones –que suponen alrededor del 7% de los ingresos del grupo– es la parte más llamativa de la reestructuración anunciada por Sewing el pasado domingo. El negocio, que en su día fue muy apreciado y que fue fundado por el exjefe de banca de inversión Garth Ritchie, representa la mayor parte de los 288.000 millones de euros de activos de los que ahora se quieren deshacer.

Otros bancos podrían tomar ejemplo de Sewing. Los ingresos mundiales en acciones, que ascendieron a 45.900 millones de dólares el año pasado, apenas han crecido desde 2013, según Coalition. El crecimiento del comercio electrónico ha reducido el dinero que los bancos ganan comprando y vendiendo acciones. Las entidades han respondido recortando personal, pero los altos costes han hecho que el margen operativo medio de la renta variable haya seguido disminuyendo en tres puntos porcentuales, hasta situarse en el 25% desde 2014.

Deutsche no es el único banco con un negocio de acciones reducido. Barclays, Credit Suisse, HSBC, BNP Paribas y Société Générale no están entre los seis primeros bancos por cuota de ingresos globales, según Coalition. El tamaño no lo es todo: SocGen, por ejemplo, tiene un negocio de derivados de nicho. Pero la presión sobre la rentabilidad y el creciente dominio de unos pocos grandes actores puede impulsar a otros bancos a justificar recortes, especialmente en Asia.

Aun así, los banqueros son reacios a abandonar un producto tan básico como la renta variable. Incluso Sewing espera mantener un pie en el mercado, al continuar suscribiendo y asesorando a sus clientes sobre la venta de nuevas acciones. Pero el hecho de que el banco alemán solo consiguiese el año pasado la octava mayor cuota de mercado en los mercados de capitales, según datos de Refinitiv, sugiere que tendrá dificultades para competir con los bancos de primera línea.

La cuestión más importante es el daño que esto pueda hacer al resto de los servicios. Los bancos de inversión han justificado su oferta de “paquete completo” con el argumento de que, a menos que se puedan comprar y vender acciones para los grandes gestores de activos institucionales, estos llevarán su negocio de negociación de renta fija a otra parte. Estos últimos representaron alrededor de una quinta parte de los ingresos de Deutsche el año pasado. Dados los riesgos de la decisión, los competidores de Sewing continuarán recortando, pero probablemente eviten una reestructuración radical. Al menos ahora tienen un rival menos del que preocuparse.

Normas