Contante y Sonante

Los 30 millones de euros para cobrar por los depósitos de las empresas

Los bancos han bajado el límite para penalizar la gestión de la liquidez de las empresas

La sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort (Alemania)
La sede del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort (Alemania) EFE

La decisión del Banco Central Europeo (BCE) no solo de mantener los tipos de interés al 0%, sino en negativo, como mínimo hasta a junio de 2020, ha trastocado los planes de toda la banca. Varias entidades, de hecho, analizan una posible modificación de sus respectivos planes estratégicos, con un recorte de los beneficios o del dividendo, incluso.

Pero, de momento, las entidades financieras intentan compensar el coste de los tipos negativos con la aplicación de un cargo hasta ahora a las grandes empresas y clientes institucionales, pero se ha empezando a ampliar esta práctica.

Varios directivos financieros reconocen que el sector ha comenzado a bajar el listón de los clientes a los que se ha decidido penalizar por la gestión de sus depósitos. Eso sí, en ningún caso se aplica este cobro a las familias, según han reconocido todas las entidades financieras consultadas, el Banco de España, la Asociación Española de Banca (AEB), e incluso el Banco Central Europeo (BCE), según explicó su vicepresidente, Luis de Guindos, el pasado jueves 20 de junio.

Desde que el BCE insinuó hace algo menos de tres meses, que podría mantener un tiempo más los tipos de interés al 0%, las entidades iniciaron un debate sobre la conveniencia o no de bajar el listón de cobro de las grandes instituciones a las empresas.

Pero la decisión final del BCE y de lo que se prevé uno de los peores ejercicios en la banca desde que finalizó la crisis, han terminado por convencer al sector para penalizar más la gestión de la liquidez de los mayores clientes (ver Cinco Días del 6 de mayo).

En las últimas semanas algunas entidades han comenzado a cobrar por la gestión de los depósitos de clientes a partir de los 30 millones de euros. Partían de los 50 millones de euros hace solo un mes.

Este saldo es la barrera a partir de la cual se cobra o no, sea de una gran empresa, de la Administración o de un cliente rico, explican fuentes financieras, que admiten que incluso cobran a particulares con estas cifras. Aunque reconocen que un particular es muy extraño que tenga inmobilizado 30 millones de euros, a no ser de forma coyuntural durante un corto espacio de tiempo.

“Eso sí, si este saldo corresponde a una familia no se aplica ninguna penalización. Ese es veto que nos hemos impuesto, y que casi nos han impuesto”, reconocen estas fuentes financieras.

Ya desde el último trimestre de 2017, la banca comenzó a cobrar a las firmas institucionales, como grandes fondos de inversión o aseguradoras o incluso a grandes empresas, un porcentaje por tener los depósitos en el banco. Esta tasa se justifica en el cobro del 0,40% que realiza el BCE a la banca por dejar aparcados sus depósitos en la institución que preside Mario Draghi.

Ese año ya hubo un debate sobre esta tasa. El debate abarcó incluso la idea de cobrar a los particulares. Pero la AEB lo descartó por completo, y se inició el cobro solo de las grandes corporaciones.
La tasa de facilidad de depósito del BCE cuesta al conjunto de la banca europea unos 8.000 millones de euros al año, según un informe del Deutsche Bank.

Ahora, incluso algunos bancos han comenzado a implantar este cobro a través de una comisión denominada de gestión de mantenimiento, caso de Banco Santander.

La banca matiza que el cobro por las imposiciones a empresas y clientes institucionales no es una medida generalizada. Depende de la vinculación del cliente con el banco y se negocia caso por caso. Si la vinculación es muy alta y cubre el coste de la gestión de sus depósitos se le cobra muy poco, un 0,10%, o incluso nada. Si la vinculación es nula o escasa el banco puede penalizarle con una tasa negativa del 0,3% o 0,4%, como le cobra el BCE a la entidad financiera por depositar su liquidez.

El departamento de análisis de Bankinter ya sugirió la semana pasada que los bancos españoles deberían comenzar a cobrar a los particulares por los depósitos. Reconoció, no obstante, su “complejidad comercial”. “Que la materia prima de la banca valga cero no es un escenario razonable. Ya se observan medidas de control de costes o reestructuraciones para paliar en buena medida o parcialmente el daño que a los ingresos hacen los tipos tan bajos”, explicaba.

En España la banca remuneraba los nuevos depósitos a las empresas no financieras de media al 0,23% anual, un tipo muy superior al que paga a los clientes particulares, que se sitúa en el 0,04% por los nuevos ahorros de hasta un año.

En Holanda, los bancos pagan el 1,26% de interés por los nuevos depósitos de particulares de hasta un año de plazo, frente al 0,04% de España, según datos del BCE.

En Francia, la remuneración por los nuevos depósitos de hasta 12 meses alcanza el 1,08%. Y en Eslovaquia, los bancos pagan por el ahorro a ese plazo el 1,05%.

Fuentes financieras aseguran que las grandes corporaciones empresariales trabajan, de media, con 4,2 bancos.

Los clientes particulares, por su parte, operan en la actualidad con 1,14 entidades bancarias, mientras que hace siete años, en plena crisis financiera, la cifra era de 1,4 bancos.

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