Contante y Sonante

A la caza de 900.000 millones en depósitos al 0%

Bancos, firmas independientes, operadoras, aseguradoras, eléctricas y otros actores se lanzan a por este gran pastel

Sede del Banco Central Europeo
Sede del Banco Central Europeo EFE

La decisión del Banco Central Europeo (BCE) de mantener los tipos de interés incluso en negativo no se sabe cuánto tiempo más ha trastocado los presupuestos, y por lo tanto los planes estratégicos de las entidades financieras. Todos los consultores, banqueros y analistas consultados coinciden en que el BCE no subirá los tipos de interés en varios años.

La fecha más cercana que se baraja es junio de 2020. Aunque los que dan esta fecha como factible también mantienen que la subida será poco significativa y servirá para que los tipos de interés dejen de estar en negativo. “Parece que ya nunca veremos tipos altos como antes de la crisis financiera”, señalan varias fuentes consultadas.

Ante esta situación los bancos buscan una solución para los casi 900.000 millones de euros que existen en España enterrados en cuentas corrientes y en depósitos con una rentabilidad del 0%.

Estos ahorros, correspondientes a los españoles más conservadores, no sólo no rentan a sus dueños, sino que suponen un gasto para las propias entidades financieras. El BCE fijó una rentabilidad negativa para su facilidad de depósito en junio de 2014, que fue agravando hasta el -0,40% aplicado aún a la liquidez aparcada diariamente en la institución que encabeza Mario Draghi por los bancos de la eurozona.

En la actualidad, varios bancos se están planteando cobrar a sus clientes más adinerados por tener depositado su dinero en la entidad, aunque parezca inaudito. No es un planteamiento nuevo, pero parece que ahora toma mayor relevancia ante la necesidad de obtener los cada vez más preciados ingresos, que el negocio típico bancario ya no consigue aportar, a excepción de las comisiones.

Algunas firmas, sobre todo las grandes, ya cobran por este concepto en sus divisiones de banca corporativa a los inversores institucionales, como fondos de inversión o grandes empresas, e incluso a grupos familiares con grandes fortunas. Estos clientes son penalizados por depositar su dinero temporalmente en estas entidades financieras lo mismo que pagarían en el BCE si depositaran en la institución europea su liquidez. La batalla por hacerse con parte de la cuota de estos depósitos con nula rentabilidad se ha convertido en el objetivo de un cada vez mayor número de actores.

Y mientras si deben o no extender el cobro a más clientes por depositar su dinero temporalmente en el banco, todos buscan aumentar su fuente de ingresos vía comisiones, y los fondos, los seguros o el aseguramiento, son las vías más fáciles y tradicionales para obtener beneficios en un mundo en el que el dinero cautivo en un depósito no aporta nada.

Hasta ahora la batalla por captar fondos o los ahorros extra de las familias se limitaba a una lucha de Titanic, con el denominado G6 (Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Sabadell y Bankinter) en primera posición. Le seguían otros bancos y firmas especializadas como Banca March, Deutsche Bank, UBS, Andbank, JP Morgan.... Pero todos vinculados a la banca. En menor medida le seguían firmas independientes de asesores financieros. En la actualidad, además de ser más feroz la lucha por arañar cuota a los distintos rivales, los comensales que quieren participar en el banquete son más numerosos.

Las aseguradoras, como Mapfre, Mutua o Santalucía, han decidido también entrar en este segmento del negocio. Su apuesta son los fondos de inversión, pero tienen intención de abrir más el abanico de productos y servicios. Las redes de agentes se están convirtiendo nuevamente en piezas claves de este proceso de diversificación. Y es que, tras el proceso de cierre de oficinas por parte de los bancos, los puntos de venta a través de agentes puede ser decisivo para más de una aseguradora, y sino que se lo digan a Allianz en Alemania.

Pero hay otros nuevos actores que poco a poco pueden ganar terreno de forma silenciosa, sin que la banca, más pendiente de que la competencia que les pueda causar Google o Amazon, se dé cuenta. Este es el caso de las grandes multinacionales de telefónica, como Telefónica.

Esta multinacional de origen español ha creado una filial con CaixaBank para el negocio de crédito al consumo, y ahora busca socios para entrar en el terreno de los seguros.

Los expertos no descartan que en un futuro pueda también querer ser un protagonista en el mundo de las gestoras. Alguna que otra eléctrica también analiza en la actualidad crear una plataforma con socios en seguros para explotar este nicho del mercado. Base de datos y conocimiento de los clientes lo tienen. Solo es cuestión de encontrar un socio idóneo.

Ya lo explicó el pasado 21 de mayo el consejero delegado de ING para España y Portugal, Cesar González-Bueno, al explicar el giro que acaba de iniciar su entidad. “hay que democratizar el mundo de la inversión sin que haga falta tener ni mucho dinero ni muchos conocimientos (...). Hay 880.000 millones en cuentas y depósitos al 0% en los bancos “que han perdido un 18% de su valor desde 2003 por la inflación”. Y dicho y hecho, el banco naranja quiere convertirse en parte protagonista de la cacería.

Según fuentes de un gran banco, en la actualidad solo se consigue al año un beneficio por cliente de 70 euros, “algo hay que hacer para subir esta cifra que tanto quebradero de cabeza nos cuesta”. Pero para su disgusto, el veto de caza se ha levantado para todos, y hay algunos que parece que han espabilado más que otros.

Normas