Objetivo: reducir la desigualdad

Es uno de los problemas sociales y económicos más acuciantes a los que se enfrenta el mundo

La desigualdad económica es uno de los problemas sociales y económicos más acuciantes a los que se enfrenta el mundo actualmente, afecta de forma negativa a las vidas de la gente, ralentiza el crecimiento económico y desestabiliza los sistemas sociales.

Son varios los factores que están fomentando esta tendencia. La globalización se ha llevado por delante una gran parte de la industria manufacturera en los países desarrollados y el auge de la robótica, la automatización y la Inteligencia Artificial (IA) suponen una amenaza para el empleo en el futuro. Menos oportunidades laborales significa un empeoramiento de los niveles de ingresos y una mayor desigualdad económica.

Es probable que la liberalización de los mercados financieros haya ayudado a aumentar la riqueza de los que más tienen, especialmente desde la década de los 80. Por el contrario, todas aquellas personas sin capacidad de invertir en activos financieros se han quedado muy atrás.

En los mercados desarrollados, un número cada vez menor de personas con recursos están soportando una mayor carga fiscal, mientras que la presión aumenta sobre los servicios sociales, siendo menos las personas que se pueden permitir recibir asistencia médica, ahorrar para la jubilación o incluso hacer frente a los gastos básicos. Esta situación puede ser todavía peor en los mercados emergentes, donde son pocos los propietarios de sus propias viviendas o los que cuentan con ahorros suficientes.

La desigualdad también genera desconfianza. En el mundo actual, cada vez más transparente, resulta más sencillo percibir las diferencias económicas. Esto supone un caldo de cultivo para las políticas populistas y hace que la gente tenga más estrés, un peor estado de salud y que sienta la necesidad de tomar decisiones financieras más arriesgadas.

Aunque no existe una solución sencilla, los políticos, las empresas y los inversores pueden ayudar a reducir la desigualdad de las siguientes maneras:

•Fomentando el ahorro personal y las inversiones

•Ofreciendo acceso a los servicios financieros y reduciendo el coste de estos servicios

•Haciendo que las regulaciones y reformas fiscales sean más justas y menos politizadas

•Mejorando el uso y la eficiencia de los sistemas de seguridad social

•Reformando la educación para mejorar las capacidades de los trabajadores

•Promoviendo un enfoque colaborativo en la formación, las inversiones y la asistencia

•Ejerciendo presión sobre las empresas para que se centren en los factores ASG (medio ambientales, sociales y de gobierno corporativo).

Creo que, ante esta situación, lo más conveniente es trabajar de forma constante para aplicar la gestión activa a los problemas reales. El objetivo debe ser añadir valor más allá del beneficio económico mediante la alineación de los intereses de las gestoras de activos con los de sus clientes y comunidades, al mismo tiempo que dirigen el capital para promover el crecimiento futuro de un modo más sostenible y equitativo.

Neil Dwane es estratega global de Allianz Global Investors

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