"Los bufetes perderán talento y clientes si no se toman en serio la igualdad de género"

"Si la firma espera que un hombre con niños se quede en la oficina cada día hasta tarde, tiene una política con prejuicios"

De izquierda a derecha: Ana Tortosa (Directora de Marketing & BD de DLA Piper), Berit Reiss-Andersen y Pilar Menor (Socia Directora de DLA Piper).
De izquierda a derecha: Ana Tortosa (Directora de Marketing & BD de DLA Piper), Berit Reiss-Andersen y Pilar Menor (Socia Directora de DLA Piper).

En los últimos años, el feminismo ha resurgido en todo el mundo como uno de los grandes fenómenos sociales. Esta preocupación por la igualdad ha calado también en empresas y firmas que, reflejo de la sociedad, dan cada vez más espacio a esta cuestión en sus políticas.

De este tema, Berit Reiss-Andersen, socia de DLA Piper en Noruega y presidenta del Comité del Premio Nobel de la Paz, es toda una experta. La letrada, que ha impulsado varias iniciativas en la firma, incide en la importancia que tiene la existencia de medidas de conciliación. Aunque, subraya, el verdadero cambio solo se logrará con una auténtica conciencia en igualdad a nivel sociocultural.

En España, los datos revelan que el número de abogados y abogadas que entran en las firmas es muy parejo. Sin embargo, conforme se asciende, el número de mujeres se diluye hasta cifras por debajo del 20%. ¿Estamos ante un problema español o es una cuestión que atañe a los despachos de otros países?

Puedo asegurarte que se trata de un problema global. Por ejemplo, en la oficina de DLA Piper en Noruega, considerado como un país con igualdad de género, hay 30 socios y sólo dos de ellos somos mujeres. La tendencia en todas las grandes firmas noruegas es la misma, y esto es algo en lo que actualmente estamos trabajando para cambiar. En DLA Piper, la igualdad de género es una prioridad en todas nuestras oficinas. Tenemos estrategias para retener y promocionar a las abogadas en todas las regiones. También contamos con iniciativas para abordar los prejuicios inconscientes y los estereotipos de género, e impulsar la creación de redes de apoyo y desarrollo.

¿Qué medidas ha adoptado DLA Piper para favorecer la presencia y la visibilidad de sus profesionales mujeres?

Promover la diversidad y la inclusión es fundamental para vivir los valores principales de nuestra empresa. En Noruega, por ejemplo, los próximos días celebraremos un seminario de dos días para debatir sobre cómo podemos cumplir nuestra ambición de contratar a un 25% más de mujeres como socias. Otro ejemplo es la Alianza Mundial de Liderazgo para la Mujer (Global LAW) que se puso en marcha a principios de 2015. Sus prioridades principales son la retención y promoción de las abogadas, facilitar sus oportunidades de ascenso y liderazgo y apoyar las oportunidades de desarrollo de negocios.

En España hay un debate muy fuerte sobre si las cuotas son un mal necesario o si perjudican a las mujeres. ¿Qué opina?

Los despachos los dirigen socios y, desde mi punto de vista, es una utopía que ellos sean los que decidan sobre las cuotas. Hay muchas variaciones en estos sistemas. Yo, personalmente, soy partidaria de elegir el género subrrepresentado cuando dos candidatos están igualmente cualificados. Me gusta citar a Madeleine Albright para describir la situación a la que nos enfrentamos: "Encontrarás muchos hombres mediocres en la alta dirección, pero nunca una mujer mediocre. Nunca."

¿Qué barreras se encuentra la mujer a lo largo de su carrera profesional? ¿Son culturales, tienen que ver con la familia, etc.?

Digamos que es una mezcla de todos ellos. Culturalmente, la sociedad ha asumido que las obligaciones familiares recaen principalmente en la mujer. Ahora que la mujer ha entrado en la vida profesional, los hombres tienen que pensar en el hogar y la familia como un lugar para algo más que el ocio. Si la firma espera que un hombre con niños pequeños se quede en la oficina hasta las 8 de la tarde cada noche, tiene efectivamente una política con prejuicios de género. Otro factor relevante es que las mujeres aún tienen una educación en la que no se sienten enteramente responsables de aportar ingresos a la familia. Esto la deja con la opción de seguir su corazón en las decisiones de su profesión, y su corazón no siempre está como socia en un gran bufete. Quizás, las firmas deberían pensar cuidadosamente por qué su cultura no resulta atractiva para muchas mujeres talentosas.

En España, los ‘in house’ están tomando conciencia de esa situación y se plantean incorporar criterios de diversidad para contratar a los bufetes. ¿En qué medida puede ser efectiva la presión de los clientes en este sentido?

La presión del cliente es siempre efectiva. Nacimos para servir a los clientes en cualquier parte del mundo en la que se hagan negocios, de forma rápida, eficiente y con un conocimiento genuino de las consideraciones locales e internacionales. Por ello, debemos tener en cuenta los requisitos de todo tipo de clientes.

Existe el riesgo de que los planes de igualdad se queden solo en algo cosmético o en papel mojado. ¿Cómo se evita esta circunstancia?

Todos los bufetes deben entender que perderán talento y clientes si no se toman en serio el problema de la igualdad de género.

La mujer en la guerra

La meta de Reiss-Andersen va más allá de políticas de igualdad dentro del despacho. Como presidenta del Comité noruego de los Premios Nobel, ha visibilizado la realidad a la que se enfrentan las mujeres que viven en países inmersos en un concflicto bélico.

Así, los galardonados de la edición de 2018 fueron Nadia Murad, activista iraquí de origen yazidí y exesclava del grupo yihadista Estado Islámico; y Denis Mukwege, un ginecólogo que cura a mujeres violadas en la República Democrática del Congo (RDC).   

En la entrega de los premios Nobel de la Paz 2018, usted apuntó que el objetivo era mostrar que las atrocidades que se cometen contra las mujeres en los conflictos armados no son hechos puntuales, sino que esta violencia se usa de forma sistemática como arma. ¿A qué se debe esto?

Al atacar a una mujer, atacas a toda la comunidad. La violencia sexual afecta a la propia mujer, a sus hijos y a los nacidos como consecuencia de una violación. Esto traerá dolor y vergüenza al núcleo familiar y, por extensión, al resto de la familia. A menudo, estas mujeres son excluidas de sus comunidades y raramente son tratadas como víctimas de guerra.

¿Qué papel deben asumir las organizaciones internacionales para afrontar esta realidad y evitarla en futuros casos?

El concepto de vergüenza parece haberse introducido en todo el discurso que tenemos sobre este tipo de crímenes. La conciencia es la respuesta: la comprensión de que las mujeres necesitan protección en situaciones de conflicto armado y, por otro lado, la comprensión de que son víctimas de crímenes de guerra. No se trata de una responsabilidad exclusiva de las organizaciones internacionales, sino que debe ser asumida por la comunidad internacional a nivel político.

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