El efecto de los tipos de interés en tu bolsillo

Los tipos bajos favorecen el consumo y el crédito y penalizan el ahorro conservador

El efecto de los tipos de interés en tu bolsillo

Desde que estalló la crisis financiera y los bancos centrales comenzaron con sus políticas monetarias acomodaticias bajando los tipos de interés a mínimos históricos, los mercados se han movido intentando anticipar cuándo y a qué ritmo se iba a producir la normalización de la política monetaria y, por ende, la subida de tipos. Y aunque ahora el escenario es distinto, conocer la hoja de ruta que van a seguir los banqueros centrales sigue siendo una de las principales preocupaciones que mueven a las bolsas.

“La Fed pone punto final a la era del dinero gratis”. Esta fue una de las frases que más se repitió en prensa el 17 de diciembre de 2015, cuando la entonces presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos, Janet Yellen, anunció la primera subida de tipos de interés en casi una década. En 2008 los tipos se bajaron a un nivel histórico de entre el 0 y el 0,25% y, ahora, tras la última subida que ha llevado a cabo el presidente actual, Jerome Powell, el precio del dinero se sitúa en un rango del 2,25% y 2,5% en Estados Unidos, sin muchas expectativas de que vuelva a subir en este ejercicio.

En Europa, en cambio, la era del dinero ‘gratis’ sigue estando vigente y lo va a estar, salvo sorpresa de última hora, durante más tiempo del que se esperaba en un principio. Desde marzo de 2016 los tipos se mantienen en mínimos del 0% y, aunque la primera subida se espera para finales de año o comienzos de 2020, lo que se descuenta es que cuando se normalice la política monetaria, el proceso se lleve a cabo de forma muy gradual, es decir, el entorno de tipos bajos nos va a seguir acompañando durante un tiempo: ¿cómo nos afecta?

El BCE y el precio del dinero

Los tipos de interés reflejan el precio que pagan los bancos por obtener financiación de los bancos centrales. “Al igual que otros bancos centrales, el BCE influye sobre los precios principalmente mediante la fijación del tipo de interés a corto plazo al que presta dinero a los bancos comerciales. Modificando este tipo de interés, el BCE influye sobre el volumen y el coste del crédito que llega, a través de los bancos comerciales, a las empresas y los hogares, es decir, a la economía”, explica la entidad que preside Mario Draghi.

Con la premisa de reactivar la economía, animar el crédito -abaratándolo- para incentivar el consumo y la inversión, con el objetivo también de situar la inflación en el objetivo, cercano pero inferior al 2%, en 2016 el BCE situó los tipos al O%, rebajó al 0,25% la facilidad marginal de crédito, por la que presta dinero a los bancos durante un día, y dejó la facilidad de depósito en el -0,40%, es decir, optó por cobrar más a los bancos por guardarles su dinero.

¿Cómo me afectan los tipos bajos?

El escenario de tipos bajos tiene unas consecuencias directas (y positivas) para el bolsillo de los ciudadanos. Una de las primeras es que, en teoría, hay más crédito disponible y, además, más barato: la facilidad de depósito en el -0,4 % incentiva que los bancos presten dinero a las familias y empresas, en lugar de pagar por dejarlo depositado en el BCE; por otro lado, los tipos bajos implican una reducción del tipo al que el BCE presta dinero a los bancos, por lo que estos deberían ofrecer menores intereses a las familias y empresas que quieran financiarse.

Además de tener una financiación más barata, las familias que tengan hipotecas referenciadas al Euribor -que es el principal índice de la gran mayoría de las hipotecas variables en España-, se van a beneficiar de una reducción en sus cuotas por la relación directa que existe entre la evolución de los tipos de interés y este indicador. Así, y aunque lleva encareciéndose de forma paulatina desde el año pasado, la media mensual del Euribor se situó en el -0,116% en enero, muy lejos del 4,498% que marcó en enero de 2008.

Y ese ahorro en la cuota de la hipoteca se convierte, en teoría, en un dinero extra que las familias pueden destinar al consumo, lo que hace que las empresas vendan más y mejoren sus cuentas de resultados, de forma que puedan incrementar el dinero que destinan a nuevas inversiones, lo que se traslada al mejor funcionamiento de la economía en general.

Además, por el lado empresarial, hay que tener en cuenta que el entorno de tipos bajos favorece a las empresas que están más endeudadas y necesitan recurrir a más financiación, dado que pagarán menos intereses, pero perjudica a las cuentas y los márgenes de los bancos. Sin olvidar que, normalmente, la bajada de tipo de interés hace que la moneda se devalúe, lo que favorece las exportaciones y penaliza las importaciones.

Otro de los grandes afectados de los tipos bajos es el ahorrador conservador. En este escenario, los productos financieros más conservadores, como los depósitos, dejan de ser rentables: según datos del Banco de España, correspondientes a noviembre de 2018, la remuneración media en España de los depósitos a la vista es del 0,03%, frente al 0,04% de los depósitos a plazo hasta 1 año y el 0,06% que ofrecen los depósitos a plazo de más de 2 años, unas rentabilidades que no superan a la inflación -en noviembre el IPC se situó en el 1,7% y cerró el año en el 1,2%-, y que hacen que el ahorrador pierda poder adquisitivo.

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