¿Qué pasará en la Bolsa en febrero? Claves para sortear los obstáculos

Los avances en las negociaciones para un acuerdo comercial el 1 de marzo entre EE UU y China serán clave para la continuidad del rally

Bolsa en febrero pulsa en la foto

El año bursátil ha comenzado bajo el signo de la incertidumbre. El balance positivo del mes de enero, que deja un alza del 6% para el Ibex 35, es visto con recelo por inversores y gestores, que tienen muy presentes los frentes abiertos que siguen pesando en el mercado, como la inquietud por la marcha de la economía y el desenlace de la guerra comercial y el Brexit. Ante las dudas de lo que está por venir, surge el dilema de si asegurar lo ganado hasta ahora o mantener posiciones, en un año que se espera plagado de curvas y que exigirá una gestión muy activa.

Sin perder de vista que 2019 sí puede ser un buen año bursátil, los gestores recomiendan ante todo prudencia. “En el inicio de 2018 las expectativas de crecimiento eran muy positivas, todo lo contrario a lo que sucede ahora que se empieza a hablar de desaceleración e incluso recesión”, explica David Ardura, director de gestión de Gesconsult. Ante este escenario la prudencia deberá marcar las decisiones de inversión, una cautela que no significa dejar de lado la renta variable, pero sí estar preparados para un circuito lleno de sobresaltos.

“Mantenemos una posición de relativa cautela respecto a la renta variable y hemos aprovechado el rally para vender algunas posiciones que adquirimos durante las caídas de finales de año”, explican desde Mutuactivos. El brazo inversor de Mutua Madrileña es de los más desconfiados. “Es difícil de predecir la evolución de la Bolsa, pero cuesta creer que vaya a subir mucho mientras los beneficios se desaceleran”, señalan.

Más optimista se muestra Juan José Fernández Figares, director de análisis de Link Securities, que apunta a la evolución de la macroeconomía como la llave para prolongar la tendencia alcista. “Si, como se espera, la ralentización no acaba en recesión, creo que las Bolsas pueden tener un año positivo”, indica. Respecto a los descensos de las últimas sesiones, Figares cree que no debe verse como un cambio de tendencia si no “como algo normal y hasta saludable ya que muchos valores e índices habían alcanzado un nivel de sobrecompra elevado”.

Lola Jaquotot, gestora de Trea AM, es de las más optimistas y cree que la Bolsa es el activo que ofrece menor riesgo y la única fuente de rentabilidad en un momento en el que los bancos centrales han comenzado a moderar su lenguaje, alejando con ello las expectativas de subida de tipos. Desde la firma descartan un escenario de recesión y afirman que las empresas españolas han hecho los deberes. El esfuerzo de desapalancamiento debería tener su reflejo en el mercado.

Jaquotot defiende que no tiene mucho sentido que en un escenario de crecimiento como el que seguirá registrando España en 2019 (las previsiones apuntan a un alza del PIB del 2,2%), de incremento de la demanda y de mejora de los beneficios empresariales, las valoraciones sigan ancladas en niveles de 2014.

Pero como ya se pudo comprobar el año pasado de nada vale este optimismo, si las incertidumbres no se despejan. A día de hoy los inversores tienen puestas las esperanzas en que el acercamiento entre EE UU y China dé sus frutos. Los dirigentes de ambos países, Donald Trump y Xi Jinping, se juegan gran parte de su futuro político en las negociaciones, pero lograr un entendimiento todavía parece lejano. La tregua que se han dado finaliza el 1 de marzo y por delante tienen que abordar cuestiones tan sensibles como la propiedad intelectual e industrial. No obstante, los gestores se muestran esperanzados y creen que después de un ejercicio de escalada del proteccionismo como lo fue 2018, el tono se moderará. Los efectos en la economía y las cuentas de las empresas han demostrado que a nadie le interesa embarcarse en una guerra comercial. Las revisiones a la baja de las previsiones de crecimiento por parte de los principales organismo internacionales se han debido en gran medida a estas tensiones.

“Una solución a las tensiones comerciales aportaría visibilidad a los resultados de las empresas”, explica David Ardura. El gestor cree que uno de los principales problemas del mercado es la falta claridad del mercado, algo que se ha dejado sentir también los bancos centrales. Si bien la Reserva Federal y el BCE han moderado su lenguaje el desconocimiento de hacia dónde podría ir el mercado les impide tomar medidas concretas. No obstante, en un escenario acostumbrado a las malas noticias, el cambio de sesgo del BCE y la Fed fue suficiente para inyectar vitaminas al mercado.

En un mes carente de reuniones de ambos bancos centrales, el 15 de febrero será otra fecha importante para los inversores. Es el día en que finaliza la tregua que se han dado republicanos y demócratas para alcanzar un acuerdo que evite un nuevo cierre de la Administración en EE UU, lo que sería una mala señal para la economía y el mercado.

Dos días después de que expire el plazo de la tregua comercial, comenzará el congreso anual del partido comunista chino en donde podrían tomarse medidas adicionales de política fiscal y monetaria para impulsar la economía. El trimestre concluye con el Brexit. El 29 de marzo se producirá la escisión entre Reino Unido y la UE y de momento todas las opciones están abiertas.
Si estas incertidumbres logran un desenlace positivo, el primer trimestre sería de ganancias, según apunta Diego Jiménez Albarracín, de Deutsche Bank.

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