La Fed desactiva el piloto automático y confirma el freno de la subida de tipos

El comité reitera que será paciente antes de comunicar nuevos cambios en la política monetaria

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No se esperaban cambios en el precio del dinero y así fue. La Reserva Federal acordó, por unanimidad, mantener estables los tipos de interés en la horquilla del 2,25-2,5% y en línea con las últimas intervenciones de su presidente, el banco central de EE UU remarcó que no tiene prisas en subir los tipos. Siguiendo las palabras de Jerome Powell, el comité subrayó que será “paciente”. Es decir, desactiva el piloto automático que venía imperando en el proceso de normalización monetaria, mostrándose flexible a modificar su hoja de ruta. La institución reitera la máxima de que antes de comunicar cualquier cambio esperarán a conocer con detalle la evolución de la economía.

El lenguaje empleado fue mucho más acomodaticio que el utilizado en las pasadas citas. De hecho, en el comunicado se eliminó la alusión directa a la necesidad de “más incrementos graduales” de los tipos de interés. En la reunión de hoy, la Fed no tocó sus hoja de ruta.

El organismo dio un paso más allá y señaló que está dispuesto a modificar sus proyecciones de política monetaria ante la ausencia de presiones inflacionistas. De hecho, el comité calificó de “apagada” la inflación actual, próxima al 2%. No obstante, cree que la economía estadounidense continúa siendo sólida. La institución asegura estar prepara para “ajustar cualquiera de los detalles de su programa a fin de devolver la estabilidad a los mercados después de la fuerte sacudida que sufrieron en la recta final de 2018.

En la rueda prensa, Jerome Powell, reconoció que la probabilidad de subida de las tasas se está debilitando. Según las estimaciones realizadas en diciembre, el banco central de EE UU tiene previsto elevarlos dos veces más en los próximos meses. Sin embargo, el mercado se muestra más desconfiado y descarta nuevas alzas en el presente ejercicio. Se prevé que si las incertidumbres continúan pasando factura a las economías, acentuando la desaceleración, la Fed termine acoplándose a las previsiones de los inversores.

La otra arma con la que cuenta el banco central es el programa de reinversión de los vencimientos de deuda, uno de los puntos que más revuelo viene causando en los últimos meses, especialmente después de que Powell señalara a finales de 2018 que continuaría reduciendo su balance a un ritmo de 50.000 millones de dólares al mes. El presidente de la institución afirmó que si bien la reducción del balance no es “un herramienta activa” de la política monetaria estarían dispuestos a moderar el ritmo si la situación lo requiere. Desde que en septiembre de 2017, la expresidenta de la Fed, Janet Yellen anunciara que comenzaba a plegar velas, el balance de la institución se ha recortado en 400.000 millones de dólares.

La mayor sensibilidad mostrada por los bancos centrales en los últimos meses sirve de gasolina a la recuperación de las Bolsas. Esto quedó patente en Wall Street. Los inversores no dudaron y se lanzaron a celebrar la precaución de la Fed. El Dow Jones y el Nasdaq, que hasta el momento subían un 1% impulsados por los buenos datos del empleo privado en enero, aceleraron las ganancias y repuntan más de un 1,7% mientras el S&P 500 avanzaba un 1,5%.

La moderación también se dejó sentir en el mercado de divisas y de renta fija. El dólar pasó de caer un 0,1%, a un 0,45%, hasta cambiarse a 0,87 euros. La rentabilidad del bono a dos años (el más sensible a la subida de tipos) prolongó la tendencia bajista y se situó 2,51%, lejos del 2,96% de noviembre.

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