Las universidades británicas y españolas se preparan para un Brexit duro

Una ruptura sin acuerdo abriría un clima impredecible, con impacto en la financiación y la movilidad

Universidad de Birmingham.
Universidad de Birmingham. GETTY

Esta semana, las universidades de York (Inglaterra) y Maastricht (Holanda) cerraron el acuerdo de colaboración que habían anunciado a mediados de enero. Con él, y gracias a la inversión de más de 3 millones de euros, nace la York Maastricht Partnership (YMP), un campus virtual que ofrecerá titulaciones y cursos a sus alumnos, “independientemente de lo que ocurra con el clima político”. En la nota de presentación, ambas instituciones hacen hincapié en la importancia de una colaboración de este calibre en medio de la actual vorágine de incertidumbre que ha sembrado la posibilidad de un Brexit duro.

A dos meses de que se produzca la salida de Reino Unido de la Unión, el sistema universitario, tanto el británico como el español, reconoce vivir sumido en la duda. El Russell Group, que representa a 24 de los campus más prestigiosos del país, como Cambridge, Oxford, York o Leeds, ya ha alertado de la pérdida de alumnos. “En el curso 2018-2019, aunque ha habido un aumento marginal del 1% en las matriculaciones de pregrado, ha habido una caída del 5% en el número de estudiantes de máster de la Unión y una bajada del 9% en el número de inscritos en doctorado”, explica Dame Janet Beer, vicerrectora de la Universidad de Liverpool y miembro del citado grupo.

La experta, que también pertenece a la unión de rectores de Reino Unido, la Universities UK, enfatiza en la necesidad de que se llegue a un acuerdo que permita mantener el programa de movilidad Erasmus a largo plazo, así como la financiación de los proyectos investigadores que se cuecen en las universidades del continente, muchos de ellos de forma conjunta. También advierte de la intranquilidad que tienen hoy los ciudadanos comunitarios que estudian o tienen pensado estudiar en Reino Unido, que se ha agrandado tras el último anuncio del Gobierno en cuanto a los permisos de residencia, de un máximo de tres años. “Algunos títulos, como las carreras o los doctorados duran mucho más tiempo. ¿Qué va a suceder con estos ciudadanos? No lo sabemos”, asegura.

La incertidumbre también ha llegado a este lado del telón. “Nosotros nos imaginamos tres escenarios posibles”, dice Josep María Garrel, rector de la Universidad Ramón Llull y vocal en la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE). Por un lado, un Brexit pactado, con el que las universidades británicas seguirían participando de uno u otro modo en los programas comunitarios. Por otro, un escenario intermedio; con acuerdo, pero sin que los campus británicos intervengan en estos planes. “Se concebiría a Reino Unido como un tercer país, que no recibiría ayudas ni participaría en los consorcios”.

Facultad de la Birmingham City University, que dispone del Centro para el estudio del Brexit.
Facultad de la Birmingham City University, que dispone del Centro para el estudio del Brexit.

La última de las posibilidades es un Brexit duro, “con un impacto totalmente impredecible. Reino Unido pasaría a estar fuera de la Unión de un día a otro, y todo lo que está vigente hoy, desaparecería mañana”, continúa Garrel. En este caso, asegura, asuntos como las matrículas, los reconocimientos de calificaciones o la residencia quedarían en el aire. “En este momento hay investigadores que trabajan dentro del programa Marco que podrían quedarse fuera de golpe”.

Los actores más precavidos ya han echado a andar para minimizar al máximo posible el impacto de un Brexit duro. Uno de los programas financiados por la Comisión Europea más importantes es el Horizonte 2020, y Reino Unido ya se ha comprometido a cubrir las aportaciones que se pierdan a partir del 29 de marzo si no hay acuerdo. “El Gobierno ha pedido a las empresas que se benefician de estas ayudas que se registren para seguir recibiendo dinero si no hay pacto. Ya lo han hecho unas 5.500”, señala Arantza Gómez Arana, investigadora en el Centro de Estudios de la Birmingham City University, que en estos momentos se encuentra analizando toda la situación.

También han echado a rodar las medidas que hagan más llevadero el programa Erasmus+ en el caso de una ruptura dura. “La Comisión Europea adoptó este miércoles un plan de contingencia para los estudiantes de la Unión y los del Reino Unido no tengan que interrumpir sus programas de intercambio después del 29 de marzo si no hay acuerdo”, añade Gómez Arana.

Universidad de York.
Universidad de York.

Donde aún no hay nada claro es en el tema de las matrículas. “Hasta ahora, a los estudiantes de la Unión Europea que no son británicos se les considera en cuestión de matrículas como escoceses si estudian en Escocia, ingleses si estudian en Inglaterra, galeses si lo hacen en Gales...”, apunta Gómez Arana. Y es que, las tasas varían entre unas y otras zonas. “Si no hay acuerdo y son considerados estudiantes internacionales, las matrículas serán más altas”.

No obstante, recuerda Santiago Iñiguez de Onzoño, presidente de IE University, los rectores de las principales universidades se han comprometido a mantener los precios. “Más allá de Oxford o Cambridge, hay un grupo muy importante de centros que dependen del alumno europeo, y que harán todo lo posible por garantizar las tasas, la accesibilidad o la contratación”.

Más allá de la financiación pública y de los asuntos de movilidad de personas, “creo que los rectores ampliarán al máximo los acuerdos con otros campus comunitarios. Al final, hablamos de contratos privados, y la universidad será uno de los mejores antídotos ante los que quieren poner puertas al campo”, asegura Iñiguez de Onzoño. Algo que confirma también Josep María Garrel: “Es obvio que es mucho más atractivo formar un consorcio con universidades de países que pueden captar fondos de la UE, pero la colaboración con los centros británicos seguirá existiendo en cualquier escenario”.

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