Presidente de la Asociación de Bebidas Refrescantes

Pelayo Bezanilla (Anfabra): “Los hábitos del consumidor no evolucionan a base de impuestos”

Defiende la adaptación de los fabricantes a la creciente tendencia por los refrescos sin azúcar o bajos en calorías

Pelayo Bezanilla, presidente de Anfabra
Pelayo Bezanilla, presidente de Anfabra

La asamblea de la Asociación de Bebidas Refrescantes (Anfabra) eligió como su nuevo presidente el pasado verano a Pelayo Bezanilla, actual director de Asuntos Públicos, Comunicación y Sostenibilidad de Coca-Cola Iberia, en sustitución de John Rigau, vicepresidente de Pepsico en Europa Occidental. Natural de Chile, Bezanilla ha ejercido de periodista, ha trabajado para el gobierno de su país y en 2011 se introdujo en el mundo de los refrescos de la mano de Coca-Cola.

En su puesto como representante de los intereses del sector afronta varias cuestiones prioritarias: la reducción de los azúcares; la gestión más efectiva de los envases, y la cuestión tributaria, un debate latente después de que la Generalitat catalana aprobase en 2017 el Impuesto sobre bebidas azucaradas. Bezanilla habla de las líneas que está siguiendo su presidencia en la primera entrevista que realiza desde que está en el puesto.

¿Qué tareas principales tiene sobre la mesa como presidente de Anfabra?

Esta es una industria que da una contribución importante para el desarrollo socioeconómico del país. Quiero ayudar a poner en valor todo lo que hay detrás de los productos y que tanto ayuda al desarrollo del país. Otra senda es la dedicación 100% al consumidor. Por un lado, con menos azúcar. El consumidor lo está buscando y nosotros estamos respondiendo con la reformulación del producto, quitando azúcar porque es lo que demanda hoy. Y por otro, avanzar en diversidad de productos. Pero me quedo con el azúcar porque es tema de conversación. De 2005 a 2017 redujimos un 32% el promedio de azúcar por litro de nuestros productos. Hasta 2020 vamos a reducirlo otro 10%. Somos conscientes de que hay un creciente número de consumidores que lo demandan y respondemos a ello. Un último punto es la agenda ambiental, que tiene que ver con huella hídrica, reducción de energía, gestión de envases... Todas estas cuestiones están encima de la mesa de todo el sector.

¿Qué punto les ocupa más en el contacto con las autoridades?

Una de las cosas que más estamos haciendo es tratar de contar quiénes somos y qué hacemos. Mas allá de regulaciones, como lo fue el impuesto en Cataluña u otras. Y cuando surge la oportunidad planteamos nuestra posición. No se trata de estar en una oposición a las políticas, sino de colaborar para que operen de la mejor manera posible.

El consumidor está demandando bebidas bajas en calorías o sin azúcar y la industria está respondiendo

¿Cómo ha ido 2018 para el sector?

Fue un año desafiante. El invierno fue más largo de lo esperado, el verano fue un poco menos cálido, con varios grados de temperatura de diferencia, y el turismo no logró las cifras de crecimiento que se esperaban. Todo eso hace que 2018 vaya a estar en términos de consumo muy en línea con 2017, y también el volumen de producción. La climatología tiene impacto en el negocio, afecta a los hábitos de consumo de la gente. Todo ese factor tiene un impacto y hace que el año fuese mucho más desafiante. Sí tuvimos buenas cifras de crecimiento, y ya es una tendencia sostenida, de las bebidas bajas en calorías o sin azúcar. No están los números finales pero con certeza son crecimientos a doble dígito. Y categorías nuevas, como las de té o las energéticas, siguen expandiéndose, no a doble dígito pero con un crecimiento sólido.

¿Cuál es el mix actual entre bebidas azucaradas y no azucaradas?

Hoy a nivel de industria, un 31% de todas las bebidas que vendemos son bajas en calorías o sin azúcar. Es una tendencia que viene desde hace años y desde luego vemos que va a seguir manteniéndose porque nace de las decisiones del consumidor. Y sin duda van a seguir creciendo.

¿Cómo esperan que se comporte 2019?

Esta es una industria sana, robusta y madura. Creo que va a ser un buen año, tenemos expectativa de que tenga un mejor desempeño porque la expectativa es que el clima tenga un comportamiento distinto.

El hecho de que la industria esté respondiendo a esa demanda de menos azúcares, ¿no es un modo de asumir que tenían margen para hacer bebidas más saludables?

Las bebidas con azúcar son perfectamente compatibles, consumidas con moderación, con un estilo de vida activo y una dieta variada. Pero hay un hecho que son las preferencias del consumidor, que se está moviendo en esa dirección y nosotros como industria acompañamos esa demanda con nuestra capacidad de innovación y de desarrollo. Ambos productos tienen una opción dentro de una dieta. Creemos que no hay productos o ingredientes malos o buenos, lo que hay son los hábitos de los consumidores.

¿Existe esa demanda por la incidencia del azúcar en la salud?

Las bebidas representan el 2% de las calorías diarias en promedio que consume el español. No es el principal factor de ingesta calórica ni de lejos. Pero hay cifras de obesidad y sobrepeso preocupantes. La gente responde a esto reduciendo las calorías que consume, y en nuestro caso eso viene del azúcar. Me hago cargo de que existe un problema y la gente está respondiendo a eso. Nosotros no somos la causa de ese problema pero queremos ser parte de la solución ofreciendo nuestra capacidad de innovar dándole productos que funcione con su paladar pero que le den menos azúcar.

La Generalitat introdujo el impuesto a las bebidas azucaradas, pero el consumo no se ha resentido. ¿Siguen pidiendo su eliminación?

Fue un impacto muy acotado y transitorio, que por lo demás es lo que ha ocurrido en todos los países que conozco donde se ha puesto el impuesto. Los impuestos a las bebidas refrescantes son discriminatorios, regresivos y no contribuyen al objetivo de salud publica. Los patrones y hábitos de consumo cambian por las preferencias de las personas y no por decreto o impuestos. Por eso no tiene sentido implantarlo en otras partes del país. El carácter con el que se plantea es lesivo para la industria en términos de la imagen de los productos. Nos resistimos a la estigmatización y a ser señalados con el dedo por algo que no somos los causantes.

El impuesto a las bebidas azucaradas es discriminatorio, regresivo y no contribuye al objetivo de salud pública

FIAB interpuso un recurso. ¿En qué punto se encuentra?

Sigue su proceso pero lo más probable es que llevará tiempo.

¿Qué objetivos se plantean en reducción de plásticos y reutilización de envases?

Creemos que, si se gestionan adecuadamente, todos los envases pueden ser reciclados, recuperados y reutilizados en una economía circular. Hemos reducido en los últimos 15 años un 22% el peso de los envases. Desde el diseño, hasta la recuperación, el reciclaje... Muchas de las empresas de Anfabra tienen metas de recuperar más del 90% de los envases de plástico que ponen en el mercado o incluso el 100%. Hoy la tasa de reciclaje de envases domésticos está en un 77%. Tenemos que ir mas lejos. La UE está planteando metas muy ambiciosas. Es uno de los focos importantes de trabajo de las empresas del sector.

Recientemente han formalizado un acuerdo con Sanidad. ¿Con qué objetivos?

Es un paso muy importante en la línea de reducir los promedios de azúcar. Es un compromiso hasta 2020 y esperamos reducir un 10% adicional el nivel de azúcar por litro. Ademas, hay otras medidas orientadas a favorecer que en las máquinas de vending un 51% del producto sea bajo en calorías o sin azúcar, entre otras. Un paquete contundente y estamos contentos de haber colaborado.

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