Javier Polo: “Hay muy poca gente que sepa comprar bien un videojuego”

La compañía opera en cinco países y apuesta por ser el Netflix de su terreno

videojuegos

Escudado por unos pósits dispuestos en forma de corazón fruto de una competición interna, el director ejecutivo de PlayGiga, Javier Polo (Madrid, 1966), dirige lo que él mismo denomina como el Netflix de los videojuegos. En la mesa de su despacho reposa una fuente con fruta y una taza de Pac-Man que se enciende con el calor. “Aunque también juego a videojuegos de otro tipo, con los retro como este tengo un vínculo emocional especial”, admite.

La compañía, fundada a finales de 2013, es una plataforma de videojuegos en la nube. El usuario no necesita descargarse nada ni cambiar el equipo constantemente, solo conectar a su televisión un dispositivo que, en España, comercializan en exclusiva a través de El Corte Inglés. “Queremos acabar con las consolas obsoletas en armarios”, comenta orgulloso el directivo. Su principal reto consistía en que, al contrario de lo que sucede con la música o las películas, el jugador interactúa constantemente con el contenido y, al estar en la nube, conseguir una respuesta inmediata no fue una tarea fácil. “Cuando todo el procesamiento te lo llevas al cloud, de pronto, ese mismo juego puede funcionar en un PC de hace 10 años o en un televisor cualquiera”, justifica.

El directivo señala que encuentran poca competencia porque pocas compañías han podidosolucionar el problema de la inmediatez. Google y Microsoft han anunciado recientemente que van a entrar en el mercado, pero no es algo que le preocupe, sino todo lo contrario. “Nosotros estamos en cinco países, ellos aún no tienen un producto. No obstante, esperamos que, como consecuencia de su entrada, la transformación del sector se acelere”, comenta mientras juega con un cubo de Rubik que usa para relajarse. “Antes tenía una bolsa de boxeo, pero se la he cedido al departamento de tecnología porque la necesitan más allí”, bromea.

PlayGiga opera en Chile, Argentina, Italia, Catar y España, pero fuera de este último, comercializa sus productos a través de operadores de telecomunicaciones o empresas de media locales. “La idea es que igual que al suscribirte a una compañía de televisión tienes también un catálogo de películas y series, tengas además otro de videojuegos”, explica Polo, al tiempo que recuerda que se dirigen a un público familiar y que su catálogo, en el que por ahora hay 50 referencias, está consecuentemente orientado a ello.

Desde su despacho, el cual asegura que utiliza poco, desliza que siente cierta envidia de algunos de sus empleados, ya que tienen “el mejor trabajo del mundo: que te paguen por probar y descubrir videojuegos”. A la hora de aumentar la plantilla destaca el nivel de conocimientos necesario para el departamento de tecnología, pero también para el de contenidos. “Hay muy poca gente que sepa comprar bien un videojuego”, sentencia.

Normas