Las mujeres se hacen fuertes en los sectores más masculinizados

La presencia femenina en profesiones como la ingeniería, la arquitectura o la notaría avanza desde 1990

Mujeres trabajo pulsa en la foto

En 1990, las oposiciones públicas a notario, con un total de 115 plazas disponibles, se saldaron con 42 mujeres pasando la criba. Un 36% del total. Un año después, con 121 puestos vacantes, el porcentaje se redujo al 30%. Sin embargo, hace dos semanas, durante la presentación de la última promoción de notarios, las cifras se invirtieron. De las 85 plazas solicitadas por el Estado, 51 se completaron con un perfil femenino, el 60%. En medio, 28 años de paulatino avance de la mujer.

El caso de los notarios no es único, y forma parte de la larga lista de sectores profesionales tradicionalmente masculinizados en los que la presencia femenina empieza a coger peso. En 1990, las arquitectas técnicas suponían en torno al 6,5% de la profesión. Hoy, la cifra ya supera el 20%, según los datos del Consejo General de Arquitectura Técnica. Lo mismo ha sucedido en el caso de las ingenieras de telecomunicaciones, que han pasado durante estos años del 4% al 21%, según las cifras del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación (COIT).

Las administradoras de fincas, por su parte, han pasado de suponer el 12% a superar el 45%, tal y como muestran los números de su consejo general. Hoy, la vicepresidencia de esta organización la ocupa una mujer, Isabel Bajo, también presidenta del colegio de Madrid. Este salto, cuenta Bajo, se debe ante todo “a la incorporación general de la mujer al mundo laboral. Pero también a las características propias de un sector como el nuestro, con bastante más flexibilidad que otros”. Ello permite, prosigue, que las mujeres puedan organizar su jornada. “Y como el trabajo doméstico sigue recayendo principalmente en nosotras, hasta que se superen esas barreras culturales, estas facilidades nos ayudan mucho”, asegura.

Lo que falta por dar en el sector, continúa Bajo, es el último salto. Nunca ha habido más mujeres que hombres, “y es importante seguir demostrando que nosotras podemos hacer las cosas igual de bien que nuestros compañeros para llegar a la paridad”. Sí hay, añade, pequeños avances: “Antes era raro que la voz cantante en un despacho no fuese la de un hombre. Hoy eso ya no es así”.

En otros sectores, como el de la notaría, el principal escollo, además de cultural, ha sido político. “Hasta la llegada de la República las mujeres no podían ser notarias. En 1944 su entrada volvió a prohibirse hasta 1961. Y fue en 1969 cuando entró la primera mujer”, explica José Luis Lledó, vicepresidente del Consejo General del Notariado. “Ese ha sido el hándicap principal. Para hacernos una idea, de las 914 notarias que hay en España, 875 entraron después de 1981”. De los 1.877 notarios actuales, sin embargo, 1.500 ingresaron a partir del mismo año. A pesar de esto, aunque lento, el sector ha ido evolucionando. En 2005, recuerda Lledó, se incluyeron las bajas por maternidad en la profesión, algo que no había existido hasta entonces y que también dificultaba la entrada de las mujeres. “Hoy, aunque sigue habiendo algún energúmeno que otro, a nadie le resulta raro ir a una notaría y que aparezca una mujer. Antes, sin embargo, según la propia RAE, la notaria era por definición la mujer del notario”.

Al avance femenino tampoco ayudó la crisis económica. En los sectores más técnicos, como la arquitectura técnica, que partían de cifras irrisorias en cuanto al porcentaje de mujeres, el crecimiento se frenó en seco en 2008. “Las mujeres llevaban menos tiempo en la profesión y con la crisis, al tener menos experiencia y menos clientes, fueron las que se marcharon en mayor número”, prosigue Melchor Izquierdo, del Consejo General de Arquitectura Técnica. A día de hoy la esperanza está puesta en las nuevas generaciones. En este tipo de carreras, la presencia femenina está ya en torno al 25%.

En el mundo notarial, además de cultural, el principal escollo fue político

Desde otros sectores han decidido, además de esperar a que el cambio cultural revierta la situación, dar un empujón para ganar velocidad. Es el caso del COIT, con más de un 20% de presencia femenina en 2019. “Pretendemos impulsar el número de mujeres en el ámbito de la ingeniería y la tecnología a través del grupo de trabajo Mujer e Ingeniería. Creemos que la ausencia de mujeres en este ámbito supone el desaprovechamiento de su potencial creativo”, cuenta Marta Balenciaga, decana del COIT. Para ello, entre otras cosas, se apoyan las estrategias públicas enfocadas a la igualdad y a las vocaciones STEM femeninas. “Además realizamos actividades vinculadas al fomento del interés tecnológico de los más pequeños haciendo énfasis en las niñas”.

El avance femenino se observa también en el mundo de la judicatura, con un peso sustancial de las profesionales desde 2004 hasta hoy, pasando del 43% al 53% de presencia. En esta área, la brecha entre géneros se hace palpable a medida que avanzan los años. Los hombres son mayoría aplastante a partir de los 51 años, con una proporción de 972 frente a 875 mujeres de los 51 a los 60 años; de 541 frente a 181 de los 61 a los 70 años, y de 26 frente a 2 a partir de los 71 años de edad. En las capas más jóvenes, sin embargo, la proporción es la contraria. Entre los 20 y 30 años hay 42 mujeres frente a 23 varones. Entre los 31 y los 40 años, hay 660 frente a 343, y entre los 41 y los 50 años, ellas son 1.098 y ellos 614. La progresión también se hace palpable entre las abogadas o las registradoras de propiedad. En estos años han pasado del 34% al 43% y del 25% al 47%, respectivamente.

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