¿Desaparecerá la gestión activa?

Algunas gestoras creen que solo sobrevivirán los fondos de autor

¿Desaparecerá la gestión activa?

La gestión activa será muy activa o no será.” Esta frase la oí varias veces en un corto periodo de tiempo y me sorprendió la rotundidad con que se afirmaba que la gestión que no sea “muy” activa desaparecerá.

En un foro sobre gestión activa versus pasiva se afirmaba que en el futuro solo existirá la pasiva con bajas comisiones y la súperactiva que aporte mucho valor y podrá cobrar elevadas comisiones.

Ya les adelanto que yo defiendo la utilidad, especialmente para un inversor particular, de tener fondos con una gestión activa restringida y, al contrario, limitar la exposición a fondos con una gran flexibilidad, sobre todo si son volátiles.

Los datos muestran que una gestión activa con ciertas restricciones no solo puede aportar valor al inversor español, sino que puede ser más consistente que una gestión muy flexible y que haya ofrecido resultados sorprendentes difícil de mantener.

Por supuesto voy a argumentar por qué y aportaré ejemplos que apoyen mis razonamientos. Aun así, soy consciente de que habrá gente a la que no convenceré, ya que es difícil luchar contra lemas contundentes que suenan evidentes. Y casi imposible que se planteen invertir de forma diferente inversores con convicciones muy fuertes, al menos hasta que no sufran personalmente una decepción. Después de 2018, es posible que alguno esté defraudado, por lo que no quiero perder la ocasión de explicar qué aporta una gestión activa con limitación.

En España, los fondos más vendidos son los mixtos o “multiactivos”, que son lo mismo, pero la última denominación parece que suena mejor. Los hay muy flexibles, es decir, con una gestión muy activa, que pueden elegir el grado de inversión en renta variable en un rango amplio o la exposición a divisas, etc. No hay fondos mixtos de gestión pasiva explícita que yo conozca (que repliquen un índice mixto). Y, por último, están los fondos que quiero defender: activos con restricciones en su gestión (no “muy” activos).

Hay fondos de gestión activa en varias categorías que, sin desviarse mucho de un índice, están entre los mejores a 3, 5 y 10 años, sin tener ningún año extraordinario. Al no poder desviarse mucho, no han tenido ningún año sobresaliente. Para salir bien en el ranking en todos los periodos han tenido que ser muy consistentes. Un ejemplo de este tipo de fondos, dentro de los mixtos, es el NN Patrimonial Balanced P. Como no ha hecho nada excepcional ningún año en particular, es un fondo que muchos de ustedes no conocerán.

Como ejemplo de mixto muy activo está Carmignac Patrimoine A, fondo con bastante flexibilidad; su comportamiento se parece poco a su índice. Clasificado en la misma categoría que el NN Patrimonial Balanced por Morningstar Direct, EUR Moderate Allocation Global, es un fondo que atrajo a un gran número de inversores tras un 2008 en que no perdió dinero, seguido de un buen 2009. Pero a partir de 2010, justo después de atraer mucho patrimonio, lo ha hecho bastante mal frente a su índice.

En los últimos años, el resultado de este fondo es mucho peor que el de muchos fondos del mismo perfil que no gestionan con tanta flexibilidad.

Lo que representa un índice mixto, comprar un porcentaje en renta variable bien diversificada, el resto en bonos y liquidez y periódicamente rebalancear el peso para que se mantenga igual, es una buena estrategia de inversión. Esto se podría hacer con fondos de gestión pasiva. En la práctica no lo hace nadie a nivel particular. Mantener el porcentaje de renta variable implica comprar cuando el mercado baja y va contra la emoción (hay quien compra con el mercado bajando, pero confiar que los inversores lo hagan sistemáticamente me parece casi ciencia ficción). Por eso la gestión pasiva, en mi opinión, todavía no aporta solución al inversor español.

¿Por qué limitaría la inversión en fondos volátiles con gestión “muy” activa?

El inversor final no se preocupa por la volatilidad si la rentabilidad es buena, pero cuando es mala, rara vez la suele soportar, y todavía menos si es diferente a lo que hace el mercado. Ejemplos típicos son aquellos fondos alternativos que fueron muy vendidos como Janus Henderson Pan European Alpha X2, el cual acumula casi un 80% de rentabilidad en los últimos 10 años (2009-2018), pero el inversor medio no gana. Alken Absolute Return A pierde en los últimos 3 años poco más de un 5% mientras que el inversor medio acumula pérdidas por más de un 13%. Los datos son de Morningstar.

Volviendo a la gestión activa con límites, yo pagaría en un fondo mixto la comisión, simplemente por el valor que aporta el rebalanceo y la adecuada diversificación. Además, en la mayoría de los casos de gestión no “muy” activa, la diferencia de costes totales frente a gestión pasiva tampoco es un horror. Para mí, el debate centrado en los gastos de gestión me parece irrelevante comparado con el de controlar la emoción.

Mi vaticinio sobre el futuro es que la gestión activa siempre existirá: la muy activa porque la demandan los clientes y siempre habrá gestores que llamen la atención por haber hecho algo espectacular. Pero también apuesto a que sobrevivirá la gestión activa con restricciones, aunque las comisiones de gestión bajarán (como lo han hecho en Estados Unidos), lo que no necesariamente se traducirá en un menor coste para el inversor particular: la comisión de gestión bajará y apuesto a que otros tipos de gastos subirán.

Marta Diaz-Bajo es directora de análisis de fondos de atl Capital

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