Las incertidumbres que sufren los mercados

La desaceleración del crecimiento en China, la eurozona y otras potencias afectará a EE UU

El presidente de EE UU, Donald Trump.
El presidente de EE UU, Donald Trump. REUTERS

Desde el voto favorable al Brexit en junio de 2016 los mercados han tenido que hacer frente a un contexto político internacional marcado por los éxitos electorales de partidos populistas. El Movimiento 5 Estrellas y la Liga formaron el primer Gobierno populista de Europa Occidental en Italia. El Ejecutivo encabezado por Giuseppe Conte ha aprobado un presupuesto que desafía a la Comisión Europea. Theresa May ha aplazado el voto en la Cámara de los Comunes sobre su acuerdo para el Brexit con la UE para evitar una derrota segura. Las victorias de otros políticos como Donald Trump en EE UU y Jair Bolsonaro en Brasil, que se jactan de ser nacionalistas y se enfrentan a los organismos económicos y acuerdos comerciales internacionales, amenazan al multilateralismo. Hasta febrero de 2018 el crecimiento sólido y sincronizado de economías desarrolladas y emergentes y los tipos de interés a niveles históricamente bajos impulsaron los índices bursátiles a máximos históricos.

Los aumentos salariales y la disminución del de­sempleo a su tasa más baja en 40 años (3,7%) en EE UU generaron el temor de una inflación al alza que, a pesar del excelente cuadro macroeconómico, estaba contenida. Cuando Trump, en septiembre, aplicó aranceles sobre 200.000 millones de dólares de exportaciones chinas de productos electrónicos, electrodomésticos, muebles, ropa y calzado, las escaramuzas se convirtieron en una guerra comercial en toda regla. Los desplomes y volatilidad del Dow Jones, S&P y Nasdaq son consecuencia de los efectos de la guerra comercial, la amenaza de Trump de aplicar aranceles adicionales sobre 267.000 millones de dólares en exportaciones chinas y los mensajes confusos de la Reserva Federal acerca de sus incrementos de tipos. Los aranceles retaliatorios de China, México y Canadá perjudican a los agricultores, importadores y consumidores de EE UU. El Ministerio de Agricultura de EE UU prevé un descenso del 13% de los ingresos de los agricultores este año, y las exportaciones de soja a China han disminuido un 98%.

La Reserva Federal pretendía llevar a cabo cuatro incrementos de tipos de 25 puntos básicos en 2019 después del cuarto de este año previsto para el 18 de diciembre. La ralentización del crecimiento de EE UU en 2019 y las caídas bursátiles han obligado a la Fed a replantearse su política. La mitad de las familias en EE UU poseen acciones. Algunos analistas ahora pronostican que la Fed únicamente elevará los tipos la próxima semana (para mostrar su independencia de la Casa Blanca) y renunciará a los aumentos en 2019. La desaceleración del crecimiento en China (previsión 6,6% para 2018), eurozona (2,1%) y otras potencias afectará a las empresas de EE UU con operaciones internacionales.

La ola de violencia desatada por los chalecos amarillos en Francia, el órdago del Gobierno italiano a la Comisión y la creciente tensión con Rusia también contribuyen a la espiral bajista bursátil. La tregua de tres meses pactada entre Trump y Xi Jinping levantó esperanzas al aplazar el incremento previsto para enero de los aranceles en vigor del 10% al 25%. Pekín se comprometió a adquirir cantidades sustanciales de productos industriales, energéticos y agrícolas de EE UU.

Ambos Gobiernos se dieron un plazo de tres meses para alcanzar un acuerdo sobre protección intelectual, transferencias de tecnología, liberalización del intercambio de bienes agrícolas y servicios y ciberataques. Un acuerdo sobre tantos temas complejos en un plazo tan corto es improbable. Las renovadas amenazas del representante comercial de EE UU de elevar los aranceles y la salida del general John Kelly (el respetado jefe de gabinete de Trump) de la Casa Blanca sin anuncio de sucesor acrecientan la incertidumbre. El fiscal especial Robert Mueller y el fiscal del Distrito Sur de Nueva York revelaron más detalles sobre los 16 asesores o cargos del candidato y presidente Trump que han sido enjuiciados o están siendo investigados por mentir sobre sus contactos con personajes cercanos a Putin para colaborar en general y construir un rascacielos en Moscú durante la campaña presidencial de 2016. El sector más progresista del Partido Demócrata exige al liderazgo de la nueva mayoría demócrata en la Cámara de Representantes que inicie en enero amplias investigaciones sobre los impuestos, negocios y contactos de Trump con Rusia.

Las bases del Partido Demócrata reclaman asimismo iniciar el proceso de juicio en el Congreso contra un presidente (impeachment) que nunca ha prosperado en la historia de EE UU porque requiere una mayoría de dos tercios en el Senado. Es improbable que Trump dejara por escrito durante su campaña una promesa a Rusia que supondría una conspiración.

Después de las fuertes correcciones, las empresas de transporte (por la contención de los precios energéticos) y las del sector militar son más atractivas, mientras que las tecnológicas y las financieras son más vulnerables. Acosado por las investigaciones judiciales y de la Cámara de Representantes, Trump no pactará legislación o un programa de modernización de infraestructuras con los líderes demócratas en la Cámara aunque rechacen lanzar el impeachment. El pleno empleo e incrementos salariales alejan un escenario de recesión en EE UU a medio plazo. Ni Trump ni Xi Jinping tienen interés en protagonizar una mayor escalada que debilitaría sus respectivas economías e imagen política. Donald Tusk rechaza renegociar el acuerdo de Brexit pero ofrece facilitar su aprobación en los comunes. Pero May tiene las semanas contadas en Downing Street. Un nuevo primer ministro conservador o elecciones anticipadas darán paso a más negociaciones sobre las garantías para Irlanda e Irlanda del Norte. Ante tanta incertidumbre, los mercados tendrán que gestionar una volatilidad que no justifica escenarios de pánico vendedor.

Alexandre Muns Rubiol es Profesor de OBS Business School

Normas