Elecciones en EE UU: hacia el bloqueo

Es probable que los demócratas controlen el Congreso y los republicanos el Senado, lo que dificultará el Gobierno

El presidente de EE UU, Donald Trump, y su esposa, Melania Trump.
El presidente de EE UU, Donald Trump, y su esposa, Melania Trump. REUTERS

El resultado más probable de las elecciones legislativas de mitad de mandato presidencial es que los demócratas ganen cómodamente el Congreso y los republicanos retengan el control del Senado.

Si este estancamiento será algo positivo, o no, dependerá de su punto de vista. Por un lado, va a acortar las alas del presidente Trump y hará que le sea mucho más difícil poner en marcha sus políticas domésticas, como sería otro recorte fiscal impulsivo, sancionado por el Congreso. 

Por otro lado, el activista que hay en Trump va a tener que mostrar éxitos en su camino hacia las elecciones presidenciales de 2020 y la política comercial puede ser su mejor arma. Si hemos de creer en las encuestas, simplemente no tendrá el número de representantes suficientes en el Congreso como para modificar la política doméstica tal y como ha hecho en la primera mitad de su mandato. La política internacional, sin embargo, es un área en la que el presidente puede actuar con relativa impunidad, sin necesidad de apoyo del Congreso.

Probablemente, los demócratas harán uso de los próximos dos años para promover la destitución de Trump. Probablemente no lo lograrán, pero el espectáculo no será edificante ni para el presidente, ni para el resto de la política estadounidense. A la base de votantes de Trump, e incluso a algunos más, les gusta su retórica centrada en el comercio y el activismo en este terreno podría servir como una distracción útil ante la amenaza, y el teatro, de la destitución.

En cuanto al comercio, los cálculos de Trump son muy simples. Cada vez que dice algo al respecto suele sentar muy bien a su base de votantes. Si hay un tema que haya surgido consistentemente el año pasado en el comportamiento del presidente para apaciguar a su base es poner America First en la agenda del comercio. Con un Congreso más limitado, no se necesita mucho poder de predicción para sugerir que esta tendencia va a continuar.

Por supuesto, la ironía es que una escalada en sus políticas comerciales podría dañar especialmente al núcleo de la base de sus votantes. Muchos de ellos trabajan para las compañías que se verán más afectadas por el aumento de los aranceles que se están imponiendo mutuamente EE UU y China. También se benefician del bajo coste de los productos importados de China. Con unos precios más altos, consecuencia del incremento en los aranceles, los más desfavorecidos económicamente sentirán más sus efectos.

El problema para el presidente Trump es que solo podrá ocultar este fraude en el núcleo de sus políticas comerciales durante un tiempo. A medida que sus políticas comiencen a poner en riesgo su popularidad, él mismo comenzará a encerrarse en algunas esquinas retóricas de las que le será muy difícil salir.

Sus primeros dos años han coincidido con un periodo de fuerte crecimiento de los beneficios, una expansión económica global, y unos mercados de renta variable que han subido al mismo tiempo. El contexto de la segunda parte de su presidencia podría corresponderse con un entorno de desaceleración de los beneficios y del crecimiento global. Esto podría proporcionar un entorno mucho menos favorable para sus políticas.

El presidente ya ha mostrado su predisposición a criticar a la Reserva Federal por subir los tipos de interés, y con cada comentario ha ido un poco más lejos que con el anterior. Ninguno de ellos parece estar respaldado por datos sólidos.

Este ataque no ofrece buenos augurios. Deja claro que incluso una agencia que es independiente del Gobierno y un pilar central de la economía global no está a salvo de los ataques verbales de Trump. Si el presidente está dispuesto a llegar tan lejos como lo está ahora, ¿dónde se va a detener?

Lo que es más problemático es que estas tácticas podrían gustar a su base si puede hacerles pensar que instituciones como la Fed no están actuando en el interés de la clase trabajadora americana.

Se podría llegar a pensar que reclamará la victoria en su guerra comercial, sin importar lo pírrica que sea, o dar marcha atrás si su base electoral se vuelve en contra. Pero las encuestas sugieren que este giro de la popularidad de sus políticas está lejos y sin espacio para actuar a nivel doméstico, así que tiene un incentivo para seguir forzando la máquina del comercio.

Por estas razones, es muy posible que Trump use el resto de su legislatura para retar en el terreno comercial a cualquiera de forma que pueda atraer a aquellos que lo han elegido, incluso si los perjudica en el proceso.

Stephanie kelly es Economista política de Aberdeen Standard Investments

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